Revolución rusa o soviética

 

I.- Situación de la Rusia zarista

La estructura económica
Familia del zar
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Durante siglos, el particularismo feudal impidió cualquier apertura económica moderna en la Rusia de los zares, dejando a la burguesía un espacio económico que imposibilitaba su propio desarrollo como clase.

La emancipación de los siervos, en 1861, liberó enormes masas humanas que posibilitaron el crecimiento económico y el desarrollo del capitalismo. De hecho, es a partir de 1861 cuando Rusia entra en la etapa capitalista y empieza a superar su atraso ancestral.

Entre 1861 y 1914 se produce el mayor desarrollo económico en cientos de años, cambiando la radiografía del país. En 1861, sólo existían el 15% de las empresas industriales que funcionaban en 1905. Entre 1881 y 1900 se crearon el 61% de las mismas.

En 1767, Rusia produjo 163.000 toneladas (ton.) de acero. Unos cien años más tarde, en 1886, esta producción sólo había llegado a 311.000 ton. En 1896, sólo diez años después, ascendió a 1,6 millones de ton. Y en 1904 alcanzó los 2,9 millones de ton. Entre 1905 y 1914, Rusia dobló su producción industrial.

Sin embargo, este colosal desarrollo no rompió el retraso respecto a otros países. En vísperas de la guerra, en la cumbre de su prosperidad, la renta nacional de la Rusia zarista era de ocho a diez veces inferior a la de Estados Unidos y sólo tenía 0,4 km. de líneas férreas por cada 100 km²., frente a los 11,7 de Alemania o los 7 de Austria-Hungría.

La clave de este atraso radica en el predominio del campo sobre la ciudad y el mantenimiento de relaciones casi feudales en el campo —a pesar de que en 1861 se procediera con gran retraso a la emancipación de los siervos—; en la debilidad de la burguesía nativa y del naciente capitalismo ruso y la dependencia exterior; y en el oscurantismo del régimen absolutista, que impedía el libre desenvolvimiento de la vida cultural y política.

El problema agrario

Rusia tenía una economía eminentemente agraria. La agricultura emplea aproximadamente el 61% de la fuerza laboral del país. Sin embargo, la renta que producía estaba muy por debajo de la renta nacional rusa, que ya por sí era muy baja comparada con los países europeos. Esta desproporción respecto a la renta nacional se debía a la baja productividad del campo ruso.

A esta baja productividad se une la desigual distribución de la tierra. En la Rusia europea —ya que no había datos fiables de Siberia y la parte asiática— el total de las tierras alcanzaba los 240 millones de deciatinas.

A esto había que añadir que las tierras de los grandes propietarios eran las de mejor calidad, y por tanto, las más productivas. Mientras, la propiedad de una familia campesina no sólo no cubría sus necesidades mínimas, sino que además les representaba una durísima carga debido a los altos impuestos que tenían que pagar.

Así, es lógico que los campesinos perdieran el 36% de su propiedad desde la emancipación de 1861 hasta 1905 a manos de los terratenientes y los bancos. En este elocuente dato vemos el fracaso de la reforma tardía de 1861.

La escasa productividad, fruto del retraso de la revolución industrial y del bajo nivel de desarrollo tecnológico, y la desigual distribución de la tierra, son la causa fundamental de la pobreza del campo ruso; es decir, de la pobreza y la miseria de la gran mayoría de la población.

La dependencia exterior

El carácter de las clases capitalistas se halla estrechamente unido a la historia del desarrollo de la industria y de la ciudad. En el censo de 1897, la población de las ciudades rusas era de 17,3 millones de personas, el 13% de la población total. Fuera de las ciudades se localizaba el 57% de las empresas y el 61% de la fuerza laboral.

El peso cuantitativo de la ciudad y la industria era, como se ve, inferior al campo. Sin embargo, su peso cualitativo en la renta nacional era muy superior: de 6.000 a 7.000 millones de rublos por año.

Esto era debido al gran desarrollo industrial que aconteció en Rusia en el último tercio del siglo pasado. No fue un desarrollo endógeno, sino exógeno, producto de las inversiones extranjeras.

Aunque protegida por las fuertes protecciones aduaneras que estableció el régimen zarista, Rusia es objetivo de suntuosas inversiones por parte de los grandes capitales europeos debido a la masiva mano de obra barata y a la riqueza energética que poseía.

El capital extranjero no sólo trajo el dinero necesario para el despegue tardío de la industria rusa sino también la tecnología y la organización del trabajo. Así, tenemos cómo en un país mayoritariamente agrícola y atrasado se ponen en marcha las industrias más modernas de aquel entonces.

Este desarrollo desigual y combinado, propio de los países atrasados como Rusia, hizo posible un gran fortalecimiento de la clase obrera industrial. Mientras que las empresas de más de mil  trabajadores concentraban en Estados Unidos al 17,8 % del proletariado industrial, en la Rusia zarista aglutinaban al 41,4 %. En la zona de Petrogrado esta concentración era del 44,4 % y en la región de Moscú del 57,3 %.

Las clases sociales

En lo alto de la pirámide social de la Rusia zarista se hallaba el zar y su familia. El zar era el principal terrateniente del país y el máximo jefe militar. El zar era también el principal representante de la nobleza.

La nobleza estaba compuesta por 60.000 familias que no alcanzaban en conjunto el medio millón de seres; es decir, el 0,4 % de la población. La nobleza explotaba propiedades agrícolas, fundamentalmente. La alta nobleza terrateniente, unas 16.000 familias, menos del 0,1% de la población, era propietaria de más del 25 % de la tierra. Y de ellas, unas mil familias poseían el 12 % de la tierra.

La reforma de 1861 no perjudicó ni dañó sus intereses, ya que los nobles se desembarazaron de una servidumbre muy ociosa e improductiva —la mayoría de los nobles empleaba ya trabajadores asalariados— recibiendo cada año de los campesinos 250 millones de rublos en concepto de pagos de rescate, lo que en gran parte originó la ruina y el empobrecimiento de millares de familias campesinas.

