Arte en la Prehistoria

(史前藝術) (Prehistoric Art)

 

Las pinturas más antiguas que se conocen fueron realizadas en las paredes de las cuevas que servían de abrigo a la especie humana hace más de 30.000 años, durante el periodo paleolítico superior. El desarrollo, durante este periodo, de técnicas rudimentarias pero eficientes propició, junto al avance de la simetría y la proporción, la representación de figuras con líneas naturales, pero plagadas de simbolismos.

Cueva de Lascaux
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Hay muestras del arte paleolítico en emplazamientos de Europa occidental, del África sahariana y del sur, y en Australia. En algunas zonas, como el litoral mediterráneo, el desarrollo de la pintura continuó en el periodo neolítico.

Junto con la aparición del hombre de Cromagnon surgen los primeros motivos figurativos. Principalmente se representan animales en número muy elevado, lo cual demuestra la importancia de la caza.

Las pinturas que se conservan en las cuevas de España (Altamira) y del sur de Francia representan, con increíble exactitud, bisontes, caballos y ciervos.

También se han encontrado importantes representaciones de distintos grupos de figuras humanas. Por ejemplo, las femeninas, cuyos rasgos sexuales son extremadamente exagerados, seguramente como símbolo de la fertilidad. Las figuras masculinas, en tanto, siempre se asocian a la cacería.

Todas estas representaciones están realizadas con pigmentos extraídos de la tierra, compuestos de diferentes minerales pulverizados y mezclados con grasa animal, clara de huevo, extractos de plantas, cola de pescado e, incluso, sangre; se aplicaban con los dedos o con pinceles hechos de varitas y juncos o se soplaban sobre la pared.

Caballo en la Cueva de Altamira
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Estas pinturas debían desempeñar una función en los rituales mágicos, aunque no se conoce con certeza su naturaleza exacta.

En una pintura rupestre de Lascaux, Francia, aparece un hombre entre los animales junto a varios puntos oscuros; aunque su exacto significado permanece desconocido, demuestra la presencia de una conciencia espiritual y la capacidad de expresarla por medio de imágenes, signos y símbolos.

Caballo y Signos

La cueva de Altamira se encuentra a 30 kilómetros al Oeste de Santander, en el municipio de Santillana del Mar. Junto al vestíbulo de la cueva, muy cerca de la entrada se abre la Sala de los polícromos, donde encontramos uno de los paneles más bellos del arte pleistocénico.

Policromías en Altamira
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En el techo de esta sala se concentran, en aparente desorden, figuras de animales ejecutadas en diferentes épocas, y en las que se han empleado múltiples técnicas.

Las primeras figuras representadas en este techo parecen ser las pinturas rojas, sobre las cuales se fueron añadiendo posteriormente varias pinturas negras, los polícromos y, por último, algunas figuras negras. El animal más representado en este techo, el bisonte, aparece rodeado de otras figuras como la cierva y el caballo. Además, aparecen también figuras de antropomorfos y signos.

El resto de la cueva está formada por otras nueve galerías o salas.

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