Totalitarismo

 

Octavo año básico: Unidad 2:

Procesos políticos que marcaron el siglo XX. Temas políticos del siglo XX:

¿Qué es el totalitarismo?

El totalitarismo es una forma de Estado, es decir, una forma de organizar los componentes de un Estado (territorio, población, gobierno, poder, justicia).

El totalitarismo no es simplemente una forma de gobierno, una organización en cuanto a las personas que ejercen el poder, es toda una forma de estado. Como forma de estado es de tipo no democrática y se caracteriza al igual que el autoritarismo en la falta de reconocimiento de la libertad y los derechos del hombre. Sin embargo, se diferencia del autoritarismo en que en el totalitarismo existe una negación de la libertad y los derechos individuales, desconociendo además la dignidad de la persona humana.

El totalitarismo sólo puede entenderse como la forma de dominación total específica de la sociedad moderna. Sólo aparece cuando las fuerzas sociales son ahogadas y sometidas a la opacidad.

Representa un proyecto de unificación, de fusión de la sociedad con el estado, un intento de dominio sin límites y sin derechos.

Considera el Estado como un fin en sí mismo, y por tanto lo maximiza, y debido a que el poder existe para el fin de las cosas, si consideramos al Estado un fin, estos dos componentes de la política son correlativos, como consecuencia un Estado más grande nos da un poder más grande. Así, el poder del estado totalitario lo puede todo porque el fin lo abarca todo. Mussolini graficó esto en el eslogan "todo en el estado, todo para el estado, nada fuera del estado, nada contra el estado". No es ya el estado para el hombre, sino el hombre para el estado.

El totalitarismo, en sus formas clásicas, el régimen de Hitler, el de Mussolini y el régimen ruso durante la vida de Stalin, fue una dominación instituida a partir de una interpretación delirante de la realidad y que utilizaba como medios la movilización social y el terror masivo.

A pesar de las diferencias entre esos regímenes, compartían el hiperliderazgo, el partido único, la policía política como eje del sistema. Eran sistemas basados en la administración del terror, su motor funcional básico, hasta el punto de que los campos de concentración han sido la culminación de ese principio social. Todos encarnaban proyectos de dominio total sobre la sociedad.

En definitiva, esos totalitarismos clásicos son el límite extremo opuesto a la democracia, heteronomía frente a autonomía.

Totalitarismo del pasado

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Un Hitler atento y expectante.

En 1945 el nazismo fue aplastado. Una formación político-social totalitaria desaparecía de la nueva escena histórica, pero otra expresión del totalitarismo, el estalinismo ruso, se convirtió en uno de los vencedores de la guerra mundial junto a las democracias occidentales.

 El régimen social de la Rusia estalinista había sido una novedad histórico-social de difícil comprensión para los demócratas y revolucionarios de los años veinte y treinta. Para la mayoría de esos militantes de la izquierda lo determinante era su procedencia de una revolución que se presentó como socialista, la revolución de 1917.

La génesis del estalinismo es importante para entender su forma pero no determina su significado. Este es unívoco: el comunismo estalinista creó unas nuevas relaciones de dominación sobre la base de un aparato social y político totalitario.

En el transcurso de la historia han existido muchas manifestaciones de regímenes totalitarios, pero el concepto en sí mismo fue “definido” y puesto en práctica por Benito Mussolini. El Estado fascista configurado por éste en Italia desde 1922 hasta 1943 motivó que frecuentemente se identifiquen los términos fascismo y totalitarismo. Tanto el régimen fascista italiano de Mussolini como el nacionalsocialista alemán de Adolf Hitler fueron expresiones del totalitarismo, pero no las únicas.

Nazismo, movimiento político alemán que se constituyó en 1920 con la creación del Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo (NSDAP por sus siglas en alemán), también denominado partido nazi. El régimen totalitario alemán presidido entre 1933 y 1945 por Adolf Hitler.

El nazismo tenía muchos puntos en común con el fascismo. No obstante, sus raíces eran típicamente alemanas. La tradición romántica alemana que se oponía al racionalismo, el liberalismo y la democracia; diversas doctrinas racistas según las cuales los pueblos nórdicos —los llamados arios puros— no sólo eran físicamente superiores a otras razas, sino que también lo eran su cultura y moral.