Los nobles, además, controlaban los puestos claves de la estructura de mando del ejército —la inmensa mayoría de los oficiales del ejército eran de origen noble—, los cargos y puestos burocráticos de la administración local y central y hasta la jerarquía ortodoxa eran de origen noble. De hecho, el padre del fundador de la dinastía de los Romanov, Miguel III, era el patriarca de Moscú.

La nobleza contaba así con tres importantes armas: el ejército, la Iglesia y la administración del estado. El primero encuadraba a un millón de hombres en tiempos de paz, multiplicándose por diez esta cifra en tiempos de guerra. El mantenimiento del ejército y la marina imperial consumía una parte considerable del presupuesto.

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La Iglesia y los municipios poseían en conjunto 8,8 millones de deciatinas, más que la familia imperial. Además, la iglesia controlaba el sistema educativo y ejercía una gran influencia en la población iletrada, que era mayoritaria.

La posición política de los nobles era contraria a cualquier apertura que implicara la más mínima pérdida de sus privilegios. En palabras del Conde Saltikov, representante en la I Duma: "¡Ni una pulgada de nuestras tierras, ni un grano de arena de nuestros campos, ni una brizna de hierba de nuestros prados, ni una rama de nuestros bosques!".

La burguesía capitalista rusa era muy débil y minoritaria, pero creció enormemente entre 1861 y 1914 debido al desarrollo económico. Sin embargo, estaba en una posición dependiente y subordinada al capital extranjero. Su poder económico e influencia política creció en ese período, aunque no lo suficiente para representar una amenaza seria para la autocracia zarista. Además, tanto la burguesía financiera como la industrial y comercial tenían vínculos importantes tanto con el capital extranjero como con la nobleza y el estado.

Gran parte de las ganancias obtenidas por la burguesía en sus negocios bursátiles e industriales fue invertida en la compra de propiedades agrícolas a los nobles, con lo que junto a la nobleza terrateniente anclada en el feudalismo fue apareciendo una nueva capa de propietarios capitalistas.

El partido que representaba los intereses del ala liberal de la burguesía era el Partido Constitucional-Demócrata. Este partido quería la liquidación del absolutismo y la promulgación de una Constitución liberal que implantara una monarquía parlamentaria. El principal líder de los cadetes era Miliukov.

Junto a los capitalistas se desarrolló una "clase media" urbana compuesta por los profesionales de la inteligencia (abogados, periodistas, médicos, ingenieros, catedráticos,...) que, en comparación con las clases humildes, gozaba de un decente nivel de vida.

Sin embargo, un importante sector se dedicó a la instrucción de los campesinos mediante los zemstvos (consejos rurales, una especie de ayuntamientos con poderes muy limitados), tomando conciencia del problema campesino y uniéndose a las filas de los eseristas.

El campesinado, la pequeña burguesía agraria, era la clase mayoritaria. No hay datos precisos, pero se habla de entre diez millones y doce millones de familias campesinas, casi dos tercios de la población.

No era una clase homogénea. Había un pequeño sector de campesinos ricos que estaba vinculado económicamente a los grandes propietarios, ya fueran nobles o burgueses. Otro sector explotaba propiedades de tipo medio que normalmente tenían trabajadores a su cargo. Un amplísimo sector explotaba pequeñas parcelas de carácter familiar totalmente inviables desde un punto de vista económico.

El partido más representativo de la clase campesina era el Partido Social-Revolucionario ("eseristas"). Los eseristas era un partido revolucionario campesino que quería la confiscación de las tierras y su entrega, previa indemnización, a los campesinos, el llamado "reparto negro", el reparto igualitario de la tierra.

Los eseristas estaban divididos en dos tendencias: la derecha, mayoritaria, liderada por Kerenski, Chernov y Avxéntiev, eran "representantes de los campesinos ricos, de los intelectuales y de las capas políticamente atrasadas de la población de las zonas rurales" (Diez días que conmovieron al mundo. John Reed). La izquierda, liderada por Spiridónova, representaban a los campesinos pobres.

Con la revolución, las dos fracciones constituyeron partidos separados. El ala izquierda pronto fue superior en número e influencia y se unieron a los bolcheviques en los primeros gobiernos revolucionarios.

Según el censo de 1897, había 9,4 millones de asalariados. Contando a sus familias, el 27,6 % de la población. De ellos 2,1 millones eran improductivos (criados, porteros, ordenanzas, etc.). Los jornaleros del campo, los artesanos, los pescadores, etc, alcanzaban cuatro millones. Los 3,3 millones de trabajadores restantes (minas, bienes de equipo, ferrocarriles, construcción y comercio) constituían el corazón del proletariado y producían la mitad de la renta nacional rusa.

La clase obrera rusa —en particular el último sector— estaba bastante concentrada en torno a las ciudades de Petrogrado y Moscú, lo que facilitó la extensión de las ideas marxistas. El principal partido obrero era el POSDR (Partido Obrero Socialdemócrata Ruso), de ideología marxista. El término socialdemócrata en aquella época equivalía a socialista y revolucionario.

Los grupos étnicos

Los 150 millones de habitantes de Rusia estaban divididos en cerca de 200 nacionalidades y grupos étnicos diferentes, con más de 150 idiomas distintos.

La nacionalidad que domina el estado y el gobierno eran los llamados grandes rusos, con 55 millones de seres, que constituían una minoría.

Las principales minorías oprimidas eran los ucranianos (22 millones), bielorrusos, los polacos, los eslavos bálticos, los musulmanes, los judíos, etc. La política zarista respecto a estas nacionalidades y pueblos fue la rusificación forzada, que en algunos casos consistía en imponer el idioma y la cultura rusa y en otros, la mera asimilación.

