Cóndor

 

Orden: Falconiformes

Familia: Cathartidae

Nombre científico: Vultur gryphus (Linnaeus)

Nombre locales: Cóndor, buitre

Distribución en Chile: Esta ave habita en el sector andino de nuestra geografía; es decir, en la zona cordillerana, desde el desierto en la segunda región hasta las zonas boscosas y lluviosas del sur.

 

Descripción: Largo: 110 cms.

Macho: Cabeza y cuello desnudos de color rojizo oscuro. Sobre el pico y la frente gran cresta del mismo color de la cabeza, que baja por ambos lados del pico en forma de pellejo colgante. Collar de plumas blancas en la base del cuello.

Todo el cuerpo cubierto con plumas negras con algunos brillos metálicos. Cubiertas alares con faja blanca dividida por linea negra. Primarias negras. Secundarias negras con barba externa blanca. Pico grueso ganchudo, mitad basal carnosa, mitad externa color hueso. Patas café apizarradas. Ojos rojos.

 

Hembra: similar al macho, pero sólo los machos poseen una cresta carnosa sobre la cabeza y los ejemplares adultos tienen alrededor del cuello un collar de plumas blancas, mientras que en los jóvenes el collar es de color café.

Inmaduros: de color pardo grisáceo con la cabeza y cuello negruzcos.

Se puede decir que el Cóndor es el símbolo de la Cordillera de los Andes.

Habita en las grandes alturas de toda su extensión; desde Venezuela y Colombia, hasta en los últimos rincones de Tierra del Fuego.

Sin embargo, tanto en Perú y la zona norte de Chile como en el extremo sur, es posible verlo llegar hasta la costa. (Ampliar imagen)


Es la más grande de las rapaces, ya que puede llegar a medir sobre los tres metros de envergadura, distinguiéndose con facilidad durante su vuelo, ya sea por su tamaño como por su collar de plumas blancas. (Ampliar imagen)

 

El cóndor es, además, el ave voladora más grandes del mundo. Posee una natural majestad y es un espectáculo y cuando planea, con las alas inmóviles, frente a un acantilado, con plumas remeras primarias muy inclinadas para contrarrestar las turbulencias y mantener la estabilidad en las cambiantes corrientes de los Andes.

Cuando llega a tierra, el cóndor deja caer sus patas como un tren de alas, encogiendo los hombros, y así va perdiendo altitud y baja en picada. Y en el momento que se apresta a tocar tierra, acciona las alas a modo de frenos.

Rara vez ataca a animales vivos, salvos a recién nacidos o enfermos; ya que se alimenta principalmente de carroña, animales y peces muertos que logra ubicar desde las alturas debido a su vista extraordinariamente aguda.

Una característica es que come hasta saciarse de tal manera que muchas veces no puede volar por el exceso de peso.

 

Este hecho era conocido incluso en tiempos de la conquista, por lo que los campesinos y arrieros cazaban cóndores matando un animal herido o viejo, y esperando que estas aves se lo comieran entero. Luego, al no poder volar, los mataban a golpes de palos o garrotes.

Cuando el cóndor ha saciado su apetito, se desplaza pesadamente hacia algún promontorio, desde donde es más fácil lanzarse al espacio.

Justamente por volar a grandes alturas a través de las altas montañas de la cordillera, es que elige estos lugares para anidar, pasar las noches o las tormentas, buscando alguna grieta, caverna o cueva profunda.

 

En nuestro país se le encuentra a lo largo de todo el territorio, asociado en especial a la Cordillera de los Andes. Pero también se le ve en la costa, particularmente de la zona norte donde suelen reunirse grupos entre los acantilados, donde se alimentan de peces y mamíferos muertos. Pero todas las tardes, al llegar al crepúsculo, los cóndores levantan el vuelo para dirigirse a sus dormideros en la cumbre de la montaña.

No son madrugadores. Debido a las características de su vuelo, se remontan tarde por las mañanas cuando el sol ha formado bolsas de aire caliente, que les permiten ascender.

El cortejo nupcial en tierra es también un espectáculo curioso. El macho se ubica frente a la hembra con las alas abiertas y el cuello torcido hacia abajo, mientras la cabeza oscila de un lado hacia otro. Ella permanece sumisa, agachada, frente al galán en signo de acatamiento.

Casi no fabrica nido, ya que la hembra coloca un solo huevo, y rara vez dos, en una simple cama de palos secos, o a veces directamente en el suelo sobre la roca desnuda, sobre los riscos más inaccesibles. Los huevos son blancos, ovalados y miden 114 mm. x 70 mm., aproximadamente.

A la derecha, cabeza de hembra y de macho. (Ampliar imagen)

 

El macho y la hembra participan por turnos en la incubación, hasta que, al cabo de 56 días nace la cría. Esta nace cubierta de un plumón de color gris y crece muy lentamente. Al cabo de seis meses abandona el nido, pero sigue dependiendo por un tiempo largo de los padres. El plumaje juvenil  sigue siendo gris-café, hasta que alcanza la madurez a los ocho años.

Los cóndores suelen criar cada dos años. En los grupos existe un orden social. Esto se nota en el reparto de las carroñas, donde come primero el que tiene un lugar más alto en la jerarquía.

En la actualidad no se ven las matanzas masivas de cóndores del pasado, pero no están libres de la persecución del hombre. Es frecuente que los pequeños cóndores sean robados de sus nidos por cazadores que los venden luego en forma clandestina.

Se la considera un ave en en riesgo de extinción o especie amenazada en Chile, aunque se han iniciado, con buen éxito, programas conservacionistas. A la derecha, cría de cóndor. (Ampliar imagen)