Las repercusiones de la Primera Guerra Mundial

El origen inmediato del nazismo debe buscarse en las consecuencias de la derrota alemana en la I  Guerra Mundial (1914-1918). De acuerdo con los términos del Tratado de Versalles (1919), Alemania era la única responsable del conflicto. La vida política y económica alemana se vio gravemente afectada a causa de las condiciones de este acuerdo.

La elevada inflación, que alcanzó un punto crítico en 1923, casi acabó con la clase media alemana, y muchos de sus miembros, empobrecidos y sin esperanzas, se comenzaron a sentir atraídos por los grupos políticos radicales que surgieron en la posguerra.

Pocos años después de que se hubiera alcanzado un cierto grado de progreso y estabilidad económica, la crisis económica mundial que comenzó en 1929 sumió a Alemania en una depresión que parecía irremediable.

El partido nazi

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De sólo 25 hasta juntar miles

El NSDAP tuvo su origen en el Partido Obrero Alemán, fundado en Munich en 1919.

Cuando Adolf Hitler se unió a él en ese mismo año, la agrupación contaba con unos veinticinco militantes, de los cuales sólo seis participaban en debates y conferencias. Hitler se convirtió en el líder de la formación poco después de afiliarse a ella.

Durante el primer mitin del Partido Obrero Alemán, celebrado en Munich el 24 de febrero de 1920, Hitler leyó el programa del partido, elaborado en parte por él; constaba de veinticinco  puntos en los que se combinaban desmesuradas demandas nacionalistas y doctrinas racistas y antisemitas

Hitler, el líder supremo

Poco después del mitin de febrero de 1920, el Partido Obrero Alemán pasó a denominarse Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo. Esta nueva organización se fue desarrollando poco a poco, especialmente en Baviera.

Sus miembros estaban convencidos del valor de la violencia como medio para alcanzar sus fines, por lo que no tardaron en crear las Sturm Abteilung (“sección de asalto”) o SA, una fuerza que se encargó de proteger las reuniones del partido, provocar disturbios en los mítines de los demócratas liberales, socialistas, comunistas y sindicalistas, y perseguir a los judíos, sobre todo a los comerciantes.

Hitler fue elegido presidente del partido en 1921 con poderes ilimitados. Ese mismo año, el movimiento adoptó como emblema una bandera con fondo rojo en cuyo centro había un círculo blanco con una cruz esvástica negra.

En diciembre de 1920, Hitler había fundado el periódico Völkischer Beobachter, que pasó a ser el diario oficial de la organización. El objetivo principal de la propaganda nacionalsocialista fue la denuncia del bolchevismo, al que consideraban una conspiración internacional de financieros judíos. Asimismo, proclamaron su desprecio por la democracia e hicieron campaña en favor de un régimen dictatorial.

La organización del partido a partir de 1933

Desde ese momento, el partido se convirtió en el principal instrumento del control totalitario del Estado y de la sociedad alemana. Los nazis leales no tardaron en ocupar la mayoría de los altos cargos del gobierno a escala nacional, regional y local.

Los miembros del partido de sangre alemana pura, mayores de dieciocho años, juraron lealtad al Führer y, de acuerdo con la legislación del recién instituido III Reich, sólo debían responder de sus acciones ante tribunales especiales del partido.

En principio, la pertenencia a esta agrupación era voluntaria; millones de ciudadanos deseaban afiliarse, pero muchos otros fueron obligados a ingresar en ella contra su voluntad. Era preciso ser miembro del partido para ocupar un puesto en la administración pública. Se estima que el número de afiliados llegó a alcanzar los siete millones en el momento de mayor auge.

El Servicio de Seguridad nazi (SD) se encargó del funcionamiento de los campos de concentración, creados para retener a las víctimas del terrorismo nazi, y desempeñó un importante papel durante la etapa del conflicto bélico al permitir a Hitler controlar a las Fuerzas Armadas desde el Estado Mayor.

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Hitler “sumiso” ante Hindenburg.

Otra sección importante del partido eran las Hitler Jugend (Juventudes Hitlerianas), que formaban a jóvenes entre los 14 y los 17 años de edad para convertirlos en miembros de las SA, las SS o del partido. La Auslandorganisation (Organización para Asuntos Exteriores) se ocupaba de la propaganda nazi y creó, financió y dirigió las agrupaciones nacionalsocialistas de Alemania y de la población alemana residente en el extranjero.

