V Región: Perfil ambiental

La Región de Valparaíso presenta zonas geomorfológicas y climáticas diversas. Es por ello, que para la caracterización de su sistema natural, se ha dividido la región en cinco zonas, siguiendo principalmente criterios geomorfológicos y fisiográficos, que determinan a su vez las variaciones climáticas.

A continuación se caracteriza el sistema natural de estas zonas, identificando sus fortalezas y principales problemas ambientales, de acuerdo a los elementos más significativos de cada localidad.

Sistema de Montaña Andino

Esta unidad se ubica en las provincias de San Felipe y Los Andes, en la Cordillera de los Andes, aproximadamente sobre los 2.000 metros a nivel del mar. Es una zona escasa en población, donde se realizan actividades mineras y de pastoreo.

En esta zona, la Cordillera de los Andes es de gran altura, alcanzando los 4.500 metros a nivel del mar, con un relieve muy variado. Desde sus quebradas descienden los principales ríos de la región y comienzan a formarse los valles transversales.

Las características geológicas de esta zona constituida por rocas del cretáceo y mioceno, determinan su uso para la explotación minera. Esto permite la existencia de dos yacimientos importantes: Andina y Biobío.

La altura de esta zona  define su clima de montaña frío, con precipitación nivosa. De acuerdo a la estación meteorológica de Lagunitas, ubicada a 2.765 metros a nivel del mar, alcanzando las temperaturas promedio anuales más bajas de la región.

En cuanto a las precipitaciones, la Región de Valparaíso, presenta marcadas diferencias en sus distintas zonas geográficas. La zona cordillerana de altura es la única que presenta nevadas. La estación de Lagunitas indica el promedio de precipitaciones más bajo de la región (32,5 mm), ya que las recibe principalmente en forma de nieve.

En cuanto a la biodiversidad ésta es la zona menos estudiada de la región y la menos alterada por el impacto de los asentamientos humanos o la actividad económica. La vegetación de este lugar está determinada por el clima y por el marcado relieve, siendo predominantemente de carácter criófita, vale decir, escasa en árboles y arbustos, y con una distribución discontinua.

Respecto a la flora, destaca por su vulnerabilidad: la yareta, el guayacán, el chagual, el canelo y el espino. Debido a la minería y el pastoreo, la flora ha sufrido alteraciones.

En cuanto a la fauna de esta zona, destacan entre las aves: el cóndor, las águilas, peucos, el chorlito cordillerano, los carpinteros en las áreas boscosas, las lechuzas y búhos. Los mamíferos de mayor interés son: la vizcacha y el zorro culpeo. Sólo en forma esporádica puede encontrarse el puma.

Por la altura y el clima, se trata de una zona de población escasa, por lo tanto, no ha existido impacto considerable en el medio ambiente. Sin embargo, existen pocos estudios sobre la flora y fauna que nos permitan determinar su situación ambiental y vulnerabilidad.

La Cuenca del Aconcagua

Esta zona comprende el valle y la cuenca del río Aconcagua - el más importante de la región -, el cual concentra aproximadamente el 70% de los recursos hídricos de la zona.

Este río, cruza las provincias de Los Andes, San Felipe, Quillota y desemboca en la comuna de Concón, en Valparaíso. De este a oeste recorre las comunas de Los Andes, San Esteban, Calle Larga, San Felipe, Rinconada, Panquehue, Catemu, Llay-Llay, Hijuelas, La Calera, La Cruz, Quillota, Limache y Concón.

Los ríos determinan la morfología de la zona. Los cursos de agua, los valles, terrazas, lomas y serranías, son los principales elementos geomorfológicos de la región, y conforman el valle principal, valles laterales, además de cuencas menores y rinconadas.

A pesar de que la Región de Valparaíso no presenta un valle central definido, es en esta zona, principalmente entre Los Andes y Llay-Llay donde se manifiesta claramente una depresión intermedia. La Cuenca del Valle del Aconcagua corta la región y sus principales unidades morfológicas, atraviesa la Cordillera de la Costa y divide la depresión intermedia dejando la zona desértica al norte.

El clima es templado cálido, sin embargo, las temperaturas varían entre la zona litoral y el interior. En la montaña hace más calor que en la playa, pero las temperaturas mínimas no difieren mayormente.

