Ballena Franca

 

Su nombre científico, Eubalaena australis, deriva del griego EU, que significa verdadera, y del latín AUSTRALIS que se traduce como sur.

Las ballenas francas son animales de cuerpo corto, curvado y robusto que se angosta hacia la cola, y con la excepción de la franca pigmea, carecen de aleta dorsal y surcos o pliegues ventrales. Aletas pectorales cortas y anchas.

Las ballenas francas de ambos hemisferios han desarrollado una técnica de alimentación relativamente pasiva y tienden a ser más lentas que otras ballenas. Cuentan con las barbas más largas de las cuatro familias de misticetos.

La mandíbula superior es larga y estrecha con el cráneo arqueado. En vista lateral, la boca es extremadamente arqueada y la cabeza ocupa una gran proporción (el veinticinco por ciento) del largo corporal.

Sobre la mandíbula superior y costado de la inferior, presenta típicas callosidades o "bonetes" de queratina de color blanco, con la presencia de cirripedios (picorocos) en su superficie. Maxilar largo y angosto, fuertemente curvado.

Su aliento es expulsado por dos espiráculos dibujando en el aire dos chorros en V, de dos a cinco metros de altura.

Tienen ente 230 y 360 barbas de color o café oscuro, con longitudes cercanas a 1,8 a 2,4 metros y 30 cm. de ancho.

Alcanza una longitud promedio de quince metros con un máximo de dieciocho metros. Las crías al nacer miden entre cinco y seis metros.

Un ejmplar adulto alcanza un peso aproximado a las 54 toneladas con un máximo de 94 toneladas.

Su color característico es el negro o gris oscuro. Presenta zonas claras e irregulares en la zona ventral. Aunque también existen ejemplares albinos.

Comportamiento: Su desplazamiento es lento, aproximadamente de 4 a 8 km/hora. Las inmersiones duran entre 20 y 40 minutos. Expone la cola al sumergirse. Suelen dar grandes saltos. A veces flotan ventralmente exponiendo las aletas pectorales fuera del agua (postura para amamantamiento, descanso o para evitar la cúpula).

Agrupaciones: Individuos solitarios o en pares. En áreas de alimentación pueden llegar a constituir agrupaciones de hasta doce ejemplares.

Distribución: Aguas templadas y polares del hemisferio sur.

Actualmente se estima la existencia de alrededor de doscientos ejemplares en aguas chilenas y del sur de Perú, que se suman a los ejemplares que habitan los mares australes.

A pesar de su forma hidrodinámica, la Ballena Franca se parece, en ciertos sentidos, más  a nosotros que a los peces con los cuales comparte su medio ambiente. Ella, como todo mamífero, respira mediante pulmones y no branquias.

Posee también sangre caliente y no fría  como los peces. Respira a través de un par de orificios (espiráculos), situados encima de la cabeza y, al contrario de lo que se cree, no expulsan agua cuando exhalan el aire y forman el característico surtidor que consiste en vapor de agua más una cantidad pequeña de agua que queda en la depresión situada alrededor del espiráculo y que es lanzada a la atmósfera cuando la ballena expulsa el aire de los pulmones.

Vista superior de la cabeza de una ballena franca donde se aprecian sus dos espiráculos dispuestos en forma de "v".

Ballena expulsando aire de sus pulmones desplegando el característico surtidor.

 

Las extremidades anteriores han evolucionado hasta convertirse en aletas; aunque sus huesos todavía muestran reminiscencias de elementos óseos articulados terminados en dedos, las extremidades posteriores se han perdido por completo y no hay ninguna conexión anatómica entre éstas y la cola.

La cola es grande, dispuesta en un plano horizontal y es el principal órgano propulsor para su desplazamiento.

La cola es grande, dispuesta en un plano horizontal y constituye el principal órgano propulsor en el desplazamiento de la ballena; además, no contiene hueso sino tejido elástico y fibroso que le confiere firmeza y flexibilidad. Por otro lado, el cuerpo está cubierto por una capa de grasa que ayuda a la flotación del animal, y además contribuye a mantener el calor y como medio para almacenar energía. La piel de las ballenas carece de glándulas sudoríparas, de glándulas sebáceas y de pelo.