La reorganización de la sociedad alemana

Hitler comenzó a crear un Estado nacionalsocialista eliminando la oposición de las clases trabajadoras y de todos los demócratas. El juicio del incendio del Reichstag sirvió como pretexto no sólo para suprimir al KPD (Partido Comunista alemán) y al SPD (Partido Socialista alemán), sino para abrogar todos los derechos constitucionales y civiles y crear campos de concentración para confinar a las víctimas del terror nacionalsocialista.

La Geheime Staatspolizei (Policía Secreta del Estado), conocida como Gestapo, fue fundada en 1933 para reprimir la oposición al régimen de Hitler. Cuando se incorporó al aparato del Estado en 1936, se la declaró exenta de someterse a las restricciones que imponía la ley, y sólo debía responder de sus actos ante su jefe, Heinrich Himmler, y ante el propio Hitler.

Centralización y coordinación

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Paul von Hindenburg (Presidente de Alemania 1925-1934).

Desde 1933 hasta 1935, la estructura democrática de Alemania fue sustituida por la de un Estado completamente centralizado. La autonomía de la que anteriormente habían disfrutado las autoridades provinciales quedó abolida; estos gobiernos regionales quedaron transformados en instrumentos de la administración central y fueron estrictamente controlados. 

La economía y la purga de 1934

El desempleo fue el problema más trascendente al que tuvo que hacer frente Hitler al asumir el poder.

La industria alemana producía en esos momentos aproximadamente al 58 por ciento de su capacidad. Se estima que el número de desempleados de Alemania oscilaba entre los seis millones y siete millones. Miles de ellos eran miembros del partido que esperaban que Hitler aplicara las promesas anticapitalistas expuestas en la propaganda nazi, acabara con los monopolios y asociaciones de industriales y reactivara la industria mediante la creación de un gran número de pequeñas empresas.

Los sindicatos

El nuevo orden supuso la ilegalización de los sindicatos y las cooperativas y la confiscación de sus posesiones y recursos financieros, la supresión de las negociaciones colectivas entre trabajadores y empresarios, la prohibición de las huelgas y los cierres patronales, y la exigencia a los trabajadores alemanes de pertenecer de forma obligatoria al Frente Alemán del Trabajo, una organización sindical nacionalsocialista controlada por el Estado. Los salarios fueron fijados por el Ministerio de Economía Nacional.

Las trágicas repercusiones del nazismo

La creación del nuevo orden permitió a los nazistas resolver el desempleo, proporcionar un nivel de vida aceptable a los trabajadores y campesinos alemanes, enriquecer al grupo de la elite del Estado, la industria y las finanzas y crear una espectacular maquinaria de guerra.

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Nuevo orden alemán.

A medida que se erigía el nuevo orden en Alemania, los nazis avanzaban política y diplomáticamente en la creación de la Gran Alemania. Hitler se jactaba de que el nazismo había resuelto los problemas de la sociedad alemana y perduraría durante miles de años.

El nazismo solucionó algunos conflictos ante los que la República de Weimar se mostró impotente y transformó a la débil república en un Estado industrial y políticamente poderoso. Pero esta reconstrucción condujo a la Segunda Guerra Mundial, el enfrentamiento bélico más cruento y destructivo de la historia de la humanidad, del que Alemania salió derrotada, dividida y empobrecida.

También hay que añadir al precio de esta empresa el sufrimiento del pueblo alemán durante el gobierno de Hitler y después de su muerte. El aspecto más trágico del nazismo fue el asesinato sistemático de seis millones de judíos europeos.

Fascismo, forma de totalitarismo del siglo XX que pretende la estricta reglamentación de la existencia nacional e individual de acuerdo con ideales nacionalistas y a menudo militaristas; los intereses contrapuestos se resuelven mediante la total subordinación al servicio del Estado y una lealtad incondicional a su líder.

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Mussolini ante la masa.