En verano, las temperaturas son altas, especialmente en las áreas más cerradas del valle, como Los Andes y Llay-Llay. Desde la Cordillera provienen masas de aire cálidas pero secas, que aumentan la temperatura del interior por sobre los 34°C.

En invierno, entre los meses de mayo y octubre, la región se ve afectada por masas de aire frío y húmedo de origen polar. En el interior las bajas temperaturas se acentúan, alcanzando los - 6ºC bajo cero.

La cuenca muestra diferencias climáticas a medida que va descendiendo hacia la costa. Los sectores del interior - Los Andes, Santa María, Calle Larga, San Felipe, Rinconada- presentan mayor amplitud térmica, menor humedad y menos precipitaciones, respecto a las zonas menos continentales de Llay-Llay , Catemu y Panquehue.

Los vientos de la cuenca muestran, en otoño e invierno, una dirección suroeste durante los meses de septiembre a marzo. En tanto, la dirección cambia a noroeste, alcanzando una velocidad mayor, durante el período primavera verano. En las zonas en que la cuenca es de mayor longitud, el viento es mayor. Por ejemplo: Llay-Llay.

El río Aconcagua nace en la Cordillera de los Andes, en la confluencia de los ríos Juncal y Blanco. La hoya del río se extiende desde los 32º 14` sur y 70º 00 - 71º 31` oeste. El río recorre 214 km. de este a oeste, desde el río Juncal hasta su desembocadura en la bahía de Concón. Es de régimen mixto, con crecidas importantes en los períodos de lluvias invernales y temporadas de deshielos, durante los meses de primavera y verano.

De acuerdo a la Dirección General de Aguas, el caudal del río fluctúa dependiendo de las variaciones climáticas, tanto precipitaciones como deshielos, como también, se aprecian diferencias por su largo curso. El caudal máximo se observa a la altura del Estero San Francisco y es de 0,938 m 3 /s. El caudal mínimo se encuentra en la estación Catemu, con un promedio anual de 0,004 m 3 /s.

Los principales afluentes del río Aconcagua son el Juncal y el río Blanco, que se originan en la cordillera. En su curso medio, recibe tributarios del estero Pocuro y del río Putaendo, que tiene una cuenca de 1.192 km 2 y una longitud de 82 km.

La cuenca de este río tiene una superficie aproximada de 7.640 km 2 . El curso superior se considera hasta la ciudad de Los Andes. El valle medio del Aconcagua, hasta Chagres mide aproximadamente 3 km. de ancho, y es de borde muy irregular.

A esta altura, el valle se va ensanchando hacia las ciudades de Catemu al sur y Llay-Llay al norte, apareciendo vegas y pantanos. A partir de Llay-Llay el valle vuelve a crecer, formando una llanura con suelo de muy buena calidad y aptitud agrícola. El valle de Catemu mide 15 km. de largo de norte a sur.

En tanto, la cuenca de Llay-Llay, mide aproximadamente 50 km 2 , de orientación este a oeste. Desde la ciudad de Hijuelas el valle se curva al sur hasta las ciudades de La Calera y Nogales, en un valle de 72 km2 aproximadamente. El tramo inferior, a partir de la ciudad de Quillota se va estrechando, hasta desembocar en la ciudad de Concón.

De acuerdo a las capacidades de uso del suelo, se identifican cuatro sectores en la zona del Valle del Aconcagua. El primer sector corresponde a la zona del curso superior del río Aconcagua, en las zonas de San Felipe, Los Andes, San Esteban, Santa María, Calle Larga y Rinconada. Se caracteriza por una adecuada disponibilidad de agua de riego, con suelos de buena calidad y ocupados principalmente por plantaciones frutales.

El segundo sector corresponde al Valle de Putaendo, con suelos de inferior calidad y con menor disponibilidad de agua para riego, lo que limita la actividad agrícola. En esta zona se practica principalmente la ganadería extensiva.

El tercer sector corresponde al curso medio del río Aconcagua, en las zonas de Catemu, Llay-Llay y Panquehue presenta una menor proporción de suelos cultivables.

