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Combate naval de Punta Gruesa

El sol del mediodía iluminó aquel sacrificio de la bahía de Iquique. Pero el duelo que allí se había librado no era todo el combate. Un poco más al sur había comenzado el encuentro entre la Independencia y la Covadonga. Las fuerzas de estos adversarios eran más desproporcionadas todavía que las de los otros. Inferior a la Esmeralda era la Covadonga, y superior al Huáscar la Independencia. Sin embargo, a la misma hora en que el más poderoso hundía al más débil bajo el mar en Iquique, el más débil hundía, en Punta Gruesa , a un paso del puerto, al más poderoso.

La Independencia había perseguido hacia el Sur con sus formidables cañones a la Covadonga, que allegada a la costa se batía en retirada. Al cabo de más de tres horas de lucha, la Independencia avanzó hacia la Covadonga con el fin de deshacerla con su espolón; pero ésta, como nave pequeña y de poco calado, se había detenido en una mar baja, entre los arrecifes de Punta Gruesa. Al pretender alcanzarla, la Independencia había tocado el fondo, hundido su proa y caído de costado, varándose completamente. Entonces la Covadonga, avanzando sobre ella, la había cañoneado hasta rendirla. Sólo el pronto auxilio del Huáscar pudo impedir que su tripulación se entregara.

La Covadonga escapó, entonces, seguida por el poderoso buque de Grau; pero como éste abandonara pronto su persecución, temeroso de encontrarse con alguna escuadrilla chilena, logró ella ir a guarecerse y a reparar sus averías en el puerto de Antofagasta.

Tal fue el resultado del Combate Naval de Iquique y de su prolongación en Punta Gruesa. Chile perdía un barco pobre y ya gastado, que se hundió, sin embargo, con casi toda la tripulación y con la bandera izada al tope. Perdía también muchos hombres; de los 200 que tripulaban la Esmeralda, sólo 60 pudieron ser recogidos por el Huáscar, pero ganaba un héroe, Prat , cuya acción pasó a ser, para todos los chilenos, el más glorioso emblema del patriotismo, y cuyo nombre, repetido en los campamentos con orgullo por todos los labios, pareció desde ese día guiar los ejércitos a la victoria o a la muerte. El Perú, en cambio, perdía su más formidable nave de guerra a manos de la más débil de las chilenas.

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