En contraste con los totalitarismos de izquierdas identificados con el comunismo, el fascismo basa sus ideas y formas en el conservadurismo extremo. Los regímenes fascistas se parecen a menudo a dictaduras —y a veces se transforman en ellas— o a tiranías autoritarias, pero el fascismo en sí mismo se distingue de cualquiera de estos regímenes por ser de forma concentrada un movimiento político y una doctrina sustentados por partidos políticos al margen del poder.

Las doctrinas fascistas

Algunos fascistas recurrieron al cristianismo como una fuerza conservadora, mientras otros rechazaban la moralidad cristiana por reprimir la voluntad. Muchos tomaron ideas del darwinismo social sobre la lucha competitiva en y entre los estados y sobre la obligación evolutiva que tiene el fuerte de aplastar al débil: esas ideas a menudo implicaban racismo. La mayoría de los teóricos fascistas abrazó el nacionalismo extremo que, en algunos casos, incluía el antisemitismo. Como parte de su antirracionalismo, algunos propusieron un culto místico a la tradición y al Estado.

Orígenes

El fascismo consiguió apoyo en todos los sectores de la sociedad, pero con especial intensidad entre los miembros de la clase media que temían la amenaza de la revolución comunista, de los empresarios que tenían temores similares, de los veteranos licenciados que no habían conseguido adaptarse a la vida civil, y de violentos jóvenes descontentos.

Fascismo italiano

El término actual fascismo fue utilizado por primera vez por Benito Mussolini en 1919 y hacía referencia al antiguo símbolo romano del poder unos cuantos palos atados a un eje, que representaban la unidad cívica y la autoridad de los oficiales romanos para castigar a los delincuentes.

El fascismo en otros países

El régimen de Mussolini facilitó el modelo de fascismo característico de las décadas de 1920 y 1930. La Gran Depresión y el fracaso de los gobiernos democráticos al abordar las consecuentes dificultades económicas y el desempleo masivo, alimentaron la aparición de movimientos fascistas en todo el mundo. Sin embargo, el fascismo en los otros países se diferenciaba en ciertos aspectos de la modalidad italiana.

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Fascismo y nazismo.

El nazismo alemán era más racista; en Rumania, el fascismo se alió con la Iglesia ortodoxa en vez de con la Iglesia católica romana.

En España, el grupo fascista radical Falange Española fue originariamente hostil a la Iglesia católica romana, aunque después, bajo la dirección de Francisco Franco, se unió a elementos reaccionarios y pro católicos.

El gobierno autoritario militar de Japón se parecía mucho al de la Alemania nazi. En Francia el fascismo estaba dividido en varios movimientos.

Mientras que en la mayoría de los casos el fascismo prosperó en países que estaban atrasados en el plano económico o marcado por fuertes tradiciones políticas autoritarias, el fascismo galo avanzó en una de las democracias europeas más consolidadas.

En Gran Bretaña, la Unión de Fascistas Británicos, disfrutó de un breve apogeo de publicidad de su formación en 1932 hasta su colapso definitivo en 1936 cuando se prohibieron los uniformes paramilitares, pero tuvo poco apoyo público.

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Fascismo, un estilo de vida.

El fascismo disfrutó de un mayor éxito en el periodo de entreguerras en los países del este y del sur de Europa.

En Rumania, un fuerte antisemitismo inspiró un violento movimiento llamado la Guardia de Hierro, que convulsionó la política del país desde la década de 1920 hasta su aniquilación por el Ejército rumano bajo Ion Antonescu durante la contienda civil que siguió a la abdicación del rey Carol II en 1940.

El régimen dictatorial impuesto por Antonio de Oliveira Salazar en Portugal en 1932 poseía notables características fascistas, sin exhibir el totalitarismo extremo del nazismo o de movimientos de otros lugares.

Fascismo de posguerra y neofascismo

La derrota de Alemania e Italia en la II Guerra Mundial desacreditó al fascismo en Europa en el periodo de posguerra. Países como España y Portugal, cuyos gobiernos fascistas se mantuvieron en el poder después de la guerra, pasaron del totalitarismo al autoritarismo, y difuminaron sus rasgos fascistas.

La recuperación económica de la posguerra suprimió el descontento social que había ayudado a la expansión del fascismo de la preguerra y en la mayoría de los países democráticos el fascismo pareció destinado a un exilio permanente en una menospreciada franja política.

