Clase media en Chile

 

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En Chile la clase media ha podido proliferar, entre otras razones, gracias al hecho del expedito acceso a la cultura.

Al momento de iniciarse la República, la educación formal estuvo en un estado muy precario, por ello hacia 1854 el porcentaje de analfabetismo en Chile llegaba —de acuerdo a algunas investigaciones— al  86,5 por ciento; es decir, una gran masa de la población no había accedido a la educación formal.

En 1865 se creó la Sociedad de Instrucción Primaria, lo que llevó a la difusión de ésta a partir de entonces. Es así como hacia 1907 el porcentaje de analfabetos alcanzaba aproximadamente al 60 por ciento y en 1920 era del 50 por ciento, año en que se dictó la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria.

Ver: PSU: Historia y Ciencias Sociales; Pregunta 43

Prácticamente ya en 1870 la nación extendía a todas las regiones su red de liceos fiscales gratuitos para hombres y en 1910 para niñas.

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A partir de 1877 pudieron acceder a la universidad.

Sin olvidar que desde 1877 se permitió a las mujeres rendir exámenes válidos, pudiendo acceder a estudios universitarios, con lo cual se amplió, paulatinamente, el universo de profesionales.

A lo anterior, se suma la creación del Instituto Pedagógico en 1889, que permitió la formación de los profesores para la Enseñanza Secundaria en los Liceos.

Respecto de la Enseñanza Universitaria que impartía desde 1842 la Universidad de Chile, se agregó la creación de la Universidad Católica de Chile en 1888.

Todo esto permitió que los hijos todos de la pequeña burguesía o del artesanado inteligente, del mínimo terrateniente, o del obrero especializado pudieran continuar sus estudios más allá de la escuela primaria y que ninguno de sus talentos o aptitudes se perdiera por falta de capacidad económica de los padres.

Con todo, hasta fines del siglo XX el liceo fue un elemento utilizado más por la burguesía adinerada o la aristocracia que por los grupos populares. La democratización de sus aulas es visible desde 1910 al través de las estadísticas.

En 1911, el número de alumnos de los liceos era de 12.000. En 1936 se había más que duplicado: 25.000. En 1947, es decir, sólo once años más tarde se había triplicado: 71.200, los que agregados a los 66.397 de los otros establecimientos de enseñanza media arroja la suma de 137.598 jóvenes que prosiguen estudios más allá de la primaria.

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Mientras en Argentina en ese año de 1947 había un alumno de enseñanza media por cada 785 habitantes, en Chile había uno por cada 365.

Esta riqueza cultural de la clase media chilena se refleja en todas las actividades nacionales y constituye acaso la clave de su ascenso a las esferas gubernativas de la nación.

Los grandes nombres en la literatura: la Mistral, Neruda, Barrios; los máximos tratadistas: Valentín Letelier, por ejemplo; los rectores de la universidad, los decanos de las facultades, han emergido en buen número de la pequeña o de la gran clase media.

Su promoción a puestos de importancia en los asuntos públicos, no como individuo señero, sino como masa social, se ve clarísimamente en la historia patria a partir del año ’20.

Antes, un Valentín Letelier, un Enrique Mac-Iver, talentosos brotes de la burguesía, pero aliados a la aristocracia por vínculos matrimoniales, abrieron ellos mismos y por sus individuales merecimientos, ancha brecha en la estimación pública.

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Primer curso del Instituto Pedagógico, 1889.

Don Arturo Alessandri representa, sin embargo, al auténtico alabardero, al que abre camino sonoro y expedito. Es probable que quien le endiosara y le amase mejor, fuese su “adorada chusma”; pero a la que él levantó, gracias a su genio extraordinario, fue a la clase media, y prueba de ello es que incluso su contradictor Ibáñez y los presidentes que le siguieron: don Pedro Aguirre Cerda, don Juan Antonio Ríos y don Gabriel González Videla son honrosos y auténticos representantes de nuestra burguesía.

En consecuencia, el avance educacional impulsado por el Estado chileno descrito anteriormente, permitió el surgimiento e incremento de los grupos sociales medios, tradicionalmente conocidos como “clase media”, la cual, gracias a la mayor cobertura educacional, estuvo conformada principalmente por profesionales y empleados públicos, también por miembros de las Fuerzas Armadas, empleos que, en cierta medida, se constituyeron en un vehículo de ascenso social.

Ver: PSU: Historia y Ciencias Sociales; Pregunta 40

Fuente Internet:

http://www.scielo.cl/pdf/atenea/n500/art_26.pdf

 

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