Reinos germanos: Encuentro de las sociedades romana y germana

 

La dinámica socioeconómica del Occidente germánico

Después de las llamadas “Grandes invasiones” germanas, el occidente quedó configurado económicamente en tres zonas: la de herencia tardo-romana, herencia germana y herencia ponderada (mixta entre la germana y la romana).

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La oleada germana
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La llegada de los germanos a las provincias del imperio impulsó la ruralización ya existente en el imperio, y la decadencia de las ciudades. La vida urbana se eclipsa.

Cuando los aristócratas germanos se dejan deslumbrar por la vida romana, las ciudades comienzan a revivir lentamente. Buen ejemplo de ello es Toledo. Sin embargo, ya no eran ciudades, si no meras aglomeraciones, ajenas a la economía, de orden político-militar y religioso. Ya no cumplían las funciones económicas urbanas como centros comerciales y de manufacturas, si no que llegan a ruralizarse.

Pese a todo, las ciudades plenamente romanas se ven favorecidas por su posición privilegiada y llegan a ser reconquistadas por el imperio romano de oriente. Siguen siendo ciudades comerciales, en tanto que la tarea de la manufactura pasa a manos campesinas. Debido a que no son especialistas, sus artículos se producen únicamente para el uso básico.

El comercio se encuentra en declive, pero las relaciones económicas no se interrumpen. Pese a que comienza un cierto comercio en el Atlántico, el centro más activo sigue siendo el Mediterráneo (de signo elitista), sostenido por artículos de gran calidad y costo (marfil, especias…). Estos artículos no estaban al alcance de todos, tan sólo de los nobles. Se importan de oriente y los encargados de mantener este tipo de comercio son los negotiatores.

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Casa de comercio en Narbona (Francia), frecuentada por negotiatores.

Con los sirios compiten los judíos en cantidad de comercio. Otro indicador económico es la moneda. Occidente hereda el sistema monetario tardo-romano, basado en el patrón Oro. Sin embargo, este patrón dificulta las transacciones diarias, basadas principalmente en el trueque, ya que la moneda se emplea en grandes operaciones comerciales y no existía la moneda fraccionaria. También servía como medio de propaganda política, ya que llevaban impresa la cara del rey y se consideraba que eso acrecentaba su poder.

Al sur del Sena se usaba sólo como moneda de cuenta. Para los pueblos que nunca usaron moneda, ésta no deja de ser un simple pedazo de metal.

Hacia el siglo VII comienza a acuñarse una nueva moneda, de plata, que termina consagrándose con Carlomagno. Constituye un signo de una mayor familiarización social con la moneda, que permite su uso en operaciones mercantiles diarias. No era ni mucho menos una economía autárquica. Los bienes no estaban inmovilizados ni enterrados en ajuares funerarios: circulaban por todas las capas sociales, pero por cauces muchas veces distintos al comercio, como las donaciones a la iglesia, regalos a los nobles o botines.

A partir del siglo V, los glaciares comienzan a avanzar de nuevo, provocando un enfriamiento y humedecimiento del clima, que es poco propicio para el cultivo, pero mucho para las masas forestales.

Se produce también una regresión demográfica, a partir del fin de la esclavitud,  y la crisis empeora con la aparición de la peste bubónica. El equipamiento campesino es muy pobre, debido al uso marginal de metales como el hierro a la hora de fabricar los instrumentos de trabajo. Se usa el barbecho y la rotación de cultivos para evitar el agotamiento. Los rendimientos de la tierra son pequeños y pobres.

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Moneda de la época de Carlomagno.

Entre los siglos V al VIII se implanta el sistema agrario resultado del choque de las culturas germana y tardo-romana. Mientras que de los romanos se heredan el ager (cultura agraria) y el saltus (ganadería), por parte germana se hereda directamente una cultura agropecuaria.

Los germanos apuestan claramente por la ganadería, de tal forma que se favorece su crecimiento con medidas como la de permitir pastar en los campos donde ya se han recogido los frutos.

La pertenencia de la tierra se divide en tres zonas:

Pequeña propiedad (en retroceso).

Propiedad comunal.

Gran propiedad (en aumento)

En el occidente existe una amplia abundancia de villas y poca población, lo que produce un renacimiento de la esclavitud. Se permiten los matrimonios mixtos entre esclavos y libres.

