Religión, dioses y educación en Mesopotamia

 

En aquellas lejanas épocas se adoraba a cientos de dioses que cobraban importancia en función de la pujanza de cada etnia, región o ciudad. En general existía una gran tolerancia religiosa. Marduk y Ashur fueron dos deidades que se fueron imponiendo al resto, debido a la creciente influencia alcanzada por Babilonia y Asiria.

Los dioses tomaban con frecuencia forma humana y se comportaban como tales. Esta facultad divina se extendió al mundo grecorromano y el clímax fue alcanzado con la llegada a este mundo del Mesías de los cristianos, nuestro Jesús de Nazaret. Al lado de los dioses había numerosos dioses sobrenaturales, buenos y malos, espíritus y espectros, etc., que solían combinar características humanas y animales; los animales fueron eliminados del reino divino por las religiones modernas, no sabemos porqué.

Educación y el papel de la mujer

A principios del período histórico en Mesopotamia, no existían barreras de clase para acceder a una escolarización formal. Quien estaba interesado, podía aprender a leer y escribir y recibir una instrucción elemental y con ello acceder a una superioridad social. Y aunque estaba limitada la capacidad del aprendizaje a un número reducido de sujetos y era una sociedad ya patriarcal, no se discriminaba a la mujer en la adquisición educativa y existe evidencia del alto grado de instrucción al que accedió la mujer.

La más antigua Escuela que se conoce es la de Mari (una de las ciudades más célebres en el año 3000 a. C., donde se adoraba a la Diosa Ishtar en su Templo, a cuyo servicio había reinas / Sacerdotisas Ishtaritus) del año 2000 a. C., hoy Tell-Hariri.

Además, quedan otros testimonios diversos de la gran independencia y libertad que aún disfrutó la mujer durante los primeros cientos de años del patriarcado. Había mujeres Gobernadoras de provincias, otras que ejercían de Escribas y actuaban como Juezas y Magistradas en las cortes judiciales y muchas eran Sacerdotisas, actividades condicionadas por el conocimiento de la escritura y el cálculo.

Y asimismo existe evidencia de que la mujer accedía al trono y ejercía sola la soberanía de su ciudad-estado.

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