Sida

 

Significado de las siglas

S
Síndrome. Porque cuando alguien se enferma de Sida puede experimentar un amplio espectro de diferentes enfermedades e infecciones oportunistas (microorganismos invasores y extraños).
I
de Inmuno. Porque afecta al sistema inmunológico del cuerpo, la parte del cuerpo que usualmente trabaja para combatir invasores tales como gérmenes y virus.
D
Deficiencia. Porque hace que el sistema inmunológico sea deficiente, es decir, que no funcione correctamente.
A
Adquirida. Porque es una afección que uno puede contraer.  La enfermedad no se trasmite genéticamente.

V
Virus. Porque este organismo, como todos los demás virus, es incapaz de reproducirse por sí solo.  El VIH se reproduce solamente al invadir células humanas.
I
de Inmunodeficiencia. Porque el efecto de este virus es crear una deficiencia, un impedimento al funcionamiento apropiado del sistema inmunológico del cuerpo.
H
Humana. Porque el virus sólo puede ser contraído por seres humanos.

 

El VIH es el virus que, en la opinión de la mayoría de los investigadores, causa el Sida. Otros creen que el VIH puede causar el Sida sólo si se da en combinación de un "co-factor" (algún otro virus o condición aún no identificada).

Infectado con Sida.

Algunos científicos han presentado recientemente informes sobre casos en que las personas tienen una pronunciada inmunodeficiencia pero sin rastro de infección por VIH. Ciertos investigadores sospechan la existencia de un virus diferente. Otros creen que tales inmunodeficiencias proceden de otras causas. Es preciso hacer más investigaciones para aclarar esos casos.

Sin embargo, debido al hecho de que la gran mayoría de los investigadores creen que el VIH es la única causa del Sida, o al menos la causa fundamental, nos referimos a menudo al VIH como al "virus del Sida".

La definición del Sida

La definición se aplica a cualquier persona que sea VIH positiva, y además tenga un conteo de células T de 200 o menos, o bien, tenga una o más de las enfermedades oportunistas.

Es diferente ser seropositivo o portador de VIH a ser enfermo con Sida:

Los "portadores del VIH" son aquellos que presentan anticuerpos frente al VIH, detectados por los análisis de laboratorio; es decir, individuos a quienes las pruebas de laboratorio (para VIH) les dieron positivo, pero que no tienen síntoma de enfermedad alguna. Son personas que albergan al VIH en el interior de su organismo y pueden llegar a contagiar.

En cambio, las personas enfermas de Sida, si bien hospedan al VIH en el interior de su organismo (y también pueden llegar a contagiar), ya presentan determinados signos y síntomas asociados a la enfermedad Sida, como por ejemplo: infecciones pulmonares, sarcoma de Kaposi o "el complejo asociado al Sida" que incluye fatiga, fiebre, pérdida de peso, diarrea, sudor nocturno, ganglios palpables en el cuello, axilas, y/o ingle.

De todos modos, el "portador del VIH" debe prevenir (levantando y movilizando sus defensas físicas y psíquicas) la instalación de la enfermedad; es decir, que el virus se vaya multiplicando y destruyendo el sistema de defensa del organismo.

Origen del Virus del Sida

Se le han atribuido varios orígenes:

Primeramente se pensó que era originario de África, y que a través del mono verde africano podría haber contagiado al ser humano (este mono es afectado por retrovirus parecidos al retrovirus humano). Cabe la posibilidad que en los ritos de fertilidad africanos, en los que se usa sangre de esta misma especie de monos, podría haber contaminado, al hombre y, posteriormente, transportado a los Estados Unidos vía Haití, ya que este país en la década del 70 fue el lugar preferido de las vacaciones de los homosexuales. Por la facilidad de los viajes y la promiscuidad sexual se habría propagado por el resto del mundo.

También corrió el rumor que sería un virus que escapó de los laboratorios estadounidenses donde se manipulan artificialmente los ciclos de los virus con el objeto de producir nuevas armas bacteriológicas.

Otros lo han considerado como un "castigo divino" o, bien, como una vuelta al orden natural realizado por la propia naturaleza.