Finalmente, el curso inferior del río Aconcagua corresponde al cuarto sector, en las zonas de Olmué, Limache, Quillota, La Cruz y Concón. Los suelos son de mediana calidad. El mayor desarrollo lo alcanza la fruticultura de hoja persistente y la horticultura en las zonas en que los suelos tienen mayores limitaciones. En los suelos de secano se desarrolla la ganadería.

En cuanto a la biodiversidad la zona de la Cuenca del Aconcagua se caracteriza por una vegetación en que predomina el matorral espinoso, determinado por el clima y el relieve.

Dentro de esta zona destaca el Parque Nacional La Campana, ubicado en las comunas de Hijuelas y Olmué, en la Cordillera de la Costa, que tiene una superficie aproximada de 8.000 hectáreas. Presenta diversas asociaciones vegetacionales, dentro de las cuales se encuentra el bosque esclerófilo y el bosque de Palmas Chilenas o Palmas de Ocoa.

Desde el curso superior del río Aconcagua hasta su desembocadura las formaciones vegetacionales son diversas. Predominan los arbustos de condición xerófita. Por su vulnerabilidad, destaca el guayacán y el chagual, y por su interés, el espino y el canelo. Otra asociación vegetacional presente en esta zona es el bosque esclerófilo y los bosques siempre verdes del fondo de las quebradas y laderas de cerros. Esta asociación vegetacional está conformada principalmente por peumos y boldos.

La fauna asociada a estas formaciones vegetales se compone de aves granívoras e insectívoras, como las perdices, codornices y tórtolas. También son comunes en esta área los reptiles y mamíferos menores como el zorro culpeo, el quique y roedores. Destaca la presencia de especies endémicas especialmente en las zonas de menor intervención humana. Se encuentran matorrales, praderas, cerros y humedales, en las que encontramos más de 30 especies endémicas, dentro del grupos de anfibios, reptiles y aves.

En relación a los ríos y esteros de la zona, encontramos especies nativas desde la desembocadura, hasta el sector pre-cordillerano, siendo de mayor interés en cuanto a la presencia de especies, la zona que va desde el estero Catemu, hasta el río Putaendo.

La mayor cantidad de aves, la encontramos en el curso medio del río, destacándose las colonias de garzas y de grandes familias de gaviotas en verano. El estuario del río Aconcagua, corresponde a un ecosistema del tipo humedal y de alto interés científico, en el que existe una gran riqueza faunística con una gran cantidad de aves emigrantes del hemisferio norte y variedad de especies endémicas.

La zona del Valle de Aconcagua cuenta con un clima, disponibilidad de agua y calidad de suelos, que determinan excelentes condiciones para el desarrollo de la agricultura, la industria y para el asentamiento de la población.

La demanda de agua tanto para riego, como para la industria, minería y la población, supera los 500 millones de metro de m3 al año, concentrándose principalmente en la zona media e inferior del valle. Los recursos disponibles para satisfacer esta demanda de agua provienen tanto de los cauces superficiales como de aguas subterráneas.

La principal fuente de agua es el río Aconcagua, con afluentes provenientes del río Putaendo y los esteros Catemu, Los Loros, Lo Campo, Los Litres, Rabuco, Limache y Melón. Las aguas subterráneas, en tanto, provienen de seis acuíferos ubicados a lo largo del valle. Los volúmenes disponibles de agua permiten establecer, que con un uso adecuado de ellas y combinando los recursos provenientes de los Valles de Petorca y La Ligua, la demanda de agua estaría totalmente satisfecha.

La zona del Valle del Aconcagua es una de las áreas más intervenidas de la región, con un desarrollo industrial significativo y centros urbanos en crecimiento. Lo anterior ha provocado un deterioro en el medio ambiente dentro del cual destacan la contaminación hídrica del río Aconcagua y sus afluentes, la pérdida de ecosistemas, deterioro y pérdida de suelos productivos y contaminación atmosférica. Esta última provocada por el sector productivo y las fuentes móviles.

Uno de los principales problemas ambientales de la región es la contaminación en el río Aconcagua, dado que este constituye la principal fuente de recurso hídrico en la región. Esta situación se torna más compleja, teniendo en cuenta las actividades económicas y la población que depende de este curso de agua, además del riesgo para la salud humana.