La penuria económica existente impidió que muchos hombres tuvieran siquiera el sustento mínimo, lo que les lleva a la pobreza y el hambre. Hay una gran escasez de recursos económicos.

En el occidente germano, las guerras fueron muy frecuentes y constituían una carga muy pesada para los campesinos, ya que debido a las condiciones climáticas ésta se llevaban a cabo entre la primavera y el otoño, épocas de siembra y recogida, a las que no podían acudir, ya que tenían que abandonar el campo para actuar como soldados.

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Busto femenino de la época tardo-romana.

Desde finales del siglo II y hasta los siglos V a VIII, muchos hombres libres se encomiendan a un gran propietario, buscando amparo. A cambio, estos hombres les entregan la propiedad de sus tierras y se sitúan bajo la potestad de su patrocinador, además de prestarle servicios.

Patrocinador y patrocinados quedan unidos por lazos de naturaleza personal. Los patrocinados deben prestar determinados servicios, que a veces van de meras tasas económicas a (frecuentemente) trabajos gratuitos.

A medida que los campesinos se encomiendan, también retrocede la esclavitud, que va haciéndose menos necesaria.

Por una parte hay una repulsa eclesiástica a la esclavitud de los cristianos por parte de la Iglesia (la cual, sin embargo, tampoco hace nada por evitarla). Además se desvían gran cantidad de esclavos a oriente, donde los precios son más altos. Los campesinos caen en la dependencia señorial, lo que soluciona el problema de la mano de obra.

Se perfila la clase señorial, compuesta por la aristocracia laica, producto de la integración de los potentiores tardo-romanos con la aristocracia germana, a la que se suma (tras la conversión germana al catolicismo) la aristocracia eclesiástica.

Ésta aristocracia se basa, por un lado, en la propiedad de la tierra y, por otro, en el poder que tienen sobre los hombres que cultivan esa tierra. Tienen, de hecho, un poder absoluto sobre los esclavos, y también muy considerable sobre los campesinos, que aunque teóricamente son libres, están bajo su potestad.

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Soldados romanos del siglo V.

Se distingue un círculo aún más selecto de aristócratas, formado por algunos aristócratas que son más ricos que los demás, al poseer más tierras. Sobresalen por su poder superior y cuentan con un número de hombres considerablemente mayor.

Su poder es mayor debido a que sobrepasa los límites de sus propiedades y se proyecta de lleno en la política. Su poder emana de la realeza, a la que deben su riqueza y su fuerza social y política.

El nuevo mapa político de Europa y los fundamentos políticos de los Estados Germánicos.

Con la caída del Imperio romano de occidente se crean múltiples reinos germanos (o bárbaros) que en teoría aceptan la autoridad del emperador del Constantinopla, pero que en realidad son independientes, hecho que queda patente en su resistencia a la reunificación imperial llevada a cabo por Justiniano.

En el siglo V el Imperio romano de occidente deja oficialmente de existir y se reemplaza por reinos germanos. El poder político pasa a ser ejercido por los reyes germanos. Se pueden calificar de primerizos, ya que no tenían experiencia de gobierno ni tradición política. La noción que el mundo antiguo tenía de la “res pública” se va difuminando.

Los nuevos estados se organizan con arreglo a principios tomados del derecho privado. Son estados patrimoniales y patronales, en los que no existe separación entre el patrimonio personal del rey y los bienes estatales.

El rey considera que el bien público es patrimonio personal. En estados como el franco alcanza incluso al propio reino. Incluso se reparten los reinos entre los hijos. Los príncipes se comportan con su reino como los protectores privados.

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Mapa de los Reinos germanos hacia el año 480 d.C

El rey es visto por los súbditos como un patrono que los protege a cambio de su fidelidad y obediencia (al rey como persona). De este concepto estaban excluidos los visigodos, que conservan el concepto romano de estado.

Algunos reyes como Leovigildo realizaron un gran esfuerzo para crear un estado fuerte y centralizado (concepto inspirado por el imperio bizantino). No pudo mantenerse por la realidad socioeconómica, favorable a la fragmentación política.

