Miguel Hidalgo

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Una de tantas pinturas con la figura del héroe Miguel Hidalgo.

Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mondarte Villaseñor, mejor conocido como Don Miguel Hidalgo y Costilla, considerado el Padre de la Patria mexicana, nace en la Hacienda de San Diego de Corralejo el 8 de Mayo de 1753.

Sus padres fueron Cristóbal Hidalgo y Costilla y Ana María Gallaga Mandarte, siendo el segundo hijo de la pareja.

La figura de Miguel Hidalgo se destaca en la historia de México, como la de uno de los precursores del largo y doloroso proceso independentista de este país, pero también es reconocida en América toda y venerada como la de un mártir de la libertad de los pueblos.

Su origen acomodado, que le permitió acceder a estudios superiores, no le impidió observar la dura vida de los sectores indígenas de su país y lo impulsó en la puesta en marcha de contados proyectos para su progreso.

Cuestionado por muchos por haber sido demasiado mundano para lo que se esperaba un clérigo, o por haber permitido espantosas matanzas de españoles, indudablemente, Hidalgo fue una figura de vanguardia y pagó con su vida la decisión de seguir adelante con los ideales que él se había planteado para su tierra y su gente.

Los criollos de Nueva España afirmaban, allá a fines del siglo XVI, que ésa era la tierra elegida por la Providencia. La vida social, política y cultural de esta posesión española era floreciente. Pero en esa sociedad , tan diversificada por la mezcla de europeos, americanos y africanos, no todos disfrutaban por igual de dicha bonanza.

A la altiplanicie mexicana llegó el criollo Cristóbal Hidalgo y Costilla con el fin de administrar la hacienda que más tarde se convertiría en la Intendencia de Guanajuato. Allí se afincó para formar una familia.

En 1752 nació su primer hijo, José Joaquín, y el 8 de mayo de 1753, nacía Miguel Gregorio Antonio Ignacio. Otro tres hijos llegaron al mundo con posterioridad. En 1765, sus dos hijos mayores partían rumbo al colegio de los jesuitas de Valladolid, que era considerado uno de los mejores del país a partir de las reformas modernizantes aplicadas por algunos miembros de la orden. Pero apenas dos años después del ingreso de los hermanos Hidalgo al colegio, se produjo la expulsión de los jesuitas.

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Colegio de San Nicolás Obispo, en Valladolid. Imagen tomada del libro: Luis Castillo Ledón, Hidalgo. La vida del héroe, tomo I, México, INEHRM, 1985, s/p (Biblioteca de Obras Fundamentales de la Independencia y la Revolución).

No teniendo entonces, obligaciones escolares, el joven Miguel acompañó a su padre a su tierra de origen, donde tomó contacto por primera vez con los indios otomíes. Tiempo después Miguel y su hermano retomaron sus estudios en el Colegio de San Nicolás Obispo, también en Valladolid, donde se introdujeron en el estudio de la teología tomista, física, gramática, retórica, literatura, lógica y varios idiomas, como el italiano y el francés, a los que Miguel agregó lenguas nativas como el otomí, el nahuátl y el tarasco. En 1770 obtuvo el grado de Bachiller de las Artes y dos años más tarde, el de Bachiller en Teología.

En 1778 se ordenó sacerdote, tenía 25 años y ya hacía cinco que se dedicaba a la docencia. Fue en esta tarea en la que se destacó en sus primeros años profesionales, acumulando cátedras y cargos, hasta alcanzar, en 1790 el cargo de rector.

Su actividad administrativa no le impidió permanecer cerca de los libros, la enseñanza y las ideas políticas. Sus inquietudes intelectuales eran vastas y la ciudad donde se hallaba, cercana a Guanajuato, le ofrecía numerosas oportunidades de codearse con destacadas personalidades de la cultura de la región. Entre éstos se contaba don Manuel Abad y Queipo, más tarde obispo de Valladolid, en esos tiempos acusado frecuentemente ante la Santa Inquisición por leer libros prohibidos.