La estructura política

El régimen zarista era autocrático; es decir, absolutista. No había una Constitución. Las leyes eran cartas otorgadas por el zar. El poder del Zar era de origen divino. Este poder se apoyaba coercitivamente en la temida y eficiente policía política, la Ojrana, y, también, en el ejército. Y, espiritualmente, en la influencia conservadora que la Iglesia ortodoxa ejercía en el campo y en la enseñanza. La administración central y local estaba en manos del Gobierno y de la nobleza. Existían un Gobierno y un Consejo de Estado.

En el campo existían los mir, las comunidades campesinas que entregaban las tierras municipales en usufructos anuales a los campesinos. También existían los zemstvos, una especie de consejos rurales con atribuciones administrativas muy reducidas.

Durante la revolución de 1905 surgieron los soviets o consejos obreros. Más tarde, los soviets también se crearían en el campo y en el ejército. Los soviets eran comités de representantes elegidos por una colectividad —los obreros de una fábrica, los soldados de un regimiento o los campesinos de una aldea— que se reunían y tomaban decisiones. Los soviets, además, se reunían en un Soviet central que elegía un Comité Ejecutivo. La organización soviética surge de abajo a arriba, englobando a decenas de millones de seres en su organización y constituyendo un desafiante y poderosísimo contrapoder.

Tras la revolución de 1905 se crearon las dumas, una especie de parlamento con poderes muy limitados que era elegido por sufragio universal. El zar tenía derecho de veto y de hecho lo disolvía cuando le interesaba.

II.- 1905, el ensayo general

La chispa militar
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Es un error considerar la guerra ruso-japonesa (1904-1905) como la causa de la revolución de 1905. La guerra sólo fue la chispa que hizo saltar el fuego, fue un acelerador de una revolución que estaba fraguándose en las mismas entrañas del régimen, producto del descontento y la miseria generalizada. De hecho, en los años anteriores, hubo continuos levantamientos campesinos, huelgas generales en las ciudades, actos de terrorismo, etc.

Tras el atentado contra el primer ministro Sipiaguin, Pleve ocupó su cargo, respondiendo con una represión atroz que aunque no cortó la oleada revolucionaria si la contuvo durante algún tiempo. Pleve no sólo reprimió a campesinos y sindicalistas, sino también a periodistas liberales, extendiendo el descontento a la burguesía.

Tras un otoño lleno de movilizaciones, el 3 de enero de 1905 estalla la huelga en la fábrica Putilov. El 7 el número de huelguistas se eleva a 140.000. El 9, una multitud de obreros liderados por el cura Gapón marchó pacíficamente al Palacio del Zar para entregarle una súplica. El ejército salió al paso.

La matanza del domingo sangriento fue el inicio de la revolución. La huelga se extendió a 122 ciudades y reinó en el país por espacio de unos dos meses. Tras el 9 de enero, la revolución no conoce descanso. En junio los marineros del acorazado Potemkim se sublevan. En septiembre comienza una nueva oleada de huelgas. En octubre los ferroviarios se unen a la huelga y paralizan el país. Los soviets se generalizan por todo el país. Esta vez el zar cede y coloca al conde Witte al frente del gobierno el cual promete la elección de una Duma. La huelga se difumina.

En noviembre, alejada ya la amenaza revolucionaria, el régimen hace detener al Soviet de Petrogrado, que actúo como líder del movimiento revolucionario.

La revolución de 1905 constituyó una fuente inagotable de lecciones para toda la sociedad rusa. El POSDR que actúo unido durante toda la revolución se unificaría en el Congreso de 1906, donde se establecerían tres concepciones diferentes de la revolución unidas a tres grandes dirigentes: Plejanov, Lenin y Trotsky.

De 1905 a la guerra mundial

En junio de 1906 se reúne la I Duma del Estado, con mayoría cadete, que solicita un verdadero régimen parlamentario. El nuevo primer ministro, Stolipin, intenta tras una reforma agraria crear una clase media campesina (kulaks), para impulsar la economía del país. Las reformas acaban con el sistema de los mir y producen una mayor concentración parcelaria que incrementa el proletariado agrícola, lo que aumenta la influencia de los partidos socialistas en la II Duma.

Rasputín
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Mientras, el movimiento iniciado en 1905, agotado en la capital, se extendía por todas las aldeas. Debido a las continuas huelgas y agitaciones sociales, se modifica el sistema electoral, eligiéndose la III Duma (1908) de orientación autocrática, llamada de "los señores, popes y lacayos". La corte del zar es dominada ahora por el llamado "enviado de Dios", el campesino siberiano Rasputín (Grigori Yefimovich Rasputín), que ejerce una nefasta influencia en la zarina.

El desastre de la guerra

Al estallar la primera guerra mundial (1914), Rusia no estaba preparada para una contienda larga. El ejército zarista carecía de todo: armamento moderno, medios de transporte, eficaces cuadros de mando, tácticas adecuadas, una red logística...; menos de hombres.

Rusia se vio implicada en una guerra imperialista en la que no podía jugar ningún papel decisivo, más que el de comparsa de sus aliados occidentales dueños de gran parte del país. Por ello, el soldado ruso no sabía por qué causa tenía que morir en el frente. Muy pronto, esta falta de motivación y las deficiencias del ejército hicieron que el frente se desplomara y los alemanes ocuparan las provincias de Polonia y Lituania.

Los soldados carecían no sólo de armas, sino de botas. Los víveres escaseaban. En este contexto, la disciplina militar tendía a quebrarse. Los desertores se contaban por miles. Las unidades militares existían sobre el papel, pero en realidad no eran otra cosa que una gran masa humana mal alimentada, enferma, indisciplinada y peor dirigida.

Los guerra desorganizó la economía y las tiendas estaban vacías. Faltaban los alimentos indispensables. El pueblo tenía hambre. Las huelgas se generalizaron. A los gobernantes no se les ocurrió otra cosa que enviar a los huelguistas al frente como castigo. Esta medida lo único que consiguió fue poner en contacto a los obreros revolucionarios con la amplia masa de soldados que en su gran mayoría eran campesinos atrasados. Las ideas revolucionarias prendieron con rapidez. Se organizaron soviets y en el ejército sólo se hablaba ya de paz.

