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II
Estación: Cristo carga con la cruz
La cruz de Cristo fue vulgar, como
todas las cruces en las que fueron ajusticiados tantos
ladrones de su tiempo.
—Señor,
mi cruz es también vulgar, ordinaria: las dificultades
comunes, las caídas comunes, el peso que agobia a hombres
y mujeres como yo; la misma dificultad de vivir, de
amar, de comprender y ser Comprendido, las mismas tentaciones
y la misma asfixia que mata tantas ilusiones. —Señor,
por esa cruz en la que fuiste Redentor, te pido ser
redentor en la mía. Que a través de ella cumpla el destino
y el mensaje de mi vida.
Padre
nuestro...
L.-
Te Adoramos, Cristo, y te bendecimos T.-
Porque con tu Santa Cruz, redimiste al mundo.
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