Juan Francisco González Escobar

 

Pintor chileno y profesor de la Escuela de Bellas Artes de Santiago, cuya pintura, preferentemente paisajista, sigue el estilo naturalista iniciado por Antonio Smith.

Nació en Santiago el 25 de septiembre de 1853. Hijo de José González y Mercedes Escobar, vivían en Recoleta a los pies del Cerro Blanco donde mantenían un negocio de importaciones del Ecuador.

Su padre, reconociendo sus aptitudes artísticas, lo envía a estudiar con el pintor Manuel Tapia, éste a su vez lo recomienda a Pedro Lira quien sería su primer maestro. Posteriormente se incorpora como alumno de la Academia de Pintura, bajo la dirección de Alejandro Cicarelli, paralelamente siguió sus estudios de humanidades en el Instituto Nacional. Después de continuar sus enseñanzas con Ernesto Kirbach y Juan Mochi abandona la escuela en 1878

Su espíritu rebelde e independiente pronto le llevó a romper con el academicismo reinante.

En 1879, con veinticinco años de edad, antes de que se iniciara la Guerra del Pacífico, marcha al Perú y a Bolivia para conocer nuevos lugares y captar temas inéditos que inspirarán su pintura.

En octubre de 1884 obtiene su primera medalla de Cuarta clase en el Salón Oficial. Es nombrado profesor de dibujo en el Liceo de Hombres de Valparaíso, cargo que desempeña durante once años.

"Callejon de San Fernando", Juan Francisco Gonzalez.

Llega 1887 y viaja a Europa a bordo del "Cochrane" para continuar sus enseñanzas artísticas. El gobierno lo comisiona para que estudie la organización de los museos y la enseñanza del dibujo.

En 1889 presentó al Ministerio de Instrucción Pública un "Texto de dibujo Moderno", para su incorporación en la enseñanza de los liceos del país. Fue editado finalmente en 1906 por la Universidad de Chile

En 1897 visitó Europa por segunda vez y recorrió los principales centros artísticos: París, Florencia, Venecia, Madrid, Sevilla y Marruecos. En ese viaje recibió las influencias de la escuela de Barbizon, del impresionismo, neoimpresionismo y del realismo español del siglo XVII. Con todo ello formó su propio estilo en el que el color, la luz y la naturaleza, más una paleta riquísima, se convierten en los verdaderos protagonistas del cuadro.

De vuelta a Chile, y a pesar de las reticencias de algunos académicos, obtuvo el premio de honor en el Salón Oficial de 1898, con lo que se inició su etapa dorada.

En 1900 emprendió su segundo viaje por el Perú, visitó Tacna, Arica y después Arequipa.

En 1901 obtiene por segunda vez el premio de paisajes del Certamen Edwards.

"Mariana", Juan Francisco González.

Viaja a París por tercera vez, en 1904, además visita España e Italia. En Alemania, realiza un curso de pintura en Munich, luego estuvo en Frankfurt y Nuremberg.

En España conoce a Joaquín Sorolla con quien sostiene una gran amistad. Posteriormente extiende su viaje al norte de África.

Ya de regreso, en 1906, da una conferencia acerca de "La Enseñanza del Dibujo" en el Salón de Honor de la Universidad de Chile.

El año 1907 realiza su tercer viaje a Europa.

A su regreso, en 1910, Fernando Álvarez de Sotomayor le propone ingresar a la Escuela de Bellas Artes, para que se hiciera cargo del curso de Croquis y Dibujo Natural. A pesar de contar con muchos seguidores se negó a formar escuela con sus discípulos y encaminó su enseñanza hacia la búsqueda de una actitud liberada y sin prejuicios frente al arte.

Participa en la Exposición Internacional de Arte del Centenario, celebrada en Buenos Aires, donde logra obtener medalla de segunda clase.

En 1919 es nombrado Presidente del Comité Ejecutivo de la Sociedad Nacional de Bellas Artes.

González formó parte del grupo literario de Los Diez, que intentaron hacer de la vida una norma equilibrada entre la ética y la estética, entre el espíritu creador y el arte, principios que mantuvo aún después de disolverse el grupo.

Entre los galardones alcanzados se encuentra el primer premio de la Exposición de Sevilla del año 1929. Ese mismo año, le fue concedida una cátedra de dibujo libre en la Escuela de Bellas Artes.

Su larga vida dedicada a la pintura dio como fruto una ingente producción, cerca de 4.000 obras.

Está considerado como uno de los intelectuales y artistas más importantes de su época.

Este artista, fallecido el 4 de marzo de 1933, marca para la historia de la pintura nacional un hito definitivo ya que es el primero auténticamente chileno. Según la historiadora Isabel Cruz González "caló como ninguno en su tiempo la esencia de lo popular chileno, estampándolo en la tela con intacta frescura".

Tres fueron los temas que preferentemente cultivó: flores, retratos y paisajes, aspirando siempre a fijar en ellos la belleza de lo humilde y fugitivo. Desconoció para sí la jerarquía temática, pues pintaba con igual cuidado un rostro, un paisaje o una flor, con su pincelada liviana y empaste denso.

La pintura de Juan Francisco González ha sido muchas veces, en la escritura de la historia del arte chileno, ubicada como muy próxima al movimiento Impresionista y al Manchismo italiano, por ciertos aspectos de su obra que lo alejan de lo estrictamente académico. Pues bien, con el Impresionismo González comparte el interés por la luz, el contacto con la naturaleza y la preferencia por el pequeño formato, pero se distancia en que González no descomponía los colores, no los mezclaba ni tampoco utilizaba la técnica del puntillismo, pues prefería utilizar colores puros; además, su relación con la representación del paisaje es más bien expresionista.

De todos modos, no se puede desconocer que alcanzó una aproximación al impresionismo, especialmente por su tendencia a pintar con máxima libertad y soltura, por la mancha espontánea y por la necesidad de aprehender las impresiones cambiantes del paisaje por medio de la repetición, la pincelada fugada, la disolución de la forma, del cromatismo puro y de las entonaciones cálidas ("Puente sobre el Tíber").

Otras obras de Juan Francisco González:

"Retrato de Augusto D'Halmar"

"Carretelas de la Vega"

"Calle de Melipilla"

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