La revolución de febrero
Hombres al frente
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Estando la mayoría de los hombres jóvenes en el frente eran las mujeres y los hombres más maduros los que se ocupaban de las tareas productivas. El porcentaje de mujeres empleadas en la industria era del 40 %. El día internacional de la mujer, 23 de febrero —8 de marzo, en el calendario gregoriano que se sigue en Occidente—, comenzó la revolución. Las mujeres de la barriada obrera de Viborg, en Petrogrado, decidieron ir a la huelga. Nadie las convocó. Lo decidieron en asamblea. Sus maridos, sus hijos, sus novios morían en el frente más de hambre y frío que por las balas alemanas. En la ciudad no había alimentos. Los niños pedían pan. Y cuando eso ocurre nada ni nadie puede parar a una madre.

La izquierda, incluso los bolcheviques —mayoritarios en Viborg—, que había aconsejado no ir a la huelga y esperar, se vieron sorprendidos por la fortaleza del movimiento: 90.000 obreras tomaron las calles al grito de "pan, paz, libertad" y los cosacos, las tropas más leales al régimen, se negaron a disparar.

El estado zarista no sólo no tenía tropas que reprimieran el movimiento, sino que además las tenía ya en contra. La escuadra del Báltico se sublevó y los marinos fusilaron a los oficiales. Hasta la Guardia personal del zar se sublevó. La huelga de las obreras se convirtió en huelga general y de ahí se pasó a la insurrección. Los partidos de izquierda, mencheviques, social revolucionarios y bolcheviques, sobre todo, se pusieron al frente del movimiento y junto a los regimientos sublevados se apoderaron de toda la ciudad y detuvieron al Gobierno.

El zar, reunido con sus asesores, pensó en un cambio de gobierno para detener la revolución. Pero el reloj político del zar iba muy atrasado. La revolución contaba en horas y días. El zar en semanas y meses. Toda la burguesía, los generales de los frentes de guerra y gran parte de la nobleza le aconsejaron la abdicación en favor de su hijo o su hermano. Pero, cuando el zar se decidió a hacerlo fue bastante tarde. Para entonces las masas pedían la república.

El gobierno provisional

De la Duma salió el gobierno provisional de la república compuesto mayoritariamente por cadetes y algunos representantes de los eseristas de derecha, como Kerenski. El primer ministro era el príncipe Lvov y Miliukov (cadete), se encargó de Asuntos Exteriores. El gobierno pasó de la nobleza a la burguesía liberal. Pero, el poder de este gobierno sólo existía sobre el papel. El verdadero poder estaba en los soviets.

Los soviets habían puesto en libertad a los presos políticos, organizado los abastecimientos y la economía, disuelto la Ojrana, legalizado los sindicatos, organizado la defensa,... sin esperar ningún decreto. El Gobierno se limitaba a ratificar mediante disposiciones legales la política de las masas encuadradas en los soviets. Hasta fue obligado a hacer una declaración en la que se comprometía a iniciar una política activa de paz.

Los bolcheviques, dirigidos entonces por Kámenev y Stalin, apoyan esta idea. En Pravda aparecen artículos que defienden la idea de "continuar la guerra frente a la agresión del imperialismo alemán". En la Conferencia del 1 de abril, los bolcheviques aprueban la propuesta de Stalin de "sostener al gobierno provisional" y acuerdan considerar la fusión que les proponen los mencheviques.

Pero, el pueblo no pensaba igual. Las declaraciones de Miliukov en el sentido de respetar los compromisos con los aliados y continuar la guerra hasta la victoria final, provocan manifestaciones y disturbios y originan una crisis de gobierno que se salda con la dimisión de Miliukov y la constitución de un gobierno de coalición entre cadetes, social revolucionarios y mencheviques, donde los eseristas y mencheviques tienen una amplia mayoría. Kerenski es elegido Ministro de Guerra.

Las Tesis de Abril
La voz de Lenin
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Lenin, líder indiscutible de los bolcheviques, muy alarmado por lo que consideraba una errónea política de los bolcheviques, escribió desde Zurich las llamadas "Cartas desde Lejos" en las que invitaba a la dirección bolchevique del interior a constituir una milicia obrera y preparar de inmediato la revolución proletaria.

Los líderes del interior sólo publicaron la primera de las cuatro cartas creyendo que el radicalismo de Lenin se debía a que estaba mal informado. Viendo que no le hacían caso, lo único que le quedaba era regresar rápidamente a Rusia. Como los aliados le negaban los visados, tuvo que llegar a Rusia por territorio alemán. Lenin y sus acompañantes viajarían en un tren "sellado" desterritorializado. Los alemanes —que estaban en guerra con los rusos— pensaban que Lenin se convertiría en un factor más de desorganización que facilitaría su victoria militar. La derecha rusa utilizaría esto contra Lenin y los bolcheviques, acusándoles de espías alemanes.

Lenin llega, por fin, el 3 de abril. El 7 publica un largo e histórico artículo —"Las tareas del proletariado en la presente revolución"— en el que tácitamente abraza la teoría de la revolución permanente.

El artículo provoca un terremoto político. Pravda se ve obligada a publicar una nota en la que explica que "tales tesis no representan sino la opinión particular de Lenin". Lenin se dirige a los cuadros obreros del partido bolchevique y declara la guerra a la dirección. Poco a poco consigue adeptos. Zinoniev se le une, pero Kámenev se le opone.

Se resuelve convocar una Conferencia Extraordinaria. El 24 de abril se reúne la conferencia con 149 delegados que representan a 79.000 militantes, de los que 15.000 son de la organización de Petrogrado, dirigida por Kámenev. éste, Ríkov y otros dirigentes defienden las posiciones que el mismo Lenin planteó en 1906. Pero éste responde que aquellas ideas son antiguas fórmulas que los viejos bolcheviques "han aprendido ineptamente en lugar de analizar la originalidad de la nueva y apasionante realidad" y termina con la célebre frase de Goethe: "Gris es la teoría, amigo mío, y verde el árbol de la vida".