Solemos pensar que en el fondo del mar reina el silencio pero en realidad esto no es así. Está habitado por una gran variedad de sonidos. Las ballenas constituyen uno de los animales que más sonidos aportan al mar. La emisión de sonidos resulta fundamental para un ser que habita en un mundo en donde las condiciones de visibilidad escasamente permiten ver más allá de quince metros (en aguas claras).

Salto de la ballena franca

Fase inicial del salto de una ballena franca.

Fase final del salto de una ballena franca.

 

Unos de los aspectos más llamativos del comportamiento de esta especie son sus saltos fuera del agua o breaching. Parece imposible que estos gigantescos animales sean capaces de oponerse a la fuerza de gravedad; sin embargo, su poderosa cola es capaz de desarrollar la fuerza suficiente para permitir el despegue de la superficie del agua de más de 30 toneladas de peso.

La ballena Franca efectúa saltos desde que es cachorro. Durante las primeras etapas de vida, los saltos son una expresión de juego que desarrolla cerca de la madre.

Cuando el cachorro inicia sus cortos alejamientos, los saltos pueden cumplir la función de mantener la comunicación entre éste y su madre.

El salto de la ballena constituye un imponente espectáculo.

En cuanto a los adultos, los saltos también pueden interpretarse como una forma de comunicación con otros ejemplares que se encuentran a distancia. Se cree que guardan relación con el desprendimiento de parásitos del cuerpo y capas superficiales de la piel. Otro probable significado es una demostración de fuerza individual o cierta expresión de territorialidad.

Es bastante frecuente que estos saltos tengan lugar en zonas por donde momentos antes circulaba una embarcación.

Aunque nadie ha podido observar hasta ahora la mecánica del salto en inmersión, se ha podido deducir que el mismo no se logra con fuertes enviones perpendiculares a la superficie, ya que puede tener lugar en zonas relativamente poco profundas. Aparentemente, el animal nadaría en forma oblicua a la superficie desarrollando gran fuerza con su cola. Al pasar de un medio más denso a uno menos denso la aceleración se incrementa y el animal puede proyectar casi todo su cuerpo fuera del agua.

Al saltar, la ballena gira levemente su cuerpo, de manera que la caída se produce invariablemente sobre uno de los flancos o el dorso. Por lo general, efectúan varios saltos en serie y el salto de un ejemplar es a su vez seguido por el de otros que se encuentran a distancia.

Hábitat

La Ballena Franca realiza migraciones tróficas (en relación con su alimentación) y migraciones reproductivas. No se conocen todas las rutas seguidas por  estos cetáceos, sólo se conoce uno de los destinos de la migración: la zona de reproducción y cría en aguas argentinas del Atlántico, en el sector llamado península Valdés.

A partir de mayo los ejemplares comienzan a arribar, buscando aguas poco profundas y reparadas, características típicas de las aguas que rodean a la península Valdés. La llegada se va incrementando paulatinamente al transcurrir el tiempo hasta llegar a un máximo de concentración en los meses de septiembre y octubre. A partir de ese momento, los ejemplares empiezan a abandonar la zona, permaneciendo un lapso más prolongado las hembras con cachorros.

Al abandonar la península Valdés, se inicia la migración trófica de esta especie. La ruta que siguen es desconocida, tampoco es conocido su destino.

La concentración de ejemplares en los meses de verano seguramente se realiza en aguas de alta productividad, como las que rodean las islas subantárticas. En estas áreas las ballenas tienen una intensa actividad trófica que tiene por fin reponer gran parte de las reservas consumidas durante el apareamiento y la cría. Hay que tener en cuenta que la alimentación es poco frecuente o nula en la zona de cría. Al finalizar la actividad trófica (al término del verano) la Ballena Franca emprende la migración hacia las zonas de reproducción reiniciando nuevamente el ciclo.

Alimentación

Contrariamente a lo que podría suponerse por su gran talla, la ballena  se alimenta de organismos microscópicos o de muy pequeño tamaño.

Básicamente, se trata de un típico animal filtrador, para lo cual se vale de sus bien desarrolladas barbas, formaciones laminares suspendidas de la quijada superior, una detrás de otra, a ambos lados del paladar.

Los huesos del maxilar superior forman una curva, de la cual cuelgan entre 230 y 280 (promedio 260) barbas corneas; estas barbas reciben el nombre de ballenas (de allí el nombre de los cetáceos) y miden hasta 2,40 m de largo, hallándose cubiertas por un pelo corto y duro.