Los laboratorios y bancos de sangre guardan normalmente muestras de suero (serotecas) desde hace muchos años, con el objetivo de realizar investigaciones hacia el pasado en la medida del progreso tecnológico y de la aparición de nuevas técnicas de diagnóstico. Así se realizó la pesquisa de anticuerpos contra el virus del Sida en Africa desde 1964 en adelante, se demostró que no habían anticuerpos con anterioridad a 1975. La enfermedad es nueva y apareció después de 1975 en ese lugar. En otras investigaciones se han encontrado sueros positivos desde 1980.

La conclusión oficial de la Organización Mundial de la Salud, es tan simple como dramática: No se conoce el origen del virus del Sida.

Probablemente el origen sea algo simple y puede corresponder a una evolución natural de los distintos organismos que habitan la tierra y que luchan por su sobrevivencia, proceso que los seres humanos han acelerado, por las profundas alteraciones ecológicas ocurridas en todos los ámbitos.

Cómo se trasmite el VIH

Para que pueda haber trasmisión del VIH tienen que darse tres condiciones. Este concepto es muy importante para comprender el riesgo.

1) El VIH debe estar presente: parece evidente, pero el VIH solamente puede trasmitirse si una de las personas es portadora del VIH. Algunas personas presuponen que ciertas conductas (tales como el sexo anal) de por sí pueden causar el Sida. Esto no es correcto; algunas conductas son más riesgosas, pero solamente si el VIH está presente.

2) Tiene que haber suficiente virus: incluso cuando hay VIH, lo importante es la concentración de VIH que haya. En la sangre, por ejemplo, el virus está muy concentrado. Una pequeña cantidad de sangre es suficiente para infectar a alguien. Pero la misma cantidad de otros fluidos (como el fluido vaginal o el pre-semen) no permitiría la trasmisión porque el VIH está mucho menos concentrado en esos fluidos.

3) El VIH debe entrar en la corriente sanguínea: no es suficiente haber estado en contacto con un fluido infectado para contraer el virus. La piel no permite que el VIH se introduzca en el cuerpo. El VIH puede entrar sólo a través de una cortada nueva, lastimadura o roce abierto o a través del contacto con las membranas mucosas.

Fluidos infecciosos

El VIH puede ser trasmitido de una persona infectada a otra a través de los siguientes fluidos:

a) sangre (incluyendo la sangre menstrual)

b) semen

c) secreciones vaginales

d) de la madre al bebé a través de la leche materna.

La sangre contiene la concentración más alta de virus, seguida del semen y de los fluidos vaginales.

También podría trasmitirse el VIH por fluido pre-eyaculatorio en cantidad (pre-semen).

De todos modos, no hay evidencia total de que el fluido pre-eyaculatorio trasmita el VIH. En comparación con el semen, este fluido no proviene de los testículos, sino de las glándulas seminales. Sin embargo, el fluido pre-eyaculatorio puede contener pequeñas cantidades de semen y glóbulos blancos, que pueden trasmitir el VIH. Sin embargo, no se ha podido demostrar que exista suficiente cantidad de virus para trasmitir el VIH.

El VIH no puede trasmitirse mediante:

a) heces

b) saliva

c) sudor

d) lágrimas

e) orina

Vías de trasmisión

La tercera condición para que se trasmita el VIH (que debe entrar en la corriente sanguínea), puede suceder principalmente de tres formas:

1) Sexo sin protección

2) Por contacto sanguíneo directo (incluyendo al compartir agujas para drogas inyectadas; o, antes de 1985, por transfusiones de sangre)

3) De la madre al bebé (antes o durante el nacimiento, o a través de la leche materna).

El VIH puede entrar al cuerpo por cortadas abiertas o al infectar directamente las membranas mucosas. La transmisión puede ocurrir en el ano o recto, en la vagina y el pene, en la boca (mucho menos riesgoso) y en los ojos. Esas partes del cuerpo requieren protección cuando entran en contacto con fluidos infecciosos. El VIH no puede atravesar la piel sana (intacta, sin cortadas recientes).