Lenin dirige ahora su mirada al grupo de Trotsky, con gran arraigo en Petrogrado. Nada más llegar a Rusia en mayo, Trotsky es invitado a entrar en la dirección del partido. Superadas las diferencias de antaño, se realiza un congreso de fusión de las dos organizaciones que representan a 170.000 militantes, de los que 40.000 son de Petrogrado. La dirección elegida es fiel reflejo de la relación de fuerzas: de los 21 miembros, 16 pertenecen al viejo partido. Lenin, Zinoniev y Trotsky son los más votados. Surge el Partido Comunista. El triunfo de las Tesis de Abril es, ahora, total. El camino de la insurrección está ya libre de obstáculos internos.

La evolución política de Lenin está marcada por la guerra. En su libro "El imperialismo, fase superior del capitalismo" desarrolla el primer estudio serio desde el campo marxista sobre la evolución del capitalismo. Califica la guerra mundial como "guerra de rapiña". Ironiza contra aquellos socialistas que apoyan la guerra bajo el pretexto de que esa guerra acabaría con todas las guerras. Señala, por el contrario, que el capitalismo equivale a guerra. Mientras exista no podrá haber paz en el mundo.

De julio a octubre
El turno de Stalin
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En mayo, Lenin señaló que el país "estaba mil veces más a la izquierda que los mencheviques y cien veces más que los bolcheviques". Efectivamente, el ambiente entre los soldados, obreros y campesinos era cada vez más a la izquierda. Sin embargo, el gobierno giró cada vez más a la derecha. Esta polarización social estallaría en julio.

Presionado por los aliados, el Gobierno lleva a cabo una ofensiva militar que acaba en fracaso. Los cadetes aprovechan la crisis para dimitir y Kerenski asume la jefatura del gobierno, incluyendo en el nuevo gobierno sólo a eseristas y mencheviques. Al intentar trasladar los destacamentos de Petrogrado al frente, los soldados se sublevan y los obreros se les unen de inmediato. Toman las calles exigiendo la destitución del gobierno, todo el poder a los soviets, la nacionalización de la tierra y la industria, el control obrero, el fin de la guerra, etc.

Los bolcheviques, que han hecho una masiva labor de propaganda contra el gobierno exigiendo el traspaso de todos los poderes a los soviets, consideran prematura la acción y se oponen a ella. Explican que el momento para una nueva insurrección no había llegado aún. Siguiendo la estrategia leninista, los bolcheviques veían necesario ganarse primero la mayoría en los soviets antes de iniciar una nueva insurrección.

Pero, sus ideas hacía tiempo que habían calado en las principales ciudades y, sobre todo, en la capital, Petrogrado. Por lo que no sólo no son capaces de detener el movimiento sino que, por primera vez, son abucheados. Temiendo que las manifestaciones se descontrolen, deciden ponerse al frente de las mismas para dirigir el movimiento.

Pero, el gobierno ve la oportunidad de deshacerse de una vez por todas de los bolcheviques. Culpa de los incidentes a los bolcheviques. Hace circular el bulo de que Lenin es un espía alemán, publicando varios documentos falsos que así lo atestiguan. Esta maniobra, junto a la utilización demagógica del tren sellado, hace que los regimientos neutrales se pasen al bando del gobierno. Los obreros —muchos de los cuáles eran mencheviques y eseristas— se sienten confundidos.

En esta coyuntura favorable, se inicia el terror. Se prohíbe la prensa bolchevique, se detiene a Trotsky y Kámenev, se asaltan los locales... Pero, estas medidas no consiguen destruir al partido. Rápidamente ponen en marcha otro diario con distinto nombre. Lenin es puesto a salvo por el partido en Finlandia donde termina "El estado y la revolución". Los cuadros  más conocidos pasan a una semi-clandestinidad.

La burguesía decide que ha llegado la hora de actuar. De común acuerdo con la nobleza zarista, los aliados y el Estado Mayor, se organiza un golpe de estado. El encargado de darlo es un general de plena confianza de Kerenski, Kornilov. éste se dirige con tropas cosacas leales a su mando contra Petrogrado, principal foco revolucionario. Kerenski destituye a Kornilov y los ministros cadetes dimiten. Los mencheviques también se van. Kerenski se ve solo y negocia una solución con Kornilov.

Mientras tanto, en un Petrogrado abandonado por el Gobierno los soviets organizan la defensa. Los marinos del Báltico ponen en libertad a los bolcheviques detenidos, el partido sale a la luz pública y sus cuadros y militantes consiguen de nuevo una mayoría aplastante en la guarnición y en las fábricas. Trotsky vuelve a la presidencia del Soviet y forma el Comité Militar Revolucionario, un órgano del soviet que junta las tropas con la recién creada guardia roja, compuesta por grupos de obreros armados.

Las tropas de Kornilov no son capaces ni de llegar a la capital. Los ferroviarios hacen detener y dispersar los trenes que transportan las tropas. El 3 de septiembre Kornilov desiste y se entrega al Gobierno. Los bolcheviques sacan provecho de esta victoria. El 13 de septiembre Lenin envía dos cartas al Comité Central (CC) del Partido Bolchevique en las que plantea que las condiciones para la toma del poder ya han madurado puesto que los bolcheviques tienen una mayoría cómoda en los soviets.

Pero, la mayoría del CC, capitaneado por Zinoniev y Kámenev, se opone a la insurrección. Piensan que las condiciones siguen tan prematuras o más que en julio. Trotsky la apoya pero a condición de esperar al Congreso de los Soviets que se reúne a finales de octubre. Lenin sólo obtiene el apoyo del joven Smilgá, presidente del soviet de Finlandia. Desesperado, dimite de la dirección bolchevique y se entrega a una lucha sin cuartel para ganar al partido a su idea de insurrección.

El 10 de octubre, Lenin, disfrazado y afeitado, llega a Petrogrado logra convencer por votos contra dos (Zinoniev Kámenev) la necesidad insurrección. Se inician los preparativos.