Entre los germanos la monarquía (antigua jefatura militar) se afianza a partir del momento en que ellos se establecen en el imperio, favorecida por los éxitos militares de esos jefes, que incrementan su prestigio. También contribuye el contacto con Roma y su complejo político-administrativo.

Logran el respaldo eclesiástico al convertirse, y son legitimados por la iglesia, siéndoles conferido cierto carácter sacro. Se asume la concepción descendente del poder y se convierten en vicarios de cristo. Algunos incluso lo expresan con una fórmula: Rey por la gracia de Dios. En algunos estados los reyes llegan a ser ungidos, lo que les confiere carácter semi-sacerdotal. Los delitos contra el monarca se sancionan con penas eclesiásticas.

Con estos progresos, el rey deja de ser un simple jefe militar y se convierte en gobernante, a imitación de los emperadores, del estado que debe defender y gobernar (legislación, administración, de justicia, hacienda pública). Pronto esto choca con los intereses de la nobleza.

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Leovigildo.

Los reyes germanos no pueden gobernar por si solos, sobre todo por ser su reino un estado grande. Delegan atribuciones a gente, recompensándola a cambio de su asistencia. De esta forma comprometen con la nobleza el futuro de su institución. Aumentando el poder nobiliario, cuyos intereses son distintos.

La nobleza sólo sirve al rey a cambio de sus compensaciones e intenta descentralizar el poder. Llega a lograrlo en los reinos merovingios y en el reino visigodo hispano. Los estados se fragmentan en un conjunto de dominios casi autónomos que actúan al margen del estado. Eso unido al amplio descontento, condujo a la fácil conquista musulmana de la península ibérica.

La conversión de occidente. Monjes y misioneros

En el momento de la invasión, salvo los visigodos, el resto de pueblos eran paganos y significaba el choque de dos creencias dispares: el paganismo opuesto al catolicismo, del que sale victorioso éste último. La herencia tardo-romana se impone religiosamente sobre los aportes germánicos.

Éstos pueblos no abrazan la ortodoxia cristiana, si no que siguen la doctrina de Arrio (Arrianismo)  que defiende la subordinación de Cristo a Dios. Ésta doctrina fue condenada por herejía en el concilio de Nicea del año 325. El arrianismo resultó útil en un primer momento a estos pueblos germanos al servir de religión nacional. Actuó como seña de identidad germánica frente a la población provincial romana.

Sin embargo, dejó de ser útil cuando esta división desapareció y se emprendió la integración en una sola sociedad. Cayó la barrera religiosa y los germanos se convirtieron al catolicismo.

El primer pueblo en ser convertido fue el reino franco de Clodoveo, a finales del siglo V, seguido de los suevos (mediados del siglo VI) y visigodos (año 589), cuando Recaredo se convierte en el marco del tercer concilio de Toledo.

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Conversión de Recaredo.

El pueblo franco fue el único que dio ese paso desde el paganismo. El resto de pueblos germanos pasaron previamente por el arrianismo.

Dos pueblos fueron conquistados antes de convertirse: Los ostrogodos y los vándalos.

La conversión oficial fue una empresa rápida y fácil, fruto de una decisión tomada por el príncipe. En el ánimo de los reyes germánicos Recaredo y Clodoveo pesaron muchas consideraciones políticas, por las que esperaban atraer el apoyo de los provinciales romanos y de la jerarquía eclesiástica, poniendo a su servicio su autoridad moral.

Se puso fin a la prohibición de matrimonios mixtos y a los tribunales separados (Leovigildo), y tal vez se alcanzó la unificación jurídica. Su política fracasó al intentar imponer la fe arriana, por lo que aconsejó a su hijo (Recaredo) el que adoptase la fe católica.

En los límites de los reinos cristianos, existían bolsas de paganismo, especialmente en el medio rural, lo que propició el intento de evangelizarlos. Ésta tarea recayó principalmente sobre los monasterios, al no estar atados a la aristocraticación eclesiástica, ni a los bienes terrenos.

El monacato nació en oriente a finales de la edad antigua (en Egipto hacia la segunda mitad del  siglo III). El fundador o al menos una de las primeras figuras de este movimiento fue san Antonio Abad (que vivió entre los siglos III-IV). San Antonio se retiró al desierto en una vida de renuncia y sacrificio (como un eremita o anacoreta).