Los contaminantes provienen de la actividad doméstica, agrícola e industrial que se desarrolla en el entorno. La descarga de riles, incrementa la contaminación industrial y minera que afecta directamente al río Aconcagua. De acuerdo al catastro realizado por la Superintendencia de Servicio Sanitarios, las comunas que presentan mayor porcentaje de descarga de residuos líquidos son Quillota y Concón.

Las descargas al río, de aguas servidas domésticas sin tratamiento previo, constituye el problema ambiental más relevante del Aconcagua. La cobertura de alcantarillado de las ciudades en torno a este curso de agua, alcanzaba en 1992 el 79,2%, con un volumen total aproximado de desechos de 16.535.000 m3. De acuerdo a los datos de ESVAL S.A en 1998, localidades como Putaendo y San Esteban, tienen menos de un 30% de cobertura de alcantarillado. En tanto, el sector de Rinconada, no tiene conexión al sistema. En estas localidades se descargan las aguas servidas a pozos negros, fosas sépticas o directamente al río Aconcagua.

Las provincias que presentan mayor cantidad de hectáreas contaminadas por aguas servidas son San Felipe, Quillota y Los Andes. De acuerdo a las proyecciones de Esval  S.A, a partir del año 2000, esta contaminación debiera reducirse ya que se construirán plantas de tratamientos. Sin embargo, no hay que olvidar que aún un porcentaje importante de las viviendas de la zona no está conectada al sistema de alcantarillado.

En relación a la biodiversidad de la zona, la cuenca del Aconcagua se encuentra muy intervenida. El bosque y el matorral nativo se encuentran afectados por los incendios forestales, extracción de leña y tierra de hojas, además de la sustitución por especies exóticas u otras plantaciones. En los sectores de humedales y zonas de interés hay escasez de estudios que permitan determinar el impacto de la actividad humana en estos ambientes.

La expansión urbana y el crecimiento de las ciudades de San Felipe, Los Andes, Quillota y La Calera, han hecho que suelos de buena calidad y alta productividad sean ocupados por actividad industrial o urbana. Producto de las intensas precipitaciones y de la extracción de la capa vegetal, las pendientes del valle sufren procesos de erosión. Esto constituye una pérdida de suelo y riesgo para la comunidad. La zona además se ve dañada por la creciente actividad de extracción de áridos del cauce del río. Otro factor de deterioro del suelo, lo constituyen las aguas con agentes contaminantes que son utilizadas para riego.

Las zonas más críticas de contaminación atmosféricas, se localizan en las comunas de Catemu, Quillota, Concón y Puchuncaví. El origen del deterioro de la calidad del aire esta asociado a la actividad industrial, quemas agrícolas, suelos erosionados y caminos sin pavimentar.

El Sistema Montañoso Semiárido

Esta zona corresponde al norte de la región y abarca principalmente la provincia de Petorca. Los principales centros urbanos son: Petorca, Cabildo y La Ligua. Representa la transición entre el paisaje árido del norte grande chileno y el de clima mediterráneo de Chile central. La actividad humana se orienta a la agricultura, pequeña y mediana minería y a la pesca artesanal.

El relieve de esta zona está conformado por la Cordillera de la Costa y los dos valles transversales de Petorca y La Ligua que la disectan, desde la Cordillera de los Andes hacia la costa. La Cordillera de la Costa alcanza su máxima altura en esta zona, con cerros que sobrepasan los 2.000 metros a nivel del mar.

La cuenca del río Petorca y La Ligua se caracterizan por: su relieve, pendientes muy pronunciadas y marcado encajo-namiento en la mayor parte de su extensión. En su desembocadura se forman terrazas litorales y zonas de dunas. Entre el valle de La Ligua y el Aconcagua el relieve se presenta como una cadena de cerros y la Cordillera de la Costa se divide en dos ejes: los Altos de Putaendo y los Altos de Catemu.

El clima de la zona norte de la región se define como semiárido. La estación meteorológica del cerro La Campana en la comuna de Olmué, registra la temperatura media más alta de la región (16,6 ºc). En cuanto a las precipitaciones, las estaciones meteorológicas de Chincolo y Petorca registran los valores mínimos a nivel regional con 200 mm al año.