El 2 de febrero de 1792, Miguel recibió la orden de renunciar a todos sus cargos y de partir al curato de Colima. Eso fue un verdadero destierro.

Las causas de esa decisión de sus superiores fueron varias: la mala administración financiera del colegio que dirigía, su espíritu ilustrado, su sentido del humor, su vida poco ejemplar para el sacerdocio -se había unido a Manuela Ramos Pichardo, con quien tuvo dos hijos- su pobre devoción y su inclinación por el juego. Es muy probable que el obispo San Miguel, su protector, hubiera intervenido en la decisión como un modo de protegerlo.

Meses después se le otorgó un traslado al curato de San Felipe de Torresmochas, en la intendencia de Guanajuato.Allí se dedicó a reavivar la vida de ese pueblos introduciendo mejoras en las industrias de los indios del lugar. También organizó una orquesta, tertulias, días de campo, y también mesas de juego.

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Vista de la hacienda de San Diego Corralejo, Guanajuato, lugar de nacimiento de Hidalgo. Imagen tomada del libro: Luis Castillo Ledón, Hidalgo. La vida del héroe, tomo I, México, INEHRM, 1985, s/p (Biblioteca de Obras Fundamentales de la Independencia y la Revolución).

Lo que más sorprendió de su estada en el pueblo fue la traducción y representación de obras de teatro de Moliére, y Racine, por lo que su casa se ganó el mote de "Pequeña Francia".

En enero de 1800 partía con rumbo a Xaripeo, a fin de consegur fondos para incrementar el rendimiento de sus haciendas, allí permaneció varios meses hasta las Pascuas, que celebró en ese lugar.

En una de las tantas tertulias a las que acudió se encontró con dos mercedarios y oros sacerdotes con los que trabó conversación. El humor liberal de Hidalgo, sus bromas y comentarios escandalizaron a sus contertulios, quienes, meses más tarde, lo denunciaron ante la Inquisición.

En 1801, el Santo Oficio cerró el caso por falta de pruebas y porque la vida del cura parecía haberse reformado: su relación con Josefa Quintanar, actriz de su compañía y madre de sus dos hijas mujeres, se había terminado.

En 1903, tras la muerte de su hermano Joaquín, doctor y cura de Dolores, Miguel solicitó dicha plaza, que le fue concedida en octubre. La vida en Dolores le resultaba más atractiva, tenía más población y estaba cerca de ciudades importantes y populosas.

En su nuevo destino, Hidalgo se dedicó nuevamente a organizar la vida social y cultural, a estudiar y a observar y discutir sobre la realidad circundante. Le preocupaba seriamente mejorar el nivel de vida de los indígenas imponiendo nuevas formas de explotación, diferentes a las hispanas.

Entre otros emprendimientos, inició a los habitantes en la producción de cerámica, abriendo un taller de alfarería del que resultaron bellísimos utensilios, famosos en todo el país. También plantó vid y moreras para criar gusanos de seda, inició la cría de abejas, curtido de pieles, el tejido de lana y la herrería.

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Vista panorámica de la ciudad de Valladolid, hoy Morelia. Imagen tomada del libro: Luis Castillo Ledón, Hidalgo. La vida del héroe, tomo I,México, INEHRM, 1985, s/p (Biblioteca de Obras Fundamentales de la Independencia y la Revolución).

Durante todo el período colonial hubo en territorio mexicano levantamientos indígenas y revueltas de esclavos. En 1810 surgió un nuevo movimiento, pero esta vez basado en el resentimiento de los criollos, que no ocupaban cargos relevantes en el poder, y en el deseo de independencia, más que en la reparación de situaciones sociales injustas de explotación.

