Lamprea

 

Su nombre científico es Petromyzon marinus.

Es un pez que posee un cuerpo alargado y delgado, sin escamas. Su cabeza es corta y con ojos pequeños, tras los que se abren siete hendiduras branquiales. Tiene una ventosa bucal, sin mandíbulas, rodeada de dentículos cónicos.

 

En su cuerpo hay dos aletas dorsales y la región dorso-lateral es de color gris amarillento con manchas oscuras.

Un ejemplar adulto puede medir hasta 120 cm.

Se alimenta de otro pez, al que se adhiere chupando su sangre. Vive en el mar, pero en su madurez sexual dejan de comer y comienzan a subir los ríos para desovar. Una vez eclosionadas las larvas de los huevos permanecen 6-8 años en el río hasta sufrir una metamorfosis a adulto, para volver al mar.

El ciclo vital de las lampreas se inicia, entonces, en los ríos, donde pasa la mayor parte de su vida como una larva, denominada ammocete, ciega e inofensiva cuyo aspecto inicial es semejante al de una angula. La fase adulta, en el mar, tan solo supone un año y medio de la vida de una lamprea.

 

El comportamiento reproductor es muy interesante.

Generalmente, el macho, ayudado por una hembra, construye un nido de piedras. Luego, la hembra expulsa los huevos, que el macho fertilizará de inmediato. La corriente del río se encargará de llevar los huevos al interior del nido, entre las piedras.

Una hembra deposita por término medio 60.000 huevos, de los que sólo el uno por ciento llegará a eclosionar (saldrá un nuevo ejemplar).

La larva recién eclosionada permanece en la arena unos días hasta alcanzar medio centímetro de longitud. Entonces sale del nido y se deja llevar río abajo hasta alcanzar aguas más tranquilas, donde excavará un nido individual en el que permanecerá al menos cinco años, antes de emigrar al mar.

En la fase larvaria carece de dientes y se alimenta succionando organismos microscópicos. Pero una larga metamorfosis lo convierte en un animal parásito, dotándole de agudos dientes y de una lengua áspera que le permiten agujerear el cuerpo de sus víctimas y succionar su sangre y líquidos corporales.

Sus víctimas son los peces, a los que se pega hasta que se sacia o los mata. En tan solo cuatro horas es capaz de matar a un pez como una trucha. En el caso de peces más grandes, puede fijarse y alimentarse de ellos durante días o semanas. (Ampliar imagen derecha)

 

Ensayos de laboratorio han puesto de manifiesto que una lamprea adulta en su etapa de mayor actividad es capaz de matar 10 Kg de peces. Ha sido la responsable de grandes pérdidas piscícolas en ciertas áreas geográficas, como los lagos Hurón y Michigan de Estados Unidos, donde la pesca comercial de la trucha llegó a su fin hace unas décadas debido a la acción de las lampreas. El desastre llegó a tal punto que se realizaron enormes esfuerzos para intentar erradicarla completamente de los Grandes Lagos americanos. Para ello, se emplearon barreras mecánicas y eléctricas o agentes químicos.

En Chile existen lampreas, y han sido eventualmente evaluadas para comercializarlas, pues es un pez comestible de aspecto y sabor similar a la anguila, esta información puede encontrarse en la tesis de la Universidad de Concepción del Biólogo Marino Fernando Neira, en que son caracterizadas y además se evalúa su potencial comercial.

 

Fuente:

Hidalgo, Loreto.2002. Comunicación personal. Instituto de Fomento Pesquero (IFOP). Chile.