El valle del río Petorca tiene una longitud de 112 km, recorre el territorio de este a oeste en forma irregular, tiene su origen en la Cordillera de Los Andes y surge de la unión de dos ríos, el Sobrante y el Pedernal. La cuenca tiene una superficie de 2.669 km 2 . Su régimen es nivo-pluvial alcanzando su máximo caudal en primavera, sin embargo presenta fuertes estiajes, debido a las precipitaciones y a la extracción y retorno de agua. El máximo caudal medio anual es de 0,043 m 3 /s y se observa en la estación Embalse Los Angeles.

El valle del río Petorca se caracteriza por su encajonamiento, de no más de 2 km. de longitud, su máxima amplitud es de 3 km. en la confluencia de los río Pedernal y Sobrante.

El río La Ligua, en tanto, drena una cuenca de 1.900 km 2 , y tiene una extensión de 105 km. De alimentación pluvio-nival, se estima que su origen es el río Alicahue, en la pre-cordillera.

Esta zona corresponde al sector de secano interior. El Valle de la Ligua, con un clima similar al de Aconcagua, presenta gran porcentaje de suelos de secano. La calidad de los suelos del Valle de Petorca es inferior, con seguridad de riego inferior al 30%.

La flora está determinada por la aridez del clima y se caracteriza por una vegetación de matorral arbustivo y cactáceas. En las laderas aparece vegetación xerófita y en los lechos fluviales mesófila e hidrófila. En general, no existen formaciones continuas, sólo asociaciones dispersas.

Se trata de una de las zonas de menor intervención dentro de la región, con suelos de mediana calidad y con una buena calidad del aire en la mayoría de sus sectores. Los principales problemas de esta zona lo constituyen la erosión de los suelos, junto a la contaminación hídrica de los ríos y a la escasez de agua.

A pesar de existir una menor intervención en los ecosistemas de la zona, el avance de la desertificación y las sequías de la última década, han desencadenado procesos de erosión y de pérdida de vegetación. Los incendios forestales y la presencia del ganado caprino también han contribuido a la destrucción de la vegetación y a la erosión de las laderas. La disponibilidad de agua proviene principalmente de los ríos La Ligua y Petorca y de los acuíferos subterráneos, los que por sí solos no son capaces de cubrir la demanda de agua de la zona.

Las ciudades de La Ligua y Cabildo descargan sus aguas servidas, sin tratamiento previo, en el río La Ligua. La localidad de Placilla, que no cuenta con sistema de alcantarillado, descarga las aguas servidas a pozos negros, fosas sépticas o directamente al mismo río. La ciudad de Petorca cuenta con sistema de alcantarillado y un sistema de tratamiento en base a una laguna de estabilización, que finalmente se vierte en el río Petorca.

Borde Costero

Esta zona comprende: planicies litorales, roquerios, estuarios y acantilados, más dunas y playas que incluyen diversos ecosistemas como: litorales, humedales y matorral costero. Se extiende desde Punta Molles, en el límite con la Región de Coquimbo, hasta la desembocadura del río Rapel, por el sur. Aquí se concentra la mayor parte de la población de la región, las principales ciudades y la más importante actividad económica: el complejo urbano-industrial-portuario de Valparaíso y San Antonio. El turismo, es otra importante actividad productiva, la cual se encuentra dispersa en numerosas localidades costeras.

Los principales elementos del relieve lo constituyen las terrazas litorales y la Cordillera de la Costa. Las terrazas litorales son de bastante desarrollo en la parte norte, con tres a cuatro niveles. El sector costero sur se caracteriza por las planicies costeras.

En el norte, la Cordillera de la Costa se caracteriza por su morfología irregular. A medida que se acerca a la playa, los cerros van disminuyendo su altura y presentado formas más regulares. Se divide en dos macizos, los Altos de Catemu y los Altos de Putaendo - a la altura de Catemu-. Ambos terminan en las terrazas litorales.

Al sur del río Aconcagua, la Cordillera de la Costa forma un eje transversal y dos longitudinales, que van conformando las quebradas y rinconadas de la zona sur de la región.

Esta zona presenta un clima templado atenuado por el efecto marino. La humedad producida por la cercanía del mar y el vapor de agua actúa a su vez como un moderador de la temperatura. Durante los meses de verano las temperaturas de la región en el litoral se ven afectadas por las masas de aire que se originan en el océano, de temperaturas entre los 10ºc y 22ºc. Estos vientos aumentan la humedad y suben la temperatura de esa zona hasta los 27°c.