Rutas sexuales de trasmisión

1) Coito sexual anal o vaginal: en los genitales y el recto, el VIH puede infectar las membranas mucosas directamente o entrar por cortadas o heridas ya existentes o que se hagan durante el acto sexual. Muchas de estas pueden ser indoloras y por lo tanto la persona no sabe que las tiene.

2) Sexo oral (contacto boca-pene, boca-vagina, boca-ano). La boca es un entorno muy poco hospitalario para el VIH. Esta ruta es mucho menos riesgosa que el coito anal o vaginal. Sin embargo, se han dado casos documentados de trasmisión del VIH por vía oral, así es que no podemos decir que recibir semen, fluido vaginal o sangre infectados en la boca no tenga riesgo.

3) Estudios de la trasmisión heterosexual: es evidente, a la vista de las investigaciones epidemiológicas y por simple sentido común, que el VIH puede trasmitirse por vía sexual entre hombres y mujeres. Varias investigaciones con parejas femeninas de hemofílicos VIH positivos demuestran que la trasmisión sexual puede ocurrir de hombre a mujer. Esta conclusión está apoyada por las estadísticas de mujeres que tienen Sida cuyo único factor de riesgo fue tener relaciones sexuales con un hombre que tuviera Sida. La trasmisión sexual de mujer a hombre parece ser menos efectiva, pero definitivamente puede ocurrir.

Trasmisión no sexual

1) Compartir jeringas: una jeringa puede pasar sangre directamente de una persona a otra. Esta es la manera más eficaz de transmitir el VIH.

2) Accidentes con jeringas: una investigación de más de 2.000 profesionales de la salud que viene realizándose desde hace varios años ha evaluado el riesgo de exponerse al VIH por contacto con sangre en un hospital. Más de 1.000 trabajadores sufrieron un accidente con jeringas que se habían utilizado en personas con el virus. El resto de los casos expuso de alguna manera las membranas mucosas al virus, por ejemplo mediante una salpicadura en la cara con sangre o vómito.

De entre todas las personas analizadas, solamente 21 mostraron señales de infección por VIH. Una de estas personas fue una enfermera que había sufrido múltiples accidentes con jeringas, incluyendo una ocasión en que se cayó encima de una jeringa llena de sangre, y todo el contenido entró a su cuerpo. Otro fue un trabajador de laboratorio que se cortó el dedo con un tubo de sangre infectada. Esta investigación demuestra que el Sida es una enfermedad difícil de transmitir, y que la exposición al virus tan directa de estos trabajadores de la salud no fue suficiente para infectarlos, excepto en los casos más extremos.

3) Transfusiones de sangre: desde marzo de 1985, toda la sangre que se usa en transfusiones en EE.UU. ha sido analizada con la prueba de anticuerpos del VIH. Esta práctica ha eliminado casi totalmente el riesgo de infectarse en una transfusión. Otros países han implementado programas similares, pero en algunos aún hay problemas en la regularidad con que se lleva a cabo el procedimiento.

4) Tratamientos contra la hemofilia: la hemofilia es una enfermedad genética (normalmente afecta a los hombres) por la que una persona no tiene la capacidad de coagular sangre. Para controlar la enfermedad, los hemofílicos usan un factor de coagulación, llamado Factor VIII, que se prepara con la sangre de muchos donantes. En EE.UU., más de 90% de los hemofílicos tienen el VIH porque recibieron Factor VIII que estaba contaminado. Sin embargo, en la actualidad este producto se trata con calor para destruir el VIH. Además, actualmente hay productos equivalentes que son sintéticos y que no implican un riesgo de infección.

5) Otros productos sanguíneos: además de la sangre entera, las plaquetas (células rojas) pueden transmitir el virus. Pero este producto también se analiza actualmente para descartar la presencia de VIH. No hay otros productos sanguíneos que transmitan el VIH. La gamma globulina y la vacuna de la hepatitis B no transmiten el VIH. La gamma globulina puede, en ocasiones, transmitir anticuerpos al VIH, pero no el propio virus, y estos anticuerpos desaparecen después de algunos meses.