El 14 de julio de 1808, la población de Nueva España supo por los diarios de la renuncia de los reyes a favor de Napoleón, lo que suscitó la necesidad de tomar una decisión sobre cómo se llenaría en las colonias el puesto que ilegítimamente quedaba en manos del monarca francés.

En primer lugar, los criollos propusieron al virrey que gobernara en forma independiente hasta que no hubiera un monarca legítimo, pero la Audiencia se opuso a esto, indicando que el reino continuara como si nada hubiera pasado.

El virrey tenía que tomar una decisión entre estas dos posturas, y finalmente tentado por la posibilidad de gobernar en forma autónoma, cedió a las presiones del partido criollo, y convocó a una junta representativa.

Los peninsulares, temerosos de que los criollos y el virrey lograran la separación de la Nueva España, decidieron usar la violencia para detener los acontecimientos, por lo que el virrey y su familia fueron embarcados rumbo a España y los cabecillas criollos, encarcelados.

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Estatua de bronce de Miguel Hidalgo, en la Plaza de la Liberación, Guadalajara.

Esta reacción violenta del partido hispano no hizo más que caldear el ambiente de descontento de los criollos: en 1809, un grupo de oficiales inició una conspiración que pretendía formar una asamblea que gobernara en nombre de Fernando VII, la cual fue finalmente desbaratada y sus cabecillas detenidos. Pero inmediatamente se iniciaron otra juntas en Querétaro y San Miguel.

La Junta de Querétaro fue el núcleo central en 1810. La fachada de una academia literaria ocultaba el verdadero fin, y su influencia fue en aumento en poco tiempo. Las reuniones se realizaban an la casa del licenciado Parra y a ellas asistían muchas personas,a las que pronto se fue integrando gente de los alrededores, como el capitán Ignacio Allende y el cura de Dolores, Miguel Hidalgo.

Las tertulias en la casa de Domingo Allende, hermano de Ignacio, no eran otra cosa que sesiones de la junta de San Miguel. Este hombre se dedicó incansablemente a promover la formación de nuevas juntas y a mantener el contacto entre ellas.

El problema de la adquisición de armas para los rebeldes se solucionó en parte con la colaboración de varios talleres para su fabricación, especialmente del cura de Dolores.

Se sabe que en un primer momento estaba previsto el inicio del movimiento para el 8 de diciembre, en coincidencia con las ferias de la Virgen de la Candelaria, con el objetivo de aprovechar el fervor popular que esta festividad despertaba, pero Hidalgo aconsejó adelantar el levantamiento para el 2 de octubre, porque consideraba que para esa fecha habrían acumulado el suficiente armamento.

Pero la información sobre las juntas secretas se había filtrado, y las autoridades, uniendo cabos, pudieron obtener las lista de los implicados. Entre las idas y vueltas de los corrillos, Hidalgo y sus hombres se enteraron de esto, por lo que decidieron actuar de inmediato.

El 16 de septiembre de 1810 Miguel reunió en Dolores a su gente ayudado por los capitanes Allende y Aldama, puso en libertad a los presos y los armó, apresó a las autoridades y a los españoles y llamó a misa.

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Monumento a Hidalgo, en Guanajuato.

El habitual sermón del cura se transformó en un discurso político en el que se acusaba a las autoridades españolas de entregar los territorios a Francia y se llamaba al pueblo a luchar contra el mal gobierno, bajo el signo de lealtad a Fernando VII.

Pronto sus seguidores fueron decenas de millares que más que un ejército era una muchedumbre, una "chusma" indignada que marchaba a imponer su voluntad; era un grupo heterogéneo, en el que los criollos se confundían con los indios y los mestizos.

El conjunto se dirigió hacia San Miguel el Grande y al pasar por Atotonilco Hidalgo se apoderó de una imagen de la Virgen de Guadalupe y la colocó en la punta de un asta, transformándola en la bandera de la revolución. Al anochecer llegaron a San Miguel, donde no encontraron resistencia, aunque allí surgieron los primeros desacuerdos entre el capitán Allende e Hidalgo.