En invierno, entre mayo y octubre, la región se ve afectada por masas de aire frías y húmedas de origen polar. Las temperaturas de la zona costera pueden bajar incluso a valores menores de 0ºc. Quintero presenta las temperaturas medias mensuales más bajas en la costa de la región. La amplitud térmica también es más moderada que en el interior, teniendo como promedio los 9ºc.

Los vientos tienen una intensidad media más alta en el litoral debido a la falta de protección, especialmente en las zonas entre Valparaíso y Quintero.

En el borde costero predomina el matorral costero, con abundancia de especies esclerófilas como chaguales y cactáceas. En el norte predomina el bosque esclerófilo, con arbustos y praderas. En tanto, en la zona costera central y sur, la densidad de la población y la actividad productiva han alterado significativamente la vegetación nativa. Su presencia es escasa, predominando el arbusto espinoso y el bosque esclerófilo en los lugares de menor intervención.

La fauna asociada a estos ambientes vegetacionales, está constituida principalmente por aves, insectos y mamíferos menores.

La zona ubicada en las cumbres de la Cordillera de la Costa se caracteriza por los bosques relictuales, esclerófilos y matorrales.

Un ecosistema característico de esta zona es el dunario. Su vegetación es básicamente samófita. Al interior se observan dunas semi-estabilizadas, con presencia de matorrales caméfitos y en sus sectores más deprimidos, se encuentran bosques esclerófilos de boldo y litre. En estos ambientes encontramos conejos y zorros en mayor cantidad, así como también reptiles. Dentro de las aves de interés está la bandurria.

Destaca por su particularidad e interés científico el ambiente relicto del Bosque de Quintero. Se trata de un ambiente vegetacional en el que predomina la petra y el canelo. La fauna asociada está constituida por una variedad de especies de aves e insectos.

En esta misma zona, producto de las barreras dunarias, se desarrollan pequeñas lagunas de valor científico y paisajístico, como las de Mantagua y el Peral. Su fauna asociada se caracteriza por la variedad de aves migratorias que se reproducen ahí.

Al sur, en el sector de Zapallar, se localizan pequeñas unidades vegetacionales, boscosas, denominadas bosques de niebla o inundados. Entre éstos figuran el bosque relicto de la quebrada de El Tigre, y la quebrada de Córdoba, en El Quisco.

Se trata de una zona con un gran atractivo para la actividad turística, por la calidad de sus playas y el clima. La actividad industrial también se ve favorecida por la presencia de los dos puertos más importantes del país: Valparaíso y San Antonio.

Los principales problemas que presenta esta zona tienen relación con la calidad del agua, tanto para consumo humano, como para la supervivencia de la biodiversidad marina y la recreación. La calidad del aire también se ha deteriorado producto de la actividad industrial, principalmente la derivada de la refinería de petróleo, la fundición de cobre y la generación eléctrica.

La mayoría de la población de la región está concentrada en esta zona, principalmente en sus tres grandes ciudades: Valparaíso, Viña del Mar y San Antonio. Por ello, estas localidades presentan problemas ambientales urbanos, como: el deterioro de la calidad del aire por material particulado y gases provenientes de vehículos; la congestión vehicular; la pérdida de suelo agrícola; y destrucción del patrimonio urbanístico.

De acuerdo con lo señalado por la Conama regional, el principal problema de contaminación hídrica lo constituyen los vertidos de aguas servidas domésticas e industriales sin tratamiento previo, a ríos y mar. El programa de saneamiento del gran Valparaíso, mediante la construcción de un sistema de colectores y emisario submarino, ha permitido resolver satisfactoriamente el problema de contaminación en el litoral. Sin embargo, contribuyen al deterioro de la calidad del agua los vertidos producidos por accidentes, operaciones de naves y operaciones en el terminal de descarga, en el marco de la actividad portuaria.

Según información de Esval  de 1998, la cobertura del sistema de alcantarillado sobrepasa el 90%, sin embargo, existen localidades en el litoral que aún no cuentan con conexión al sistema de alcantarillado. De los análisis de la calidad de las aguas del borde costero, realizados por el Servicio de Salud de Valparaíso - San Antonio, se ha constatado una disminución de concentración de origen bacteriológico producto de la implementación del colector y del emisario - parte del Programa de Saneamiento mencionado, en ejecución por Esval S.A.- Por esta razón, se pretende incorporar a varias comunas del litoral sur, desde Algarrobo hasta San Antonio.