6) De madre a hijo: la transmisión vertical, o de madre a hijo, puede suceder antes o durante el parto, y a través de la leche materna. Solamente el 25% de los bebés nacidos de una madre VIH+ nacen con el VIH, y eso sin que la madre tome ningún tratamiento. Este porcentaje puede reducirse al 5% a 8% si la madre toma AZT en las últimas etapas del embarazo. Los recientes estudios presentados en la 12ª Conferencia Mundial sobre el Sida señalan que el riesgo puede reducirse incluso al 2% si la madre toma AZT y tiene un parto por cesárea. Se están llevando a cabo otros estudios para determinar si el lavado vaginal y el empleo de supositorios antivirales por vía vaginal antes del parto son eficaces para reducir la transmisión perinatal.

La leche materna contiene VIH, y aunque una pequeña cantidad de leche no representa un riesgo significativo de infección para los adultos, sí es riesgosa para los niños. En la 12ª Conferencia Mundial sobre el Sida, la Organización Mundial de la Salud de las Naciones Unidas presentó la recomendación de que las mujeres VIH positivas no dén el pecho a sus hijos. Incluso si la madre está tomando AZT, la transmisión del VIH mediante la leche materna es del 5%.

7) Inseminación artificial: el semen donado se analiza para descartar la presencia del virus. Los donantes reciben la prueba de anticuerpos cuando dan la muestra. El semen se congela durante seis meses, y al término de este periodo, el donante recibe una segunda prueba para confirmar el análisis. El semen no se utiliza antes de completar este procedimiento.

No se trasmite el VIH:

1) por insectos: el VIH no es trasmitido por mosquitos, moscas, pulgas, abejas u otros insectos similares. Si un insecto chupa sangre de alguien infectado con el VIH, el virus muere en el estómago del insecto (mientras éste digiere la sangre). El VIH sólo puede vivir en células humanas. Los mosquitos no trasmiten el VIH por dos razones:

a) El mosquito chupa sangre pero inyecta saliva. La sangre de una persona no es inyectada en la próxima víctima del mosquito.
b) El VIH muere dentro del cuerpo del mosquito. La gente se confunde algunas veces porque los mosquitos trasmiten la malaria. Pero en este caso, la malaria utiliza el cuerpo del mosquito para reproducirse. El VIH no puede hacerlo.

Estos hechos se confirman por la epidemiología. En áreas donde los mosquitos son comunes y donde hay muchos casos de Sida, la distribución de casos de Sida en la población es la misma que en otras áreas. Si los mosquitos transmitiesen el VIH, habría un número mayor de niños y ancianos infectados en esos lugares.

Enfermo de Sida.

2) Compartiendo platos, utensilios o comida: el VIH no se trasmite a través del contacto cotidiano. El VIH no se transmite por la saliva y por lo tanto es imposible contraerlo al compartir tazas, vasos, un tenedor, un sandwich o una fruta.

Tres investigaciones realizadas en los Estados Unidos, Europa y África han demostrado que el VIH no puede ser trasmitido ordinariamente mediante actividades normales, ni aún cuando las personas estén viviendo cerca. Todas las investigaciones examinaron hogares con personas que tenían VIH para ver si algunas de estas habían podido infectar con el VIH. Se excluyó el contacto sexual.

En muchos de estos hogares tenían un niño pequeño con VIH. Estos niños siguieron jugando con sus hermanos como lo hacen los niños: luchando, peleando, escupiendo, compartiendo la comida y la ropa y muchas otras actividades. Ningún miembro de estos hogares mostró señales de infección. Esta investigación demuestra que el VIH es difícil de transmitir, y que ni siquiera el contacto íntimo que suele haber entre los niños es suficiente para trasmitir el virus.

3) Donación de sangre: las agujas esterilizadas previenen la posible infección de donantes de sangre.

4) Albercas, piscinas, etc: las sustancias químicas utilizadas en este tipo de instalaciones matan instantáneamente al VIH.

