Atenas

 

Como tocada por el poder de Atenea, su divinidad protectora, Atenas llegó a ser una de las ciudades más importantes de Grecia. Estaba ubicada en la región del Ática, espacio geográficamente insignificante, formado por una pequeña península triangular de pobre aspecto.

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El Partenón, erigido en la Acrópolis de Atenas.

Su superficie está cubierta de colinas estériles que separan algunas llanuras de mediocres condiciones para la agricultura, regadas por torrentes, uno solo de los cuales, el Cefiso, arrastra agua todo el año, pero que goza de ventajas considerables: las llanuras de Maratón, Cefiso, Eleusis y otras producen vino, aceite y trigo de excelente calidad; el monte Pentélico posee canteras de preciosos mármoles; el Laurio contiene ricas vetas de plata; en las faldas del Himeto las abejas fabrican deliciosa miel; sus costas poseen las cómodas radas de Pireo y Falero; y, por fin, su situación respecto de la Grecia, islas del Egeo y costas del Asia Menor, es admirable para el desarrollo de su comercio y de su cultura.

Dividida naturalmente en distritos, la región del Ática fue habitada en un principio por tribus aisladas con gobiernos propios, que después se fusionaron en un solo pueblo que tuvo por capital la ciudad de Atenas. La leyenda decía que esta reunión era la obra de Teseo, quien había suprimido los gobiernos y santuarios por un solo gobierno y un solo santuario (pritaneo), establecido en Atenas.

A Atenas le servía de ciudadela un gran peñón de 150 metros de altura sobre el mar, de flancos escarpados, que se llama Acrópolis, en cuya cima existía un viejo santuario, el Partenón, consagrado a la diosa Atenea y al héroe Erecteo.

Instituciones

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Atenea, recreada en un dibujo.

En los primeros tiempos, Atenas fue gobernada por un rey hereditario. Muy poco se sabe sobre esta época. Parece que la autoridad real estaba bastante limitada por el poder de una aristocracia de familias ricas, dueñas de extensos terrenos, que explotaban a los pequeños agricultores y artesanos.

Los eupátridas o bien nacidos, como se llamaban los miembros de esas familias, llegaron a ser los árbitros de ese país. Para tener mayor participación en el gobierno reemplazaron al rey por nueve magistrados temporales: los arcontes, que duraban sólo un año en sus puestos y se repartían las funciones de aquél. El arconte epónimo era el jefe de gobierno; el  arconte rey presidía las ceremonias religiosas; el polemarco era el jefe del ejército, y los seis restantes, los tesmotetes, presidían los tribunales de justicia.

Una institución muy antigua de Atenas era el Areópago, consejo de hombres buenos, encargado de juzgar todos los casos de homicidios o derramamiento de sangre humana. Celebraban sus sesiones al aire libre, en una colina cercana a la Acrópolis y pronunciaban sus fallos con una sencillez patriarcal. Cuando se instituyó el arcontado, todos los arcontes cesantes pasaron a ser los miembros de este respetable tribunal, cuya fundación era atribuida por la leyenda a la misma diosa Atenea.

Discordias civiles

El gobierno tiránico y oligárquico de la aristocracia se hizo pronto insoportable, provocando un hondo malestar que se tradujo en serios desórdenes a fines del siglo VII. El pueblo formado por jornaleros, artesanos y pequeños agricultores, era oprimido por los eupátridas, quienes los explotaban aprovechándose del fruto de su trabajo sin remunerarlo, o los arruinaban prestándole dinero a un subido interés.

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"La Escuela de Atenas", obra de Rafael Sanzio
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No tenían ni siquiera el apoyo de la justicia, porque ésta, como todas las funciones públicas, estaba en manos de los eupátridas que la administraban caprichosamente. El pueblo consiguió de la aristocracia que se fijaran por escrito las leyes a que debían ceñirse los jueces en sus sentencias (Dracon fue el encargado de redactarlas); estas leyes fueron tan severas que era imposible cumplirlas.

No reinaba tampoco gran armonía entre los mismo eupátridas, ya que existían rivalidades y envidias. Cansados los atenienses de tantos desórdenes, nombraron arconte a Solón con amplias facultades para reorganizar el Estado y dictar nuevas leyes. Solón era un ciudadano eminente por sus virtudes, por su patriotismo y por su saber.

Como legislador de su pueblo, preparó el camino al triunfo de la democracia ateniense. Dio libertad a las clases populares de la opresión de los nobles. Para que pudieran pagar sus deudas, disminuyó el valor de la moneda. Para darles independencia, dio a los campesinos la propiedad de las tierras que antes cultivaban como siervos y cómo fijó además un máximo reducido a la extensión de tierra que cada ciudadano podía poseer, convirtió el Ática en un país de pequeños propietarios; para liberarlos de cargas indebidas, distribuyó equitativamente según los productos (vino o trigo) del dominio de cada cual, los Impuestos que antes debían cancelar las clases trabajadoras.

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Los habitantes fueron divididos en cuatro clases sociales, la última de las cuales, la de los Thetes, era formada por los más pobres, quienes no fueron obligados ni al pago del impuesto ni al servicio militar, quedando en cambio excluidos de toda función pública. Creó además un consejo, la Bulé, de 400 miembros, encargado de estudiar los asuntos que debían someterse a aprobación. Por último Solón redactó muchas leyes útiles y todas fueron grabadas en pilares de madera que se depositaron en la Acrópolis, donde los ciudadanos juraron observarlas.

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Sócrates.

Terminada su obra, Solón abandonó voluntariamente el poder. Al regresar de un viaje de diez años, encontró que volvían a existir discordias.

