En invierno las focas excavan y mantienen orificios respiratorios en el hielo.
El oso polar las localiza por el olfato y espera a que asomen la cabeza, a veces
después de taponear los otros orificios vecinos.
| Aunque de costumbres cazadoras, el
oso polar come un poco de todo: huevos, algas, virutas, desperdicios
de estaciones balleneras e incluso cadáveres de su propia especie.
Cuando sale a tierra dispuesto a pasar el periodo letárgico,
suele adoptar dietas similares a su próximo pariente, el oso
pardo, hartándose de hierbas, líquenes y bayas. Tampoco desdeña
animales pequeños como lemmings, y en Alaska, cuando ocurre
la remonta del salmón, se dedica a capturar este pez en remansos
y torrenteras. |
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Pero la base de su dieta son las focas, sobre todo la de anillo y la barbuda,
que constituyen presas esenciales para su supervivencia. Si no está muy
hambriento, el oso se come sólo las vísceras y el tocino de la foca, dejando
los restos a merced de carroñeros como el zorro ártico o los cuervos.
El oso polar es un cazador esencialmente solitario. Sólo cazan juntas las hembras
y las crías no mayores de un año. Pasando el periodo de celo, los machos abandonan
a las hembras y no se ocupan de su familia. Durante el breve celo luchan a veces
salvajemente; el resto del tiempo se ignoran, a no ser que coincidan en algún
festín de carroña, tales como ballenas o narvales atrapados.
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Los cachorros de oso polar nacen en
invierno, dentro de una cueva que la madre excava en una pila
de nieve. Los oseznos, que al nacer miden de 17 a 30 cm. y
pesan de 300 a 500 grs., quedan protegidos de las temperaturas
exteriores de -10 C. gracias al calor de la piel materna y
de la propia guarida.
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La madre pasa el invierno dentro de su cueva ayunando hasta 140 días y amamantando
a sus hijos con la leche, que tiene como base las reservas acumuladas por ella
durante el verano. Machos y hembras estériles sólo se enclaustran en
condiciones muy rigurosas.
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El apareamiento se efectúa en abril,
pero la implantación del huevo fecundado se aplaza hasta septiembre;
de ese modo, el nacimiento se produce a mitad del invierno,
y cuando los cachorros son capaces de abandonar la guarida
tienen por delante todo el verano.
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Al dejar la madre la guarida, los oseznos, de tres meses de edad, ya saben andar
con rapidez y seguridad, y pesan unos 10 kg. La madre, sin embargo, pierde a veces
hasta la mitad de su peso con la lactancia.
Por entonces, los oseznos empiezan a tomar su primer alimento sólido. Aunque
siguen mamando durante todo el segundo invierno. La hembra gesta cada tercer
año, excepto si pierde la prole, en cuyo caso vuelve a ser cubierta.
| Los jóvenes aprenden a sobrevivir jugando
entre ellos y siguiendo el ejemplo de su madre. Durante los
primeros meses de edad, a los oseznos les crecen una espesa
borra y unos densos pelos cobertores, además de los 7 cm. de
tocino bajo la piel. De este modo, conservan el calor, aunque
naden en aguas próximas al punto de congelación.
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En el segundo verano, la familia se dispersa, abandonando la madre a los jóvenes
a su suerte. El peor enemigo del oso polar es el rifle. Se cree que actualmente
existen de 5 mil a 18 mil ejemplares de esta especie, aunque resulta difícil
censar unos animales que vagan como nómadas sobre los hielos.
Sin embargo, existe una estadística segura: cada año perecen más de mil osos,
parte a manos de los esquimales, que se comen la carne y utilizan su piel, y
la mayoría víctimas de cazadores de trofeos.