5) Animales domésticos: los seres humanos son los únicos que pueden tener el VIH. Algunas personas piensan que pueden contraer el virus de animales, porque estos pueden ser portadores de virus que producen deficiencias inmunológicas similares en sus propias especies (por ejemplo el Virus de Inmunodeficiencia Felina, VIF, que afecta a los gatos y el Virus de Inmunodeficiencia de los Simios, VIS). Sin embargo, ninguno de estos virus puede ser transmitido a la gente, ni el VIH puede ser trasmitido a estos animales.

6) Contacto con saliva, lágrimas, transpiración, heces u orina: el VIH no se trasmite por la saliva, y existen muchas pruebas que respaldan esto. En una investigación que incluyó a 79 hombres con Sida, solamente se pudo encontrar el virus en la saliva de un hombre. Este hombre tenía PCP, afta oral, y otras lesiones en la boca y garganta. Incluso así, la concentración de virus en su saliva era 10.000 veces menor que en su sangre. A esta investigación podemos sumar la evidencia de muchas otras personas que han tenido contacto de saliva con personas VIH positivas, por un beso, compartiendo comida y de muchas otras formas; no podemos encontrar ninguna evidencia de que estas actividades hayan trasmitido el virus ni una sola vez. Recientes hallazgos sugieren que la saliva podría contener una enzima que mata al VIH. Lo cierto es que hay muchos factores que hacen que la boca sea un sitio muy poco hospitalario para el VIH, tales como los ácidos, las enzimas, el aire y la dilución del virus en la saliva.

Evaluación del riesgo

Las preguntas sobre trasmisión normalmente no pueden contestarse con afirmaciones extremas, como "Pues eso es siempre riesgoso, o eso no es nada riesgoso". El nivel de riesgo en realidad depende de dos factores, que nos vuelven a llevar al tema de las condiciones para que pueda haber trasmisión:

¿Cuál es la sustancia (fluido)? y, ¿puede contener bastante cantidad de VIH para causar infección?

¿A qué parte del cuerpo va esa sustancia?

El VIH perjudica al sistema inmunológico

Ampliar Figura 1

La estructura del VIH es parecida a la de otros virus (figura 1). El VIH tiene un núcleo de material genético rodeado por una capa protectora, llamada cápside. El material genético que hay en ese núcleo es el ácido ribonucleico (ARN) que contiene la información que el virus necesita para reproducirse y para realizar otras funciones. Se podría decir que el ARN es como el conjunto de reglas que el virus obedece para vivir.

En el caso del VIH, el ARN del virus tiene una proteína llamada "transcriptasa inversa" que es fundamental para la reproducción del virus dentro de la célula T. Explicaremos la función de la transcriptasa inversa, que significa "escribir al revés", más adelante en cuando hablemos de cómo el VIH infecta a la célula T.

Ampliar Figura 2

El VIH, como los demás virus, tiene proteínas específicas particulares que se llaman antígenos. Estos antígenos cumplen varias funciones en la reproducción de un virus. En el caso del VIH, dos antígenos, el gp120 y el gp41, permiten al virus conectarse a las células T e infectarlas. Estos antígenos se encuentran en la superficie del virus. (Otro antígeno del VIH es el p24, situado en el núcleo del virus, que se mide para calcular la cantidad del virus que hay en la sangre).

Vamos a ver la estructura de la célula T. Las células T son el blanco principal del VIH en la sangre y actúan como el anfitrión que el virus necesita para reproducirse. (También los macrófagos, las células B, los monocitos y demás células pueden ser infectados por el VIH). La célula T posee un núcleo que contiene material genético en forma de ADN (ácido desoxirribonucleico) (figura 2).

Figura 3

El ADN contiene toda la información necesaria para el funcionamiento de la célula. La diferencia entre el ARN y el ADN es que el primero es un solo hilo de material genético y el segundo es un hilo doble (figura 3). Esta diferencia es importantísima en el proceso de infección de la célula T por el VIH.

Una parte importante de la célula T es el receptor CD4 (figura 2).