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Gregorio I, el Magno.

Los motivos que impulsaron a estos grupos de personas a abandonar su vida anterior no están del todo esclarecidos. La hipótesis es que los movía el deseo de alcanzar la perfección religiosa y el deseo de luchar contra las pasiones terrenas. Hacen hincapié en los mandatos evangélicos de desprendimiento y pobreza.

Debido a que muchos no tenían valor suficiente para hacerlo en solitario, un anacoreta llamado Pacomio organizó a sus discípulos en comunidades o teópolis. Cada ciudadano de la teópolis habitaba una cabaña individual y obtenía su sustento en un huerto adyacente. Se reunían para la liturgia y estaban sometidos a la autoridad del abad.

A partir de Egipto, este movimiento se propaga por Palestina y Siria y algo más tarde (hacia el siglo IV) entra en occidente, donde aumenta el carácter comunitario. Se hacen fundaciones monásticas en todas las regiones occidentales, ya sea por obispos o por laicos decididos a hacer una fundación en sus propiedades.

Los monacatos se distinguen en dos focos importantes:

Irlanda: tipo insular e influencia celta

Italia: influencia romana.

Cada uno de los focos tiene concepciones distintas de la vida monástica.

Irlanda

Irlanda nunca formó parte del Imperio romano y era una isla no urbanizada. Su economía era de carácter eminentemente rural y carecía de sedes episcopales. En este contexto fueron los monasterios los auténticos soportes de la administración eclesiástica. El abad toma así las funciones del obispo. Los monasterios irlandeses presentan analogías con los primitivos monasterios egipcios y sirios; es decir, con las teópolis. Su edificio eclesiástico suele ser pequeño y de piedra y se dedica más bien a la peregrinación. Se aplica el rigor de los ascetas. Se castiga al cuerpo para controlarse.

Aparece la Perenigratio Christi; es decir, el autoexilio fuera del monasterio y el vagabundeo. El caso más conocido fue Columbano (siglo VI), que salió de Irlanda y terminó en el continente donde fundó monasterios, por ejemplo en la Galia o en el norte de Italia. Muchos monasterios fueron centros de estudio y de misioneros.

Italia

El creador de este foco fue san Benito de Nursia sobre el año 480. Funda la abadía de Montecasino que resultó destruida por los Lombardos. Es considerado padre del monacato occidental ya que la regla de San Benito se difundió rápidamente, especialmente en el imperio Carolingio. La espiritualidad benedictina es la otra cara de la moneda del caso irlandés: considera que el monasterio es el lugar donde deben residir los monjes y dedicar su vida a Dios. Se ve como una gran familia ligada por lazos de parentesco espiritual (familia monástica), donde el padre viene a ser el abad, que se encarga de mantener el orden.

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San Benito de Nursia.

San Benito centra la tesis monástica en el seguimiento de Cristo y no abusa de las mortificaciones físicas, imponiendo sacrificios como la pobreza, la castidad o la obediencia al abad.

El rasgo más original queda representado por el lema benedictino “Ora et labora”. La oración no ocupa todo su tiempo ya que también se dedican al trabajo intelectual, así como al trabajo físico. Según San Benito, era conveniente porque la ociosidad es enemiga del alma y según él además el trabajo permitía autonomía.

Saber antiguo, saber cristiano

La cultura medieval lleva marcada la huella cristiana. Durante la primera parte de la Edad Media el ambiente cultural resultaba lastimoso. Prácticamente la totalidad de la población era analfabeta. Su primera preocupación era lógicamente poder vivir y ganarse el día a día con mucho esfuerzo. Dedicarse al saber era una ocupación a la que sólo podían abocarse la nobleza y el clero.

Pero la nobleza se dedicaba a la caza y a la lucha de modo que la cultura pasa a manos eclesiásticas.

La iglesia ya antes de la caída del imperio romano de occidente había asimilado la cultura y pensamiento greco-romano. Pero esa cultura fue cribada por el pensamiento cristiano para armonizarla. El saber pagano dio así paso al saber cristiano. Esto significa que:

• El saber pagano quedó bajo la acción de la iglesia y fue despojado de lo más importante: su espíritu humanista y racionalista.

