Las invasiones bárbaras al Imperio Romano

 

Hasta hoy, siempre ha sido posible encontrar explicación sobre el fin de Roma o exclusivamente en las invasiones barbaras. Lo cierto es que las invasiones comienzan muy pronto, ya a mediados del siglo III, el emperador Decio, muere defendiendo las fronteras contra los Godos en 251, y luego el emperador Valerio es capturado por los persas. Pero, no va a ser hasta el año 376 378, cuando los Hunos invadan la frontera este, que los godos rebasaran las fronteras del imperio, la batalla de Adrianópolis y la muerte del emperador Valente, inaugura las invasiones de manera formal e irreversible.

De todos modos, a pesar del prolongado periodo de paz que se había desarrollado en el Imperio romano durante los dos primeros siglos de nuestra era, será a partir del gobierno del emperador Marco Aurelio cuando asistimos a las primeras invasiones de algunos pueblos bárbaros como los mauri, que presionaban las fronteras occidentales del Imperio.

 Los mauri se establecían en este momento en las montañas del Rif, cercanas al Estrecho de Gibraltar, lo que les permitió fácilmente invadir la provincia romana de la Bética en el sur de la Península. El legado de la Bética, Aufidius Victorinus, utilizó a la Legio VII Gemina, única legión establecida en la Península en este momento, para rechazar esta invasión. Una segunda incursión de los mauri parece que tuvo lugar hacia el 177-180 d.C. pero Roma de nuevo consiguió controlar la situación.

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La historia registra que desde el año 378 d.C. varias tribus (muchas de las cuales no prosperaron, desaparecieron o se unieron a otras) invadieron el Imperio Romano. De éstas, las que más se destacaron fueron las siguientes:

Visigodos, Vándalos, Ostrogodos, Lombardos, Francos, Burgundios, Suevos, Anglosajones, Alamanes y Hérulos.

Estas diez tribus bárbaras (con ese nombre se las conoce) son el fundamento de las naciones europeas de la actualidad. Los historiadores aseguran que la división del Imperio Romano fue una realidad hacia el año 476 d.C:

"Desde el año 476, la historia de las tierras que una vez fueron gobernadas desde Roma se transformó en la historia de los pueblos bárbaros, aunque todavía varias generaciones de romanos y súbditos romanizados conservaron sus costumbres y formas de vida".

Durante el siglo IV d.C. va a quedar autorizado el establecimiento de grupos germanos en los confines del Imperio en calidad de federados o aliados de Roma, defendiendo las fronteras del Imperio, frente a la presión de otras tribus. Entre estos pueblos destacan los visigodos establecidos en la zona oriental del Imperio, que inician a fines del siglo IV d.C. incursiones de pillaje por la península de los Balcanes, para iniciar su marcha hacia la península italiana donde se enfrentarán al general romano Estilicón. En el año 410 los visigodos guiados por su rey Alarico toman y saquean la ciudad de Roma, capital del Imperio.

Otros pueblos como los vándalos, junto a los suevos, cuados y alanos cruzan en este momento la frontera del Rhin, atraviesan la Galia y llegan a Hispania en el 409 d.C., donde se establecen como federados. Posteriormente cruzan el estrecho de Gibraltar y fundan en África el reino vándalo.

 Entre estos pueblos bárbaros que invadieron el Imperio, figurarían también los ostrogodos, que estaban inicialmente asentados junto al mar Negro. Después de ser destruido su reino por la acción de los hunos, que procedían de Asia, los ostrogodos se dedicaran a saquear el área de los Balcanes, para pasar finalmente a la península italiana, donde se establecerán definitivamente.

 En determinadas ocasiones la alianza de estos pueblos bárbaros con el ejército romano frenaría a pueblos excepcionalmente belicosos como los hunos de Atila, que fueron derrotados en el año 451 d.C. en las Galias, en la batalla de los Campos Cataláunicos.

Aunque la presión de los pueblos bárbaros sobre las fronteras del Imperio, así como las sucesivas invasiones de estos pueblos son un factor histórico importante, tampoco podemos olvidar otras causas que influyeron en el final del Imperio romano de Occidente como la decadencia de la vida urbana, el aumento de la burocracia estatal, la crisis económica, la debilidad de los sucesivos emperadores, o la creciente presencia de elementos germanos en el ejército.

Es importante resaltar que estas tribus bárbaras en realidad no fueron reinos independientes de Roma, sino que hicieron parte de ella.

La historia lo confirma:

"La extinción del poder romano y el colapso de sus estructuras políticas no significaron el fin de su cultura ni la desaparición de sus formas de vida... Cuando los lazos políticos con Roma se rompieron a causa de las invasiones bárbaras, aquellos territorios recobraron su existencia independiente, pero las antiguas influencias culturales permanecieron en las costumbres y creencias, en las leyes y en las instituciones".

Si bien podemos considerar que el Imperio romano de Occidente finaliza en el 476 d.C., en la zona oriental del Imperio el poder de Bizancio perdurará hasta el año 1453 con la toma de Constantinopla por los turcos.

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Fuente Internet:

http://www.arturosoria.com/facilacceso/impresion.asp?q=barbaros

 

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