La globalización de la economía

 

Cuarto medio

Unidad 3: El mundo actual

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Un solo mercado.

Globalización y su significado para la competitividad

Existen probablemente varias centenas de definiciones de globalización, pero hay una que se centra en el punto de vista de su impacto sobre la producción y la competitividad.

La idea clave de la caracterización de la globalización es que puede ser entendida como una nueva fase de la internacionalización de los mercados, que pone en dependencia recíproca a las empresas y a los países, en grados absolutamente originales e inigualados en el pasado.

A partir de esto, la globalización posee un cierto número de características propias en relación con el pasado e implica restricciones muy particulares en términos de competitividad. Desde este punto de vista, si entramos en detalle y definimos a la globalización como una fase nueva, podemos decir que es la tercera fase de la internacionalización de los mercados.

Las tres fases de la internacionalización de los mercados son:

a) Internacionalización:

La primera fase, que puede definirse como de internacionalización, va desde el fin del siglo XIX hasta antes de la primera guerra mundial. El punto más importante es que los Estados Nación poseen en esta fase el estatus de estados soberanos y todos los atributos de la soberanía económica, comenzando por emisión de la moneda, definición de la tasa de cambio, control de los intercambios aduaneros; en resumen, hay soberanía económica e intercambio internacional de productos y es en ese sentido que se habla de internacionalización a partir de los Estados Nación. Insisto sobre este punto porque en la globalización todo el mundo, pierde elementos de soberanía económica.

b) Mundialización:

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Intercambio mundial.

La segunda fase es la mundialización, que va desde el final de la segunda guerra mundial hasta alrededor de los años setenta. Es la época en la que las empresas multinacionales comienzan a operar sobre una verdadera base mundial, en el sentido de que van a arbitrar sobre una base plurinacional la localización de sus actividades complejas, ciclos enteros de productos incluidas las dimensiones comerciales y financieras, utilizando las diferencias nacionales para optimizar sus equipos de producción y maximizar su producción.

En esta fase no se puede hablar ya de internacionalización porque las empresas establecen un tejido de intercambio mundial, podemos decir, por ejemplo, que el cuarenta por ciento de los intercambios mundiales son hechos entre empresas, es decir intra ramas.

c) Globalización

La globalización es la tercera fase (la actual), que comienza en la década de los 80 con algunos atisbos hacia fines de los setenta. Es la aceleración de la tendencia anterior pero con un cierto número de características nuevas, por lo menos tres series perfectamente originales.

1.- La primera y la más importante, la que incluso ha dado su nombre a la globalización en los inicios, es la globalización financiera y la desregulación general de los mercados financieros. Esta desregulación no es absolutamente total: países como el Japón se resisten aún, cada vez con mayores dificultades y con menos fuerza, pero prácticamente la conexión de todas las plazas financieras y el nacimiento de intermediarios privados que utilizan medios telemáticos ha globalizado el mercado financiero mundial. Las plazas financieras han sido puestas en dependencia recíproca, completa, con efectos instantáneos e inmediatos.

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Bolsa de Nueva York.

Todos lo saben bien, una pequeña alza en la tasa de interés de los Estados Unidos provoca una caída muy fuerte en las Bolsas de América. En Europa también lo saben perfectamente, en Francia tienen tasas de interés extremadamente elevadas que son asesinas para el crecimiento económico pero que se deben mantener para conservar la paridad con el marco.

Esto es algo totalmente nuevo y aquí hay pérdidas de soberanía económica.

El Japón encuentra hoy dificultades, la mayor de las cuales es que con la desregulación financiera, se ha terminado para sus empresas el aprovisionamiento de crédito ilimitado y gratuito; hay que tener en cuenta que fue con ese crédito ilimitado y gratuito que los japoneses han construido esas formidables empresas competitivas que constituyen el asombro del mundo. Hoy se ha terminado, es el momento de la desregulación financiera.

En el ámbito de la desregulación, otro elemento característico del período actual es la de los grandes servicios internacionales masivos: como las telecomunicaciones y el transporte aéreo; ya ha comenzado en el transporte marítimo y va a continuar con el turismo. 

Estamos en una situación en la cual toda una serie de servicios que eran tradicionalmente monopolios nacionales, con empresas rentables instaladas en ese monopolio, están hoy totalmente desestabilizados.

Es algo muy importante en la medida en que se desencadenan procesos (del tipo de Stefan Heimer denomina "intercambio de amenazas") con los antiguos oligopolios nacionales que toman posiciones en el mercado de otros. 

En la medida en que grandes empresas nacionales que tenían la dimensión necesaria en el mercado local ya no la tienen, se ha desencadenado una carrera por partes y dimensiones del mercado. 

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El euro, símbolo de la unidad europea.

Ahora en la época de la globalización, el mercado internacional se ha convertido en la referencia de base; por tanto, habrá problemas considerables de desestabilización, de licuación de ingresos, que son totalmente nuevos en esta época de globalización. La primera gran característica de la globalización tiene que ver con la desregulación.