La revolución de octubre
El estallido
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Los preparativos de la insurrección no se hacen en secreto. Todo el mundo sabía que se preparaba una insurrección. Incluso, Kamenev y Zinoniev lo denunciaron en la prensa. El Comité Militar Revolucionario, encargado de la defensa de la ciudad, organizó todos los detalles.

Las fuerzas con las que contaba el Comité Militar Revolucionario no eran numerosas: la guardia roja, los marinos y la flota del Báltico, la guarnición de la ciudad y los obreros. En total, unos 10.000 hombres.

Como el 25 de octubre se reunía el Congreso de los Soviets, la insurrección se fijó para la noche del 24. Esa noche se detuvo a toda la oficialidad que no reconociera la autoridad del Comité Militar Revolucionario, se ocuparon las imprentas, los puentes, los edificios oficiales, se establecieron controles en las principales avenidas, se tomó el control del teléfono y el telégrafo. Petrogrado estaba en manos de los soldados y obreros revolucionarios al mando del Soviet. Todo ocurrió en 13 horas. A las 10 de la mañana del 25 todo había terminado.

Sólo quedaba en poder del Gobierno, su propia sede, el Palacio de Invierno, que estaba sitiada desde hacía días. Los junkers, cadetes militares, que defendían el recinto resistían tenazmente los bombardeos. Al final el Palacio se rindió en la madrugada del 26 de octubre, tras un asalto conjunto de marinos, soldados y obreros. El Gobierno provisional que se había reunido para organizar la resistencia en la capital fue detenido, pero Kerenski huyó.

El 25 comenzó el II Congreso de los Soviets, con una amplia mayoría bolchevique. Este Congreso eligió un gobierno revolucionario compuesto mayoritariamente de bolcheviques y eseristas de izquierda y aprobó los primeros decretos del nuevo gobierno. Lenin fue elegido presidente.

Se decretó la paz, cesando toda actividad ofensiva en todos los frentes y proponiendo una negociación inmediata del alto el fuego. Trotsky, elegido Ministro de Asuntos Exteriores, fue el encargado de la negociación con Alemania, firmándose el armisticio el 2 de diciembre y la paz de Brest-Litovsk el 3 de marzo de 1918. Se publicaron los tratados secretos.

A nivel económico, se decretó la confiscación de los latifundios y la entrega de las tierras a los soviets campesinos, el control obrero de la industria y la nacionalización de la banca.

Se reconocieron los derechos de las nacionalidades, incluyendo el derecho a la autodeterminación y la libertad para separarse.

III.- El régimen bolchevique

Tras la toma del poder por los bolcheviques, éstos se encuentran muy aislados y con numerosos problemas. Sus aliados, los eseristas de izquierdas, se niegan a seguir el ritmo revolucionario que imponen los bolcheviques. El primer enfrentamiento llegará con el problema de la Asamblea Constituyente.

En este Parlamento, elegido por sufragio universal, los eseristas tienen mayoría con cerca del 45 % de los diputados. Los bolcheviques obtienen un cuarto de los diputados. El problema radica en que este parlamento no representa la realidad del Partido Social-revolucionario, ya que, los candidatos fueron designados por la dirección del partido antes de la escisión del ala izquierda que era mayoritaria en las bases y en el campo.

Ante la negativa de la Asamblea Constituyente de aprobar la Declaración de Derechos del Pueblo Trabajador y Explotado —aprobada por los soviets—, los bolcheviques la abandonan y a continuación un destacamento de guardias rojos entra en el hemiciclo y da por terminada las sesiones. Es el fin de la democracia parlamentaria en Rusia y la sanción definitiva de la fórmula soviética.

En virtud de la paz firmada, Rusia perdía las repúblicas bálticas, Polonia, Ucrania y Bielorrusia. Los comunistas de izquierda junto a los eseristas de izquierda tienen mayoría en los soviets y de hecho pueden derrocar al Gobierno de Lenin y Trotsky y establecer un gobierno que continúe la guerra. Finalmente, Bujarin acepta el punto de vista mayoritario ante la campaña terrorista desatada por los eseristas para provocar a los alemanes.

El comunismo de guerra (1918-21)

Poco tiempo después de la firma de la paz, comienza la guerra civil con el levantamiento de la Legión Checoslovaca: unos 50.000 hombres con mandos franceses. En poco tiempo llegan al Volga. Ante el éxito de la operación, los aliados deciden intervenir con el objetivo de ahogar la revolución y restaurar el régimen.

En el norte desembarcan un destacamento anglo-francés con unos 40.000 hombres; en Vladivostok, 100.000 japoneses; en el Sur el general zarista Denikin organiza un ejército de voluntarios con material y suministros británicos, la guardia blanca; los franceses se apoderan de Odessa, Ucrania y Crimea; los ingleses se hacen con los pozos petrolíferos del Cáucaso y el Don. Entran en la batalla, tropas norteamericanas, polacas, alemanas y serbias.

La situación es desesperada. Los bolcheviques organizan el ejército rojo al mando de Trotsky que resiste durante los treinta meses que dura la contienda. Finalmente, la oleada revolucionaria que agita Europa y los éxitos militares de los rojos hacen que se firme un nuevo armisticio.

La industria produce 13 % de la producción de antes de la guerra. La producción de acero sólo supone el 2,4 %, la de hierro un 1,6 %. El 63 % de las vías férreas están inutilizadas. La superficie cultivada se ha reducido en un 20 %. Los kulaks prefieren sacrificar su ganado antes de que lo requisen.

En este contexto, se produce la revuelta de Kronstadt, una base naval cercana a Petrogrado de gran tradición bolchevique. Asimismo, existen no menos de 50 focos de alzamiento campesino. El más importante, el del caudillo Majno, controlaba toda Ucrania. El partido decide cambiar su política.

La Nueva política económica (1921-28) 

La Nueva política económica representó un retroceso temporal motivado por las consecuencias de la guerra. Se trata de un período de transición donde se mezclan elementos socialistas y capitalistas en la economía.