Los criollos, representados por Allende, querían una guerra "ordenada": formar un ejército y convocar un cabildo abierto. La "chusma" de Hidalgo llevaba consigo una ira destructiva que había acumulado a lo largo de años de maltrato y explotación y era esa ira la que realmente le daba fuerza al movimiento. Superada la primera fricción, los dos líderes se dedicaron a organizar el movimiento.

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Monumento en el Monte de las Cruces en honor a los cabecillas de la batalla. De izquierda a derecha: Ignacio Allende, Miguel Hidalgo y Mariano Jiménez.

El día 20 tomaron la plaza de Celaya sin mayores incidentes. El próximo objetivo era Guanajuato. Hidalgo envió una carta al intendente, su amigo Riaño, instándolo a que se rindiera. El día 24, cuando el Edicto del obispo que excomulgaba a Hidalgo y sus colaboradores se había hecho conocido, el ejército rebelde avanzaba sobre Salamanca.

Enterado de esto, Riaño se resistió a la rendición, sorprendido por el accionar anti-español de la lucha de su antiguo amigo, y se comunicó con Venegas y Querétaro, solicitando apoyo para la resistencia. Enseguida ofreció a los vecinos de Guanajuato refugio en la fortaleza de la Alhóndiga, pero sólo logró aumentar el resentimiento del grueso de la población, que vio que el fuerte estaba colmado de criollos acaudalados, peninsulares y tropas, mientra que el pueblo quedaba indefenso.

Guanajuato no fue difícil de tomar y, aunque la Alhóndiga tenía suficientes fuerzas para resistir, un minero, apodado "El Pípila", prendió fuego a la puerta de la fortaleza, abriéndole paso a los insurgentes y dando comienzo a una matanza de monstruosas características que culminó con la toma definitiva de Guanajuato.

Luego de semejante victoria de los rebeldes, las autoridades políticas y la Inquisición trataron de desacreditar a don Miguel, publicando edictos que revalidaban la excomunión y declarándolo hereje y apóstata.

Pasados varios días en Guanajuato, donde se reorganizó el gobierno del lugar, Hidalgo partió rumbo a Valladolid, ciudad que se entregó a cambio de ser respetada. Allí decretaron la abolición de la esclavitud y de los tributos que gravitaban sobre los indios y las castas.

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Batalla en el Monte de las Cruces.

El 19 de octubre Hidalgo abandonaba Valladolid con destino a la capital seguido de 83.000 hombres. En el trayecto en los bosques del Monte de las Cruces, fue interceptado por las tropas realistas al mando del coronel Trujillo, quien si bien fue vencido por la superioridad en el número de hombres, causó numerosas bajas en el ejército insurgente. Luego de la victoria, desde el monte se avistaba la ciudad de México, que ya parecía estar en sus manos.

Antes de llegar a la capital, Hidalgo envió hombres a tratar con el Virrey, quien se negó a recibirlos, pero ante este hecho, que en otro momento hubiera bastado para provocar el ataque, Hidalgo decidió retirar sus tropas con rumbo a Toluca.

Don Miguel evaluó las numerosas bajas que sus tropas habían sufrido en Monte de las Cruces y la noticia de que las tropas realistas al mando de Calleja se acercaban velozmente a la capital. La primera derrota de los insurgentes estaba próxima.

E 7 de noviembre, en Aculco, se encontraron 40.000 rebeldes con 7.000 soldados profesionales realistas. El ejército de Hidalgo fue dispersado con facilidad y su artillería, ganada para los peninsulares.

Después del desastre, Hidalgo y Allende decidieron separarse: el cura marchó con rumbo a Valladolid y Allende, a Guanajuato. Este último llegó tarde para organizar la defensa de la ciudad y debió entregarla a las tropas de Calleja. A pesar de los reveses, la revolución se seguía extendiendo por el territorio a grandes pasos, don José María Morelos, cura de Carácuaro, a quien Hidalgo había encargado la toma de Acapulco, empezaba a hacerse fuerte.