Pisístrato restableció el orden, dejando en pie la Constitución soloniana, bajo un gobierno firme y benévolo.

Educación en Atenas

La educación ateniense establece grandes diferencias con respecto a la perspectiva educativa del hombre espartano; pues la preocupación máxima en Atenas la constituye el enriquecimiento personal.

La vida de la polis ateniense se va a regular, a partir del siglo VI, fundamentada en los derechos comunes a todos los ciudadanos y a todos los hombres libres de la ciudad. Atenas considera ser el propio bien de la ciudad, fruto espontáneo de la perfección de todos sus miembros, razón por la cual se cultivan en ella el pensamiento y la palabra. A esto debemos agradecer el incremento del acerbo cultural de la humanidad debido a las realizaciones de poderosas invenciones y creaciones que se suscitaron en Atenas.

El ideal ateniense de perfeccionamiento humano ha recibido el nombre de "kalokagahtía"; este ideal es una muestra de la preocupación del ateniense por alcanzar el equilibrio entre los diversos aspectos de la personalidad: hermosura física, dignidad moral, sumándose el proceso perfectivo de su cultura, la cual exige una preparación intelectual, de tender a la sabiduría.

La transformación de la estructura política ateniense, arrastra tras de sí la exigencia de una educación al alcance de cualquier ciudadano. Si todos han de participar en la vida y el gobierno de la ciudad, todos han de ser preparados para hacerlo, por lo que se requiere a la escuela como institución colectiva. Esto no era aceptado por igual entre todos los atenienses.

 

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La gimnasia, practicada desde la época clásica de Atenas.

Algunos aristócratas juzgan que la educación sólo es eficaz cuando la recibe un noble; criterio desbordado por la fuerza de los hechos. Cada día aumentaba el número de los que deseaban adquirir cultura, y aunque la enseñanza individual continuaba existiendo, la escuela como centro colectivo de educación se difunde y perfecciona. Por lo tanto el Estado suministraba los locales, pero garantizaba la libertad de la enseñanza.

Cabe destacar, como diferencia entre la pedagogía espartana y la ateniense, que para Atenas el papel de la preparación militar en la formación es secundario y escaso, pues se requiere sobre todo de un cambio de mentalidad y, por tanto, en el contenido didáctico.

Los primeros atenienses (según Tucídides), abandonaron la costumbre de andar armados, evolucionando de una cultura de guerreros a una cultura de escribas. Por lo que en el siglo V, la educación tiene una educación marcadamente civil. Esto no quiere decir que el elemento militar dejara de existir, puesto que era necesario defenderse de los ataques de otros pueblos, pero esto no condicionaba la vida cultural e intelectual de la polis.

El niño ateniense se desarrolla en el ambiente familiar hasta los seis o siete años y su ocupación en esta época es fundamentalmente el juego. Las niñas se dedicaban a jugar con las muñecas y el aro mientras que los niños organizan grandes batallas con generales y soldados de arcilla, y hacen partidos de pelota y balanceo en los columpios.

Posteriormente, el niño se integra a la comunidad escolar, donde recibe la enseñanza de maestros profesionales. Un pedagogo particular (comúnmente esclavo) se encarga de acompañar al pequeño en el trayecto a la escuela; la cual no cuenta con pupitres, sino sólo bancos; en donde los alumnos mantenían sobre sus rodillas el rollo de la lectura. Existían escuelas amuebladas elegantemente, algunas con adornos como estatuas de dioses y héroes.

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Clístenes, el reformador.

Se ejercita al niño principalmente en tres materias: escritura, gimnasia y música. La escritura también comprende lectura pues pone especial cuidado en el aprendizaje de la lengua materna y aritmética, utilizándose como cifras las letras del alfabeto. La educación física se practica en gimnasios y palestras públicas y sólo se considera educado el que ha aprendido a nadar, luchar, manejar el arco y la jabalina. Se enseñaban también a tocar la lira.

Los hijos de familias acomodadas asistían a la escuela hasta los catorce o dieciséis años.

Reformas de Clístenes

Nuevas luchas elevaron al poder a Clístenes, miembro de la familia de los Alcmeónidas. Este notable estadista apoyándose en la gran masa del pueblo, reformó la Constitución de Solón en sentido abiertamente democrático. Hasta entonces los ciudadanos estaban divididos en cuatro tribus, dominadas por las grandes familias. Clístenes estableció una nueva división en diez tribus, en que los ciudadanos estaban clasificados no según su nacimiento sino según su domicilio. El consejo de Bulé recibió una transformación, elevándose el número de sus miembros de 400 a 500, a razón de 50 miembros por cada tribu.

El Ostracismo

Una curiosa costumbre política introducida por esta época fue la de desterrar por diez años a cualquier ciudadano que el pueblo considerara peligroso para el mantenimiento del orden público. Todos los años podía apelarse a esta medida, y entonces el pueblo, reunido en la plaza del mercado, votaba escribiendo en conchas de ostras (de aquí viene la palabra ostracismo) el nombre de la persona que deseaba expulsar temporalmente del país. El ostracismo, costumbre que duró un siglo, no era un castigo, sino un simple recurso político. Concluidos los diez años, el desterrado volvía a su patria y entraba en el goce de todos sus derechos ciudadanos.

Para ver Educación en Grecia, ir a:

http://www.santiagoapostol.net/latin/educacion_grecia.html

Para ver mapas de Atenas, ir a:

http://www.worldmapfinder.com/Es/Europe/Greece/Athens/

http://www.losmejoresdestinos.com/destinos/grecia/atenas/atenas_mapas.php