Se eliminó el requisamiento forzoso, se devolvieron gran parte de las tierras a los kulaks, creándose un mercado libre interior. Al mismo tiempo, el estado creaba las grandes granjas estatales, los sovjós, y las cooperativas de explotación agraria, los koljós.

Se desnacionalizaron las empresas de menos de 20 trabajadores, autorizándose la jerarquía de salarios y las primas de producción en las empresas privadas. Se autorizó la presencia de técnicos extranjeros. Se fija un impuesto en "especie" y se autorizan, bajo control estatal, las inversiones extranjeras. El sistema estatal quedó dirigido por el Soviet Supremo de Economía.

La Nueva política económica (NEP) trajo estabilidad y permitió recuperar los niveles de producción anteriores a la guerra.

La organización del estado

La Constitución de 1918, precedida por la Declaración de Derechos del Pueblo Trabajador y Explotado, entró en vigor en 1921, tras la guerra civil. La Constitución consagraba el sistema soviético. El poder se encontraba en el Congreso de los Soviets, que elegía un Comité Central (Parlamento), a quién rendía cuentas un Consejo de Comisarios del Pueblo (Gobierno).

Al constituirse la URSS se creó el Parlamento, que se hizo bicameral, con un Soviet de la Unión y otro de las Nacionalidades. La URSS se organizó como un sistema confederal, donde las repúblicas conservaban su derecho a la separación.

El triunfo de la burocracia estalinista

Debido a las draconianas condiciones de la guerra civil, el aislamiento de la revolución, el fracaso de la revolución europea, la muerte de numerosos cuadros bolcheviques, las dificultades económicas, etc. empezó a surgir una casta burocrática en el seno del partido, en la retaguardia y en el aparato del estado.

En 1922, Lenin advirtió de este peligro. La burocracia emergente se adueñaba de los soviets, los sindicatos, las células y comités del partido y representaba de hecho un peligro contrarrevolucionario.

A partir de 1923, con la enfermedad de Lenin, Stalin representó esta nueva capa social que dirigía una contrarrevolución política. El pronóstico elemental del leninismo había sido que en virtud del atraso de Rusia una revolución obrera victoriosa sólo podía sobrevivir con la ayuda de una revolución en Occidente, concretamente en Alemania. En caso contrario, la revolución soviética degeneraría o fracasaría.

En 1924, con la asunción de la teoría antimarxista del "socialismo en un solo país", la burocracia rusa salió definitivamente a la superficie. La oposición leninista, liderada por Trotsky, no podía luchar contra tal cúmulo de fuerzas sociales y fue finalmente derrotada.

El estalinismo se convirtió en una deformación grotesca del socialismo, una especie de esperpento soviético, que acabó con la democracia obrera e impuso una dictadura totalitaria. Sin embargo, la burocracia no se sintió tranquila hasta que no acabó con la dirección bolchevique que hizo la revolución.

Así, a lo largo de los años 30 se produjeron numerosas purgas que acabaron con el fusilamiento de cientos de miles de bolcheviques, entre ellos los principales dirigentes, excepción hecha del dictador Stalin. Trotsky fue asesinado por un agente estalinista en México, donde vivía exiliado.

La colectivización forzosa

En 1928, Stalin acabó manu militari con la NEP. Las tropas llegaban a las aldeas y "colectivizaban" las tierras. Unos diez millones de personas fueron recluidas en Siberia acusadas de kukaks. Ante tanta violencia innecesaria, los campesinos pobres, verdaderos beneficiados de esta nueva revolución agraria, se unieron a los kulaks y hubo que asaltar militarmente numerosas aldeas.

El desastre es total. Hasta una década después el sistema colectivista no igualará la producción de 1927, al implantar la mecanización de las grandes granjas colectivas.

La planificación 

La colectivización agraria fue un desastre, no así la planificación de la industria. Eliminado el sector industrial privado, el primer plan quinquenal (1928-1932) se centró en la producción de bienes de equipo y fortalecer la industria pesada.

El resultado fue inmejorable: la producción eléctrica se quintuplicó, la de acero se dobló. El aumento de la producción industrial fue del 250 %, y esto en los años de la gran depresión en el mundo capitalista. El socialismo, a pesar de la caricatura burocrática, comenzaba a demostrar en el terreno de los hechos, las cifras y los números, su superioridad.

La estalinización.

Para sobrevivir los Bolcheviques, con León Trotzky, tuvieron que hacer un ejército rojo poderoso con oficiales del Zar y soldados que eran paisanos y no forzosamente de sus mismos ideales. Pero lo lograron. Para mantener el poder en estas difíciles condiciones era importante que el Partido fuera altamente disciplinado. Lenin creía firmemente en la importancia de pertenecer a una gran nación y pensaba que si se dejaba el nacionalismo de lado, pensando que las nacionalidades que conformaban Rusia eran solamente una gran clase trabajadora, se podía armonizar las situaciones. En 1922 un tratado de formación de la URSS fue firmado por la Federación Rusa, Ukrania, la República Transcaucasiana y Bielorrusia.

Después de la muerte de Lenin, hubo poco poder en la cumbre mientras Stalin, como secretario del partido, responsable de los nombramientos administrativos, iba poniendo gente fiel en puestos claves. En 1929 ya su poder era indiscutible. Inició la industrialización con las granjas colectivas donde de nuevo eran los paisanos que pagaban las costas, hizo la gran purga de 1937-38 donde millones de rusos fueron muertos o mandados a trabajos forzados y aumentó la vigilancia hacia los enemigos del partido.

El principal dilema de Rusia era Alemania en relaciones exteriores. Podían ser amigables con Alemania esperando que se expandiera en otras partes como lo hizo el Zar, cuyo resultado fue que perdieron la primera guerra mundial a su lado o juntarse con los enemigos de Alemania con la esperanza de limitar su expansión como lo hicieron en la segunda guerra mundial que ganaron con los aliados. Los resultados de la primer guerra mundial ayudaron al desplazamiento del Zar.