Ubicadas en ángulo recto al eje longitudinal de la cabeza, las barbas tienen los borde externos lisos, mientras que los internos están deflecados para permitir un eficiente filtrado.

En la ballena franca puede observarse por lado alrededor de 250 barbas que llegan a medir hasta dos metros de largo.

El mecanismo de alimentación consiste en nadar lentamente a una velocidad de 2 o 3 nudos (3,7 a 5,5 Km/h), con la boca abierta, por la superficie o por debajo de ella, de tal manera que grandes volúmenes de agua pasan a través de la inmensa boca junto con los pequeños organismos con los que se alimenta.

Luego de un período de filtrado, el agua se elimina por la acción de pistón de la enorme lengua, quedando el alimento retenido por las barbas. El alimento así acumulado tiene el aspecto de una pasta o papilla que luego es deglutida. Periódicamente la ballena suele limpiar y reordenar sus barbas mediante fuertes aberturas y cierres de su boca.

Se han realizado interesantes cálculos teóricos sobre la alimentación de esta ballena. Puede decirse que un ejemplar adulto de gran talla, con su boca abierta, tiene un área de filtrado de 13,5 metros cuadrados.

Alimentándose sobre una concentración de plancton de 4 g/m3, a una velocidad de 3 nudos (5,5 Km/h), podría llegar a capturar aproximadamente 300 Kg de alimento por hora.

De todas formas debe tenerse presente que en  la realidad probablemente son mucho menores ya que, por un lado, el área de filtrado suele ser más reducida en la mayor parte de los ejemplares y, por otro lado, las concentraciones de plancton no siempre son elevadas.

Además hay que tener en cuenta que el tiempo que permanece con la boca abierta no es tan prolongado.

Reproducción

Imagen de la cópula, que generalmente está precedida por una gran actividad de cortejo en la que suelen intervenir numerosos ejemplares.

Al finalizar el verano, las ballenas francas dejan las áreas de alimentación en las latitudes más frías y buscan las regiones costeras donde se concentran para reproducirse, parir o amamantar a los ballenatos nacidos en el año siguiente a la fecundación.

Se estima que el período de gestación está en torno de los 12 meses, que correspondería a la estacionalidad de sus migraciones.

Las hembras llegan a la madurez sexual a los 6 - 7 años de edad y paren por primera vez a los 8 – 9 años. En promedio, las hembras identificadas en las áreas de reproducción tienen una cría cada tres años que permanece junto a su madre cerca de 18 meses, hasta su destete.

Machos intentando dar vuelta a una hembra, para copularla.

Nunca se ha visto la parición de una ballena franca, pero sí se ha visto animales solitarios muy gordos que al poco tiempo están acompañados de una cría pequeña, lo que sugiere que las pariciones se producen en aguas muy próximas a las costas.

Los machos no participan en la crianza de los ballenatos.

La cópula entre ellas se produce panza contra panza, el macho debe colocarse debajo de la hembra y desde allí poder introducir su pene en la vagina de la hembra. Puede durar desde pocos minutos hasta varias horas.

La hembra cuando no quiere ser copulada se coloca con su vientre hacia arriba. Se cree que en estas ocasiones los machos tratan de darla vuelta, a veces en grupo haciéndola rodar como un tonel. En otras ocasiones, las hembras evaden a los machos dirigiéndose a zonas de muy poca profundidad donde la cópula resulta imposible.

Este tipo de comportamiento cooperativo le permite a varios machos copular a una hembra. De hecho el sistema de reproducción de esta especie es conocido como promiscuo o poliándrico, donde eventualmente todos los machos tienen posibilidades de copular con todas las hembras.

Los machos tienen los testículos internos como en todos los cetáceos. Son muy pequeños en individuos juveniles (1 a 2 kg.), pero en los adultos pesan alrededor de 1.000 kg., los mayores del reino animal. Este enorme tamaño está asociado probablemente como consecuencia evolutiva de su régimen de procreación, en donde el macho que consiga dejar descendientes será el que consiga, literalmente, sacar el esperma de otros machos competidores para afuera del aparato reproductivo de la hembra, dejando el suyo depositado.

Ver: Ballena Franca austral

Ver: Ballena Franca pigmea

Ir a: Fauna antártica

 

Es propiedad: www.profesorenlinea.cl - Registro N°188.540