2. La segunda gran característica de la globalización es, que al mismo tiempo que el mundo se globaliza, también se regionaliza; ¿Por qué?, porque en la globalización, con su apertura de mercados, las empresas se concentran sobre su oficio principal, su savoir-faire principal; por ejemplo, en las telecomunicaciones y en la informática las empresas se concentran porque la renta desaparece. Al mismo tiempo, también se concentran sobre sus mercados principales en la medida en que, con el intercambio de amenazas, la llegada de otros obliga a remarcar el propio territorio.

Es así como se forma la Tríada, con el Bloque de América del Norte, el Bloque Europeo y el Bloque Asiático; en la práctica el impulso lo dieron los europeos al transformar el Mercado Común en Unión Económica y Monetaria para aumentar la coherencia regional frente al Japón y a los Estados Unidos; esto ha precipitado la formación del NAFTA, lo que a su vez ha llevado a los japoneses a volver a centrarse en su área asiática. Dicho de otra manera, hay en la globalización una puesta en dependencia recíproca aunque también hay regionalización.

Para los países menos desarrollados esta regionalización tiene por el momento efectos negativos, ya que los países desarrollados intentan en primer lugar ocupar posiciones en las otras regiones de la Tríada y la mayor parte de la inversión internacional se concentra en los países ricos. Es cierto que hay dinero que llega a algunos países de América, pero la tendencia es otra; en la globalización, la inversión se concentra en la Tríada, que es lo contrario de lo que sucedía en el período anterior.

3. La tercera gran característica de la globalización es más cualitativa. Es el fin de la hegemonía del modelo norteamericano de organización de las empresas. Para decirlo rápidamente, el período anterior, de 1945 a 1970-75 (la fase llamada de mundialización) es la fase en la cual la inversión de las empresas norteamericanas por sí mismas representan algo así como el 60% de la inversión internacional.

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Unión Económica Europea.

Ese modelo norteamericano se expande a través del mundo y aun cuando no sean las empresas norteamericanas las que invierten, las empresas locales tratan de calcar el modelo que avanza: el de la producción masiva, el de las economías de escala, de las mercaderías estandarizadas de bajo costo, es el modelo del Jean y de la Coca-Cola, es el modelo eficaz.

En la globalización llegan al mercado mundial nuevas culturas de empresas, nuevos savoir-faire y nuevos modelos organizacionales. El modelo japonés representa un modelo totalmente original de gestión de la producción. Mientras estuvo restringido a sus límites nacionales o locales era una cosa, ahora golpea y entra directamente en contacto con los otros modelos y los hace explotar.

Aun Alemania, que tiene su modelo formidablemente eficaz de los años 80, está hoy aprendiendo a utilizar el justo a tiempo. De la misma manera, formas de empresas medianas flexibles y en red (por ejemplo los distritos industriales en Italia), con innovaciones organizacionales e industriales locales, entran en contacto con el modelo norteamericano y en algunos sectores lo hacen explotar. Algunos segmentos productivos que siguen estas formas y no las del modelo norteamericano, aparecen como más eficaces.

Dicho de otra manera, la globalización es el aumento de la variedad de modelos organizacionales, es el enfrentamiento de las culturas nacionales en materia de savoir-faire industrial, un enfrentamiento directo, vía la desregulación, la tasa de cambio, etc.

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En tecnología: modelo japonés.

En este contexto, los orígenes de la competitividad son múltiples. Algunas empresas norteamericanas de producción masiva clásica continúan siendo competitivas dentro de sus segmentos; los jeans, por ejemplo, continúan siendo el modelo de referencia.

Pero en la industria automotriz ya es otro el modelo que triunfa, es el japonés. En las máquinas herramientas el modelo que se impone es el alemán o el suizo del trabajador calificado.

En la indumentaria masiva triunfa el modelo italiano de los distritos.

Esto sirve para comenzar a complicar un poco el asunto de la competitividad, no hay un solo modelo, hay varios, y diferentes culturas nacionales y savoir-faire nacionales descubren que tienen ventajas relativas que ignoraban.

En la época de la globalización el crecimiento de los mercados no tiene una dimensión cuantitativa. La globalización es también la confrontación con mercados diferenciados y variados; no se piden los mismos automóviles en el norte de Suecia que en el sur de Gabón; la concepción de la cocina en Europa y en los Estados Unidos no es la misma y los productos tampoco, así sucesivamente.

Entonces, la competitividad no es solamente bajos costos sino la capacidad de adaptarse a demandas variadas; se pueden tener precios absolutamente formidables pero si no se satisfacen los patrones culturales, las normas técnicas y los hábitos de consumo locales no se tendrá éxito en ese mercado. Por cierto, los precios siempre son importantes, pero están lejos de constituir el factor decisivo de la competitividad.

Fuente Internet:

http://www.salesianoconcepcion.cl/apuntehistoria.htm

 

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