Hormiga

 

Hormiga, es el nombre común de los miembros de una familia de insectos sociales y como las abejas pertenecen al orden de los himenópteros. Todas las hormigas son sociales, lo que significa que viven en colonias organizadas.

En la mayoría de las especies de hormigas, los machos conservan las alas durante toda la vida y las hembras sólo hasta después del apareamiento. Ciertas hembras sin alas, llamadas trabajadoras, suelen ser estériles.

 

La hembra fecundada se convierte en reina de la colonia y su principal función consiste en poner huevos.

Los nidos de muchas especies de hormigas consisten en cámaras y galerías excavadas bajo piedras, troncos o en el suelo; algunas especies construyen sus hormigueros en montículos de tierra y materia vegetal o en troncos de árbol en descomposición.

La familia de las hormigas contiene más de 12.000 especies descritas, muy distribuidas en países templados y tropicales.

El cuerpo de la hormiga está formado por cabeza, tórax y abdomen.

En la cabeza, normalmente grande, se encuentran los órganos de los sentidos (vista, olfato y tacto), muy importantes en la vida de las hormigas. En el tórax tienen seis patas y algunas poseen, además, dos pares de alas, pero la mayoría carecen de ellas. El abdomen está unido al tórax por una estrecha cintura.

Las cuatro fases vitales de una hormiga son: huevo, larva, pupa y adulto. De los diminutos huevos blancos o amarillentos que pone la reina nacen las larvas al cabo de dos a seis semanas. Tras alimentarse durante un periodo de unas pocas semanas a varios meses, las larvas se convierten en pupas, habitual pero incorrectamente llamadas huevos de hormiga.

Una vez finalizada la fase de pupa, durante la cual el animal no come nada, aparece el adulto. Durante su desarrollo, las hormigas inmaduras son alimentadas y atendidas por las trabajadoras adultas. Como ocurre con todos los insectos que experimentan una metamorfosis completa, la hormiga ha alcanzado su tamaño adulto cuando abandona la fase de pupa. Abandonados a su suerte, los machos suelen morir tras fecundar a las hembras durante el vuelo nupcial. Se sabe que las reinas y las trabajadoras de algunas especies viven más de 15 años.

La mayoría de las hormigas son omnívoras; no obstante, algunas especies comen sólo ciertos alimentos especializados. La mayoría de ellas construyen algún tipo de nido u hormiguero donde almacenan alimentos.

Muchas hormigas se alimentan de un fluido dulce excretado por los pulgones. De hecho, algunas especies de hormigas los crían y cuidan sus huevos. Las hormigas melíferas del suroeste de Estados Unidos almacenan estas secreciones dulces, empleando a ciertas trabajadoras como contenedores vivientes. A estas trabajadoras se les suministran enormes cantidades del producto; sus cuerpos llegan a quedar tan hinchados que no pueden ni arrastrarse de un lado a otro. Permanecen inmóviles en el hormiguero, regurgitando pequeñas gotas de alimento para alimentar a otros miembros de la colonia.

Unas cuantas especies han desarrollado hábitos agrícolas o de pastoreo muy especializados. Algunas especies de hormigas cosecheras, de amplia distribución, que recolectan grano para alimentarse, han desarrollado trabajadoras especializadas con grandes mandíbulas, a veces llamadas guerreras. Estas hormigas soldado no hacen casi nada más que partir las semillas para que coman las demás.

Muchas hormigas practican la trofalaxia, que implica formas complejas de alimentación recíproca y el intercambio de estímulos químicos. Al alimentar a las larvas, las hormigas trabajadoras obtienen una secreción salivar de la superficie corporal de éstas, que las trabajadoras devoran con avidez. Se cree que la atracción que experimentan las obreras hacia este tipo de productos metabólicos constituye la base de la atención a las crías y de la organización y unidad de la colonia de insectos.

Las colonias de hormigas suelen establecer un hormiguero o nido. Algunas, en especial la hormiga devastadora africana, son nómadas con fases de anidación. El nido que forman estas hormigas es una masa abierta formada por los cuerpos apiñados de hasta unos pocos millones de trabajadoras que cuelga de la parte inferior de un tronco caído u otra superficie y encierra a la reina y las crías.

La hormiga roja (posiblemente la más conocida de todas las hormigas europeas y españolas) construye enormes montículos en los bosques de coníferas. En invierno, se sitúan en las partes más bajas del hormiguero. En primavera, cuando empieza a subir la temperatura las hormigas vuelven a subir a los niveles superiores y abren chimeneas para procurar una buena ventilación.

 

Las actividades de las comunidades de hormigas se caracterizan por cierto grado de división del trabajo, que en algunos casos supone una diferenciación funcional permanente entre miembros de la colonia.

Como todos los insectos sociales en general, cabe decir que las hormigas son laboriosas, aunque la actividad de sus colonias es de gran intensidad a ciertas horas del día (durante la madrugada y a última hora de la tarde, o a primera hora de la noche en las hormigas nocturnas) y de letargia en otras, por ejemplo a mediodía o en las horas previas al amanecer. En la zona templada, la actividad varía además según las estaciones, pasando de un gran nivel en verano al estado de latencia en invierno. Entre las trabajadoras de ciertas especies existen diferencias individuales permanentes; algunas son activas mientras que otras se muestran lentas y pesadas.

En los hormigueros de muchas especies viven diversos escarabajos y otros insectos llamados mirmecófilos, o amantes de las hormigas, como residentes fijos; entre estos insectos hay desde parásitos hasta especies beneficiosas. Muchas hormigas viven como parásitos sociales temporales o permanentes en las colonias de otras especies de hormigas. La hormiga amazona realiza incursiones contra otras hormigas y se lleva al hormiguero parte de las crías no devoradas, que le sirven como esclavas al madurar. Estas hormigas esclavas realizan todo el trabajo de la colonia, incluyendo la excavación y el cuidado de las crías.

Plagas de hormigas

En los Estados Unidos, una de las plagas de hormigas más dañinas es la de la hormiga de fuego negra, un insecto mordedor pequeño introducido de forma accidental desde Sudamérica. Los grandes montículos que forman los hormigueros de esta plaga dificultan el cultivo mecanizado y dañan las cosechas. La hormiga negra, muy abundante en Centroeuropa, habita en las praderas, jardines y paredes de las casas, invadiendo los hogares al llegar la primavera. La hormiga bulldog, indígena de Australia, tiene trabajadoras grandes, de más de 2,5 cm de longitud. Esta hormiga tiene un potente aguijón y a menudo construye montículos de considerable altura.

Es difícil valorar el significado económico de las hormigas. Por ejemplo, la hormiga carpintero, destructiva para la madera, en realidad puede contribuir a la economía forestal acelerando la descomposición y el reciclado de madera previamente infestada por otros insectos.

Aunque la mayoría de las hormigas que recolectan semillas son destructivas para la agricultura cuando son muy numerosas en torno a los campos de grano o los centros de almacenamiento del mismo, su presencia puede ser favorable para la producción, dado que frena el crecimiento en número de los escarabajos parásitos dañinos.

 

Duración de vida. La reina suele vivir de doce a quince años, las obreras de cuatro a cinco y los machos apenas cinco o seis semanas, cifras muy elevadas y raras en el mundo de estos insectos.

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