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Alfredo Valenzuela Puelma

"Mi hijo Rafael", Valenzuela Puelma

Alfredo Valenzuela Puelma nace en Valparaíso en 1856. Estudia en la Academia de Pintura, teniendo como maestro a Ernesto Kirchbach, y con posterioridad al maestro Juan Mochi.

Pertenece al llamado "Grupo de los Cuatro Maestros", junto a Pedro Lira , Juan Francisco González y Alberto Valenzuela Llanos . También a la "Generación del Medio Siglo", que incluía a los artistas nacidos en la década de 1850.

Alfredo Valenzuela Puelma es quizás el pintor chileno decimonónico que más sufrió las imposiciones de la Academia.  Pese a esto, y aunque sus primeras obras respondan al molde de la Academia, su pintura paulatinamente comienza a liberarse de dicha tutela.

En un principio, sus telas conservan todas las características exigidas por la institución: tela monumental, privilegio del tema, superficie pulida, asunto pomposo. Esta sumisión es perfectamente comprensible, pues son las condiciones que imponía la época.

Los artistas que se destacaban eran premiados con una pensión que les permitía seguir sus estudios en Europa. Y, a su vez, estaban obligados a enviar periódicamente sus trabajos a Chile para solicitar prórrogas de la beca.

La pintura desarrollada por ellos, entonces, debía ceñirse estrictamente a los postulados de la Academia.

Valenzuela Puelma, en su primera estada en Europa, se sometió a los rigores del academicismo, aunque sus cuadros indicaban cierta rebeldía.

La clase de anatomía y La ciencia mostrando al genio son telas donde el privilegio por lo anecdótico supera a los valores plásticos. Pero, a pesar de las deficiencias en estas pinturas, se advierte una soltura en los fondos. La línea, extremadamente pulcra, es su arma más certera.

Según Ricardo Bindis, "su habilidad manual no tiene competidores en la pintura chilena, ya sea por la sedosa y luminosa pincelada, como por el dibujo que sorprende por los escorzos logrados y la fluidez de la línea, que ejecutaba con naturalidad incomparable".

En 1881, recién egresado, marcha a París, becado por el Gobierno. Sus amigos los describen como "vivaz" y "alocado". Copia algo de Ribera, de Julio Bretón, Rembrandt y Tiziano.

En 1885 regresa a Chile. Ese año, su cuadro "La Perla del Mercader" , queda en exhibición en el Salón de París.

Aparte de "La Magdalena", tiene otras obras de carácter religioso, como "Jesús y Santo Tomás". No obstante, en el contexto político chileno, se le sitúa como anticlerical y balmacedista.

Entre los años 1887 y 1890 emprende un segundo viaje a Europa.  Allí se agudizan sus diferencias con la Academia, de la que es expulsado debido a desavenencias con su director.  Esta expulsión permitirá que su obra adopte otro matiz al deshacerse definitivamente de la tutela académica, ya que su concepción pictórica varía y se hace más independiente.

De esta época son J arrón con flores (Museo Nacional de Bellas Artes), La sevillana y El niño del fez (Museo Nacional de Bellas Artes). Se ha dicho  que “en este periodo lo primero que llama la atención es la reducción del formato y la variación temática, sugerentes de la distancia que comenzaba a colocar entre él y la Academia."

Cultiva el desnudo femenino como un factor de estilización. Se destaca como su desnudo mejor logrado "Las Ninfas de las Cerezas", atendiendo a su transparencia y lirismo. Otras obras que incursionan en el tema son "La Magdalena" y "Náyade cerca del Agua".

"La sevillana