Las décadas de 1980 y 1990 trajeron un inesperado renacimiento del fascismo en algunas democracias occidentales, llamado de forma habitual neofascismo. Éste tuvo distintas formas y fortuna en los diferentes países, pero mostró una antipatía racista general hacia los inmigrantes del Tercer Mundo y una desilusión generalizada respecto a los partidos políticos establecidos.

Este desencanto se incrementó con el final de la Guerra fría y el colapso del orden político nacido de la posguerra, cuando se derrumbaron las instituciones dirigentes en muchas democracias y muchos votantes buscaron alternativas populistas.

Estalinismo es un término utilizado por los opositores al gobierno de Stalin para referirse a la teoría política y al sistema político y económico aplicado por Stalin en la Unión Soviética.

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Lenin y Stalin, verano 1917.

El término ha sido utilizado por detractores de Stalin (tanto comunistas como no comunistas) para referirse peyorativamente a lo que consideran gobiernos leninistas degradados.

Su características, según ellos, son la represión arbitraria de la población, la colectivización forzada de la economía, la industrialización acelerada (a veces referidas a no tomar en cuenta el costo humano, el medio ambiente y por parecerse en algo al capitalismo), la movilización y deportaciones en masas, la persecución y desaparición de los enemigos políticos del mismo Partido o grupo, y el aislamiento exterior mediante el socialismo en un solo país.

Durante el gobierno, Stalin convirtió la atrasada Unión Soviética en una auténtica potencia mundial con un crecimiento vertiginoso que nunca consiguieron los jefes de estados soviéticos posteriores, que llamaron a la desestalinización.

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Stalin.

Con Stalin aumentaron las competencias del control por parte del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, algo considerado necesario por el partido para afrontar la industrialización y la posterior Segunda Guerra Mundial. Es por este motivo que haya quien considere a la extinta Unión Soviética un estado obrero con deformaciones burocráticas, y no un estado socialista.

El estalinismo suele contraponerse al trotskismo, que es considerado por los trotskistas su antítesis política.

Estalinismo en el mundo

Distintos gobiernos socialistas instalados en otros países además de a URSS, principalmente en el período de 1945 a 1991, también han sido varias veces clasificados de estalinistas, a causa de determinados métodos políticos y económicos empleados. De entre ellos se encontrarían el gobierno de Kim Il-sung y su hijo y sucesor en el cargo Kim Jong-il en Corea del Norte, a través de la ideología oficial Juche.

El estalinismo en otros países, principalmente en los años antes, durante e inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial (o sea, de las décadas de 1930 a 1950) estuvo asociado directamente al alineamiento automático a las políticas de Moscú y del Komintern. Varios gobernantes de estos regímenes podrían, según los críticos de Stalin, ser considerados estalinistas, como Mátyás Rákosi en Hungría, Georgi Dimitrov en Bulgaria, Klement Gottwald en Checoslovaquia, Bolesław Bierut en Polonia y Horloogiyn Choibalsan en Mongolia.

Otros regímenes socialistas considerados por algunos como estalinistas fueron los de Enver Hoxha en Albania, de Pol Pot en la Kampuchea Democrática y de Fidel Castro en Cuba. Sin embargo, determinados gobiernos, aunque socialistas, no encajan en la definición de estalinistas por adoptar otras medidas económicas y de alineamiento geopolítico distinto, como el régimen de Nicolae Ceausescu en Rumania o de Deng Xiaoping en China.

Izquierda y totalitarismo

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El mismo hombre, el mismo poder y cuarenta años en el tiempo: Fidel Castro.

El proyecto socialista nacido para desarrollar la democracia y generar derechos para los desposeídos de la sociedad, se convirtió en pretexto ideológico (falso) de brutales dictaduras totalitarias que negaban los derechos de las personas y establecieron relaciones de dominación en todos los ámbitos de la vida social en los países comunistas.

La realidad es que cientos de millones de seres humanos han sido sometidos, en nombre del "comunismo", a formas extremas y continuadas de opresión y control, de expropiación social y síquica.

Fuentes Internet:

http://www.inisoc.org/Vera.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Democracia

http://es.wikipedia.org/wiki/Totalitarismo

http://es.wikipedia.org/wiki/Estalinismo

 

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