• El saber profano es puesto por la iglesia a disposición del saber sacro.

La iglesia cristiana siempre se la presenta como heredera del Imperio Romano de Occidente, al heredar su legado cultura. En realidad salvo una pequeña parte del legado, el resto se perdió, pero lo menos importante.

En el siglo VI la península italiana fue la base de un foco de la cultura occidental con dos iguras relevantes: Boecio y Casiodoro.

• Boecio: Patricio consejero de un rey ostrogodo. Encarcelado en el siglo VI y ejecutado. Último representante de la cultura antigua. Su obra más conocida fue escrita en la cárcel: “De Consolatione philosophiae”.

• Casiodoro: La obra de Casiodoro está inserta entre la Edad Antigua y la Media. Realizó obras históricas, doctrinales de carácter teológico, cartas, etc. en las que trata de unificar las aportaciones de la cultura pagana con el espíritu cristiano, al igual que Boecio. Promovió la copia y conservación de los manuscritos en los monasterios con lo que consiguió salvar un importante patrimonio literario. Intentó armonizar lo profano con lo sacro en los programas pedagógicos.

La España visigoda con san Isidoro de Sevilla fue otro importante foco. San Isidoro fue un teórico cristiano que contribuyó a elaborar la doctrina política del agustinismo. Erudito pero no intelectual escribió las etimologías, una especie de saber enciclopédico.

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San Isidoro de Sevilla.

Inglaterra por su parte colaboró a través de Beda, “El venerable”, que tiene importancia como historiador. Crea la primera historia nacional y uno de sus discípulos fue preceptor de Carlomagno (Alcuino de York).

Se sientan además las bases del renacimiento carolingio. Guarda poca relación con el verdadero renacimiento eso sí. En este imperio se impulsó gracias a la dinastía pipínida. El renacimiento carolingio se inició ya antes de Carlomagno, en la época de Carlos Martel, avanzando con Pepino, el Breve. Carlomagno le dio un importante impulso.

Francia no conocía los fenómenos pre-renacentistas. El despertar cultural se sirvió de las experiencias vividas en los países vecinos del estado franco y personalizadas en Alcuino de York y Juan Escoto Erigena. Ambos proceden del mundo insular: Uno inglés y otro irlandés.

Al contrario que en el renacimiento moderno, el carolingio no profundizó en el saber, dedicó sus esfuerzos a la educación, orientándose a formar servidores para la iglesia y el estado. Carlomagno vio la necesidad de educar a los funcionaros públicos. En relación con ello se promueve el restablecimiento del uso de la escritura. También resultaba importante la formación del clero para elevar la divinidad moral. Esto permite ver el renacimiento carolingio como adscrito a la política eclesiástica.

Carlomagno compartía las ideas de San Bonifacio: “El clero analfabeto ni puede interpretar la ley de dios ni adoctrinar al pueblo”.

Carlomagno intentó culturizar al clero franco y para ello dispuso que en todos los obispados, monasterios y abadías se abrieran escuelas monásticas para educar al clero.

Esa educación no era sólo religiosa, también se estudiaban las siete artes liberales:

• Trivium: Gramática, retórica y dialéctica.

• Cuadrivium: Aritmética, geometría, música y astronomía.

El hincapié se ponía sobre el Trivium. El estudio de estas siete artes no tenía un fin en si mismo: es un medio para poder interpretar las sagradas escrituras.

El gran centro cultural carolingio fue el palacio, centro de la vida política y cultural. Bajo la dirección de Alcuino de York se realizó en Aquisgrán la Academia Palatina, ahí acudían los hijos del rey y de la nobleza.

Esos jóvenes aprendían latín, gramática y diferentes disciplinas de actualidad e incluso de carácter teológico.

El conocimiento no se amplió ni se renovó, pero al menos se contribuyó a conservar lo que había. Los copistas crean así códices que además importan de otros lugares.

Fuente Internet:

http://www.fortunecity.es/imaginapoder/humanidades/587/medieval.htm

De interés, para ampliar el tema:

Ver: Economía visigoda en:

http://www.kalipedia.com/historia-espanola/tema/edad-media/ruralizacion-economia.html?x=20070712klphishes_45.Kes&ap=0

 

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