De acuerdo al estudio «Diagnóstico y Aplicación de Metodologías para determinar Emisiones Gaseosas Industriales y Calidad del Aire (Región de Valparaíso)», realizado por la Conama y la Unidad de Medio Ambiente del Ministerio de Economía en 1997, las ciudades que presentan mayor concentración de emisiones de elementos contaminantes de origen industrial son Ventanas y Viña del Mar.

La industria que presenta - en esta zona- mayores emisiones, tanto de material particulado como de gases, anhídrido sulfuroso (SO2) es la Fundición de Cobre Enami Ventanas y la Termoeléctrica Chilgener. Estas emisiones afectan principalmente a la comuna de Puchuncaví.

Cabe destacar, que la Fundición y Refinería de Cobre Ventanas de la Enami, y la Planta Termoeléctrica de Chilgener, se encuentran implementando el «Plan de Descontaminación del Complejo Industrial Ventanas», aprobado por el Decreto 252 para 1998. Ambas empresas cumplieron con las normas de emisión de material particulado y anhídrido sulfuroso, durante 1999.

En relación al material particulado proveniente de vehículos motorizados, el mismo estudio revela que las mayores concentraciones existen en los centros urbanos especialmente en: Valparaíso, Viña del Mar, Quintero y San Antonio.

Los incendios forestales son también en esta zona, fuente de elementos contaminantes en la atmósfera. Las comunas más afectadas son: Valparaíso, Viña del Mar y Casablanca.

De acuerdo a un estudio sobre producción de residuos sólidos industriales, encargado por la Conama y el Ministerio de Economía, el sistema de disposición y manejo de residuos sólidos de la Región de Valparaíso presenta una serie de carencias. Los residuos domésticos, industriales, peligrosos y no peligrosos, además de los residuos hospitalarios, son manipulados, transportados y dispuestos en iguales condiciones, sin considerar los riesgos que este manejo implica para la salud humana.

Por otro lado, se evidencia la presencia de vertederos clandestinos, sin control ni manejo adecuado alguno. En Valparaíso existe sólo un vertedero autorizado, el relleno sanitario de Los Molles, que ha sido ampliado para extender su vida útil y que recibe tanto residuos domésticos como industriales. En Viña del Mar, opera el vertedero de Lajarilla, cuya vida útil terminó el año 1990, y que aún funciona en un sitio no adecuado para su ubicación, entre lomas y quebradas.

Otro de los problemas propiamente urbanos percibidos por la población de Valparaíso y Viña del Mar, son los altos niveles de presión sonora. El origen de esta presión es la actividad industrial, las fuentes móviles, las actividades recreativas nocturnas, especialmente en los meses de verano, y los sistemas de seguridad. La escasez de planificación urbana y la carencia de consideraciones ambientales en los instrumentos de planificación existentes, es otro problema urbano.

A lo anterior se suma, el crecimiento descontrolado de las ciudades, que ha provocado: hacinamiento de las viviendas, escasez de áreas verdes de uso público, mala localización de los sectores industriales, congestión vehicular e insuficiencia de adecuadas vías de comunicación terrestre. Por otro lado ha generado asentamiento irregulares y asociado a ello, diversos problemas sanitarios en las quebradas, debido a la evacuación de aguas servidas y formación de basurales.

La vegetación nativa de esta zona se ha visto deteriorada por el creciente poblamiento. La flora y la fauna nativa es sustituida por especies exóticas, mediante plantaciones que una vez cortadas, han deteriorado el suelo impidiendo el afloramiento de la vegetación original. La caza indiscriminada de animales, y la captura de aves y mamíferos silvestres para su domesticación o comercialización, han provocado un impacto directo sobre la biodiversidad de la zona.

Sistema de Cuencas Menores

Esta zona comprende el sector más meridional de la región, el sur de la Provincia de Valparaíso, desde el Valle Marga Marga, y el interior de la Provincia de San Antonio. El clima y la calidad del suelo, denominado secano costero, han impulsado históricamente actividades agrícolas de secano, plantaciones forestales y, más recientemente, algunas actividades de exportación como la vitivinicultura en el Valle de Casablanca.