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Hidalgo enarbola la imagen de la Virgen de Guadalupe.

Hidalgo se detuvo un tiempo en Valladolid, que se presentó como un lugar poco apto para rehacer las fuerzas, por lo que decidió partir con rumbo a Guadalajara. Allí hizo su entrada triunfal el 26 de noviembre con 7.000 hombres para luego organizar su gobierno, publicar el primer periódico independiente y un Manifiesto en el que desmentía los cargos que le adjudicaba la Inquisición.

También convocó una reunión de la Real Audiencia, cuyo nombre fue cambiado por el de Audiencia Nacional.

Luego de la llegada de Allende a Guadalajara empezaron a pensar en el reabastecimiento y reentrenamiento de las tropas, que realmente no estaban en condiciones de enfrentarse a ejércitos profesionales. Asimismo, la conducta del cura empezó a irritar a distintos sectores a quienes les preocupaban las matanzas de españoles que Hidalgo había consentido para agradar al pueblo. El resentimiento de Allende crecía cada vez más.

La siguiente batalla tuvo lugar el 17 de enero de 1811, en Puente de Calderón, en donde el ejército de Calleja logró la dispersión de las tropas de Hidalgo. Los caudillos marcharon con rumbo norte, tal vez con la esperanza de llegar a los Estados Unidos, pero todos los caminos estaban cortados: el cura de Dolores había quedado solo. Las recriminaciones de sus oficiales llegaron al punto de decidir arrebatarle el mando, otorgándoselo a Allende.

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En las cercanías de Monclova, Coahuila, en el paraje denominado Acatita o Norias de Baján, las fuerzas insurgentes comandadas por Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Mariano Abasolo y José Mariano Jiménez esperan ser recibidas por Ignacio Elizondo, quien los traiciona y sorprende. Prisión de Hidalgo, A...
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Sólo faltaba la figura del traidor, y apareció bajo el nombre de Ignacio Elizondo, un capitán que había fluctuado entre la insurgencia y el realismo y que conocía la ruta que seguían los insurgentes. Planeó una exitosa emboscada que acabó con los pocos rebeldes que quedaban. Los líderes fueron conducidos a Chihuahua, donde se les inició juicio ante tribunal militar.

Hidalgo tenía cincuenta y ocho años, durante el proceso fue el único que no eludió sus responsabilidades, y fue condenado a muerte.

El 29 se le degradó y el 30 fue fusilado, luego de ofrecerles un blanco a los soldados poniendo una mano sobre su pecho. El gobierno virreinal lo hizo decapitar y su cabeza permaneció colgada durante diez años en una de las esquinas de la Fortaleza de la Alhóndiga.

Su cabeza, junto con las de Ignacio Allende, Juan Aldama y Jiménez, se pusieron en jaulas de hierro en las esquinas de la Alhóndiga de Granaditas en la ciudad de Guanajuato, siendo su cuerpo sepultado en el templo de San Francisco de Asís, en la ciudad de Chihuahua.

En la actualidad, sus restos se encuentran en la Columna del Ángel de la Independencia de la ciudad de México.

 

Fuentes Internet:

http://www.contenidos.com/historia.htm

http://www.bicentenario.gob.mx/acces/index.php?option=com_content&view=article&id=375:miguel-hidalgo-nacimiento-y-primeras-decadas-de-un-heroe&catid=12:independencia&Itemid=26

http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_del_Monte_de_las_Cruces

http://aculco.blogspot.com/2008/09/batalla-de-aculco.html

Ver:

http://www.senado2010.gob.mx/docs/bibliotecaVirtual/9/2652/9.pdf

http://educasitios2009.educ.ar/aula50/category/independencia-de-mexico-y-centroamerica/

 

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