El receptor CD4 es una proteína en la superficie de la célula T. El antígeno gp120 del virus es la imagen idéntica del CD4. Cuando un VIH choca con una célula T, el gp120 del virus se conecta al receptor CD4 de la célula T (figura 4). Por eso, el CD4 se llama punto receptor del VIH.

Ampliar Figura 4

Cuando el VIH logra conectarse a la célula T, el siguiente paso es inyectar su núcleo en la célula. Este núcleo del virus contiene el ARN del virus y la transcriptasa inversa (figura 5).

Una vez dentro de la célula, el cápside va a disolverse, liberando al ARN y a la transcriptasa inversa. Luego, para infectar a la célula T completamente, el ARN del virus debe entrar al núcleo de la célula (donde puede cambiar las reglas de la célula T y convertirla en una fábrica del virus). Pero, para que esto pase, debe tener lugar antes una transformación importante.

Ampliar Figura 5

Normalmente, el núcleo de la célula T se comunica con las demás partes de la célula usando su ADN y convirtiéndolo en ARN y mandándolo fuera del núcleo. (En todas nuestras células el ARN actúa como mensajero entre el núcleo y el resto de la célula. El ADN fabrica ARN y lo manda fuera a llevar órdenes.) El pasaporte del material genético para salir del núcleo es convertirse en ARN de un solo hilo. De igual modo, para entrar, el pasaporte es convertirse en ADN de doble hilo.

El ARN del virus debe convertirse en ADN para poder llegar al núcleo. La transcriptasa inversa permite al ARN tomar material de la célula y escribir al revés un doble hilo de ADN (figura 6).

Ampliar Figura 6

El VIH es un retrovirus debido a su capacidad de cambiar el ARN en ADN, invirtiendo el proceso natural de las células. Esto se hace con la sustancia transcriptasa inversa. Los retrovirus son una familia especial de virus formada por unos pocos virus conocidos.

El ADN del virus, ya transformado, se introducirá en el núcleo de la célula T y se aunará al material genético de la célula T (un proceso similar a un "virus" en el programa de una computadora) (figura 7). A partir de entonces, si la célula T es activada, no funcionará como es debido, sino como una fábrica de nuevos virus.

Ampliar Figura 7

En esta etapa, pueden pasar varias cosas. Este virus nuevo (el "provirus") puede permanecer inactivo por mucho tiempo sin empezar a fabricar más virus. O bien, puede dividirse en dos provirus (mitosis). O bien, si es activado, el provirus puede fabricar más virus que van a salir de la célula, llegando a destruirla.

Debido a su manera de reproducirse, el VIH tiene un efecto devastador en el sistema inmunológico. Mientras se reproduce, el virus destruye cada vez a más células T. Las células coordinadoras del sistema inmunológico quedan eliminadas, dejándonos expuestos a infecciones oportunistas.

La nutrición

Cuando se padece la enfermedad por VIH el sistema inmunológico se encuentra bajo una gran tensión. Para ayudar a reforzar el sistema inmunológico y mantener el peso del cuerpo en el nivel óptimo es importante consumir una dieta equilibrada que incluya una adecuada variedad de alimentos. Puesto que ciertas afecciones asociadas al Sida y sus tratamientos influyen sobre la alimentación, es esencial consultar con un médico y un dietista para ver qué influencia tiene el VIH sobre la dieta y las necesidades de cada individuo.

Niña chilena con Sida.

Las personas con la enfermedad por VIH deben comer una dieta equilibrada, alta en proteínas y calorías porque el sistema inmunológico necesita de ambas para luchar contra la enfermedad. Una dieta balanceada debe incluir una selección de comidas de los cuatro grupos básicos, que son: proteínas, frutas y vegetales, pan y granos, y productos lácteos. Las necesidades nutricionales individuales dependerán del estado de salud que se tenga. La mayoría de las personas que tienen síntomas de la infección con el VIH necesitan hasta 3.500 calorías por día. Necesitan también entre una vez y media y dos veces más proteínas que el común de las personas. Esto significa consumir unos 130 gramos por día.