Esta zona es más plana que el resto de la región. Las unidades morfológicas características son las planicies litorales y la Cordillera de la Costa. Las planicies más antiguas van formando paisajes ondulados y colinas. La Cordillera, a diferencia de su sector norte, presenta relieves suaves y está disectada de oeste a este por una serie de cuencas de corta longitud pero anchos valles.

El clima de esta zona es mediterráneo templado costero. Sin embargo los sectores de las cuencas, a pesar de estar cerca de la costa, presentan un clima más continental, similar al del Valle del Aconcagua. Las temperaturas son semi-cálidas durante todo el año, y se presentan marcadas precipitaciones durante el invierno. En los sectores de las cuencas, las temperaturas máximas y mínimas son más marcadas, de 0ºc en invierno, a 35ºc en verano. Los vientos corren principalmente desde el oeste.

La zona se caracteriza por una serie de cuencas menores, ríos y esteros de pequeña longitud, que se originan en la Cordillera de la Costa. Destacan dentro de los esteros: el Marga Marga y el Casablanca, y en entre los ríos más importantes: el Maipo y el Rapel.

El estero Marga Marga se ubica en las planicies litorales. Tiene su origen en la Cordillera de la Costa y desemboca en Viña del Mar, alcanzando una extensión de 40 km.. Su valle en su sector más ancho llega a 17 km. Su cuenca drena una superficie de aproximadamente 420 km2.. La cuenca de Casablanca, tiene su origen en la Cordillera de la Costa y se extiende hacia las planicies litorales. Tiene una superficie de 623 km2 y una longitud de 44 km. Es de régimen pluvial, por lo que presenta variedad en su caudal. El río Maipo tiene una extensión que sobrepasa los límites regionales. Nace en la Cordillera de Los Andes y desemboca en San Antonio. Se estima que drena una extensión de 15.380 km2. De régimen mixto, presenta su mayor caudal durante los meses de septiembre, producto de los deshielos.

El suelo de esta zona se clasifica como secano costero, salvo en los valles de Casablanca y Marga Marga que es de riego. En los suelos del sur de la Provincia de Valparaíso se desarrolla ganadería de secano y actividad forestal. Más al norte, en la Provincia de San Antonio, los suelos son de mejor calidad, con mayor pluviosidad y terrazas marinas de buena calidad, que permiten desarrollo ganadero, cultivos anuales y plantaciones forestales.

El ecosistema predominante es el matorral estepario y bosque espinoso y esclerófilo. Destacan los ambientes de humedales, que se presentan en la desembocadura de los ríos y esteros, en los cuales se desarrolla una variada fauna que habita cerca del río y el mar.

El estero Yali, en el límite norte de la región, es considerado el humedal más importante de la zona. Se han identificado más de cien especies de aves. Este ecosistema ha sido reconocido como un sitio de interés científico y educativo, siendo incorporado al Sistema de Áreas Silvestres Protegidas del Estado como una reserva natural.

La zona se caracteriza por amplias extensiones de terrenos planos, un clima de temperaturas cálidas y precipitaciones concentradas en algunos meses del año. Estas características la destacan, como una zona de interés, tanto para la actividad agrícola como para la turística.

Se reconocen en esta zona ambientes nativos de alta fragilidad como los humedales, que han sufrido un considerable deterioro producto de la expansión urbana y de la intervención directa de vehículos motorizados, lo cual provoca una pérdida de la biodiversidad característica de estos ambientes. Otro factor de deterioro de los ecosistemas, es la sustitución de vegetación nativa por plantaciones exóticas en este sector de cuencas menores.

En el litoral sur, entre Algarrobo y San Antonio, la empresa sanitaria Aguasquinta se encuentra desarrollando un programa de saneamiento similar al programa del Gran Valparaíso. Se concluyó la construcción de emisarios submarinos en Cartagena y Algarrobo.

Ver: PSU. Historia, geografía y ciencias sociales. Pregunta 05

Fuente Internet:

Trabajo elaborado sobre la base de un informe publicado por la Comisión Nacional del Medioambiente, organismo del estado de Chile que en octubre del 2010 se convirtió en el Ministerio del Medio Ambiente .

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