En junio de 1941 Hitler invadió Rusia que estaba desprevenida infligiéndole sangrientas bajas. Es que la paranoia de Stalin lo llevó a destruir las cúpulas del Ejército Rojo en 1937-38 y tardaron unos cuantos años en restablecerse. Más tarde, en 1941, por Pearl Harbor los EE.UU. entraron en guerra contra Alemania-Japón. A través de un sistema de alquiler-compra (leasing) los EE.UU. pudieron dar mucho material de ayuda a Rusia. La lucha en el frente ruso fue mas brutal y bárbara que en frentes occidentales.

Cuando los alemanes no pudieron tomar Moscú en 1941, la guerra se empantanó hasta que los rusos ganaron la batalla de Stalingrado (ciudad del Volga donde Stalin había ganado una batalla en la guerra civil) en febrero de 1943, lo que marcó el comienzo del fin del III Reich. Siguieron las batallas sangrientas mientras los rusos avanzaban hacia Berlín donde pusieron su bandera en mayo 1945. Entonces declararon la guerra a Japón y tuvieron algunas fuertes batallas antes que cayeran las dos bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki que trajeron la rendición de Japón.

Stalin murió de repente en marzo de 1953.

La desestalinización.

La desestalinización empezó apenas éste murió. Primero se anunció que no existió una conjura de sus médicos. En junio 1953 fue arrestado Beria, jefe de la KGB, el servicio secreto ruso, que era temido de todos. Beria fue ejecutado. El que usó con mas éxito la destanilización fue Nikita Khrushchev, nuevo secretario del partido. En 1956 denunció en un discurso las aberraciones de Stalin y liberó a millones de prisioneros de los campos de trabajos forzados.

La oligarquía del partido que hizo dimitir a Krushchev puso en su lugar a Leonid Breznev. Este, que entró con toda suavidad, logró eliminar de sus puestos a sus opositores e iniciar un miniculto personal hacia mitades de los años 1970.

El comienzo de la distensión.

Los fines de Breznev eran obtener una regularización de las relaciones con occidente y obtener así los beneficios del comercio mundial pero sin relajar la sociedad comunista hasta un punto tal de perder el control social o económico. La Unión Soviética preocupó a occidente por sus movimientos en el tercer mundo pero el resultado que hoy vemos de ello es una marginalización del comunismo en las estructuras políticas y económicas globales. Después que Breznev murió, en 1982, tuvo dos sucesores que duraron un año cada uno y luego vino en primavera 1985 un hombre joven con un programa de grandes cambios.

La perestroika de Mijaíl Gorbachov.

La idea de la reestructuración de Gorbachov era mantener una doctrina comunista con una estructura económica similar al capitalismo. Ciertos partidos socialistas de Europa ya habían dado ejemplos al respecto. Con su Glasnoist (clarividencia) además buscaba hacer un país lógico de una retórico.

La tarea necesitaba mucha valentía, porque se adentraba en situaciones políticas y económicas de menor estabilidad que él y Rusia supieron sobrellevar. Las reformas de Gorbachov fueron resistidas por el partido comunista que trató de tomar el poder (agosto 1991) pero no pudieron destituir a Boris Yeltsin y el gobierno federativo Ruso. El partido fue declarado fuera de la ley.

En diciembre, los líderes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia declararon que una Unión de Estados Independientes reemplazarían la URSS. Gorbachov dimitió hacia fines de año. Ahí terminaron los 74 años de la URSS. Pero Rusia y sus aliados siguen en la confederación y Boris Yeltsin renunció como presidente en diciembre de 1999. Sin él las transformaciones hacia el capitalismo no hubiesen seguido en Rusia.

Hacia fines de marzo 2000, Vladimir Putin, que había sido primer ministro de Yeltsin, fue elegido presidente con mayoría de votos contra el candidato del partido comunista. Putin, en una alocución prometió luchar contra la corrupción con la ayuda de sus ex camaradas de la antigua KGB.

Ver: Mapa conceptual sobre la Revolución Rusa

Cronología

Fecha

Acontecimientos

1917 - febrero

Manifestación por conmemoración del día de la mujer obrera

1917 - febrero - julio

Modelo burgués de revolución con asamblea constitucional

1917 - abril

Lenin llega a Rusia desde Alemania

1917 - julio

Gobierno de Kerensky

1917- julio - octubre

Levantamientos de bolcheviques y zaristas

1917 - octubre

Revolución bolchevique, congreso de los soviets. Toma del palacio de invierno

1917 - diciembre

Firma de la paz de Brest Litovsk. Rusia pierde Ucrania, Estonia, Letonia, Lituania

1918 - 1921

Guerra civil

1919

Creación de la III internacional Komintern

1918 - 1919

Intento revolucionario

1919 - 1923

Primeros congresos de la Internacional comunista. Su auge.

1929

Crisis económica mundial

1939

2º guerra mundial

1943

Stalin decreta la abolición de la Komintern

1944

Stalin decreta la disolución del partido comunista de EE.UU.

1945

Alianza de la URSS y EE.UU. Fin de la guerra

Dinastía de los Romanov

 

Escudo de la Dinastía Romanov
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Pedro I
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Catalina I
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Pedro II
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Ana Ivanovna
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Iván VI
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Isabel Petrovna
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Pedro III
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Catalina II,
"La Grande"
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Pablo I
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Alejandro I
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Nicolás I
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Alejandro II
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Alejandro III
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Nicolás II
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Otras fotos

Kremlim
(Palacio de los zares)
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Anastasia
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Fuentes Internet:

http://www.geocities.com/CapitolHill/Lobby/9332/revrusa.htm

http://www.webear.com/russespa.htm

1.- Dinastía de los Romanov

http://www.angelfire.com/pe/sanpetersburgo/romanov.htm

2.- Ver mapa repúblicas hasta 1789, en:

http://idd02n6r.eresmas.net/ciudades.gif

 

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