Efecto social del Sida

Pocas veces, la humanidad había enfrentado una enfermedad de la magnitud del VIH-Sida.

Enfrentamos un mal, hasta hace poco invisible, capaz de mutar y adaptarse al medio que invade, una enfermedad que destruye las defensas básicas y primarias de un ser humano. Nutriéndose de la estructura primigenia, una célula, que invadida, debilitada y encauzada a otras funciones que no le son propias, muere, llevando al sepulcro a su huésped natural.

El drama del Sida se inició en 1980, cuando Michael Gottieb, un médico de Los Angeles, California, diagnosticó un tipo muy raro de neumonía en un paciente joven. No se trataba de una enfermedad clásica sino de una extremadamente rara, provocada por Pneumocystis carinii, un parásito que sólo se desarrollaba en pacientes sometidos a tratamiento con drogas supresoras de inmunidad, para evitar el rechazo de órganos transplantados. En su paciente, un hombre joven, nada de eso existía.

En un plazo muy breve se diagnosticó otros cuatro casos similares en la ciudad de los Angeles. Todos ellos eran hombres jóvenes, con conductas homosexuales (es decir, personas que orientan su sexualidad hacia personas del mismo sexo), usuarios de drogas intravenosas y con historia de enfermedades venéreas. El informe sobre estos pacientes se publicó en junio de 1981 en el Boletín que edita el centro de control de enfermedades (CDC) en Atlanta, Estados Unidos. Fue seguido del anuncio de otra "aparente" epidemia de un tipo de cáncer muy raro, el Sarcoma de Kaposi, que anteriormente sólo se había observado en ancianos. Se trataba ahora —al igual que en los casos de neumonía— de hombres jóvenes, homosexuales con múltiples parejas y usuarios de drogas intravenosas.

En un plazo muy breve aparecieron enfermos similares en otras ciudades y países, y el tipo de infecciones descritas aumentó considerablemente. El trastorno fue denominado Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida).

En las palabras del Dr. Luc Montagnier, descubridor de dicho virus el año 1983, el mismo sería:

El síndrome de inmunodeficiencia adquirida, en inglés: Acquired Inmune Deficiency Syndrome (AIDS) es una enfermedad del sistema de defensa inmunitaria, provocada por un virus específico. No se trata, pues, de una enfermedad hereditaria sino adquirida. En realidad, la pérdida de parte de las defensas del organismo provoca notables efectos. De hecho ciertos gérmenes y microbios diversos, contra los cuales normalmente aquel organismo se defiende, invaden la sangre y los tejidos.

Estos gérmenes reciben el nombre de "oportunistas", porque aprovechan la oportunidad que se les ofrece para su desarrollo. Unas células anormales (cancerosas) se aprovechan igualmente para multiplicarse y producir tumores".

Con síntomas de Sida.

Las manifestaciones clínicas de la enfermedad aparecerán no por el ataque al sistema inmunitario en sí mismo, sino por aquellas infecciones y cánceres que constituirán el cuadro clínico de la enfermedad y determinarán su gravedad, cuando en realidad el ataque al sistema inmunitario es su "causa escondida".

Desde 1992, científicos han calculado que cerca de la mitad de las personas con el VIH enferman del Sida dentro de 10 años de contraer la infección. Este tiempo varía enormemente de persona a persona y puede depender de muchos factores, incluyendo el estado de salud de la persona y sus comportamientos.

Por ello, muchas veces, personas enfermas con Sida no tienen, visualmente,  mayor diferencia con una persona sana a menos que se les haya desarrollado la enfermedad, con lo que se hacen visibles síntomas de las enfermedades oportunistas como lo es el cáncer a la piel.

Para desarrollar el tema

Sida: etapas de la enfermedad Sida: en niños y jóvenes
       
Sida: detección de la enfermedad Sida: tratamiento
       
Sida: panorama en el mundo Sida: situación en Chile
       
Las mujeres y el Sida    

 

Además: Ver, en  Internet:

http://www.tuotromedico.com/temas/Sida_contagio.htm

http://www.geocities.com/CollegePark/Center/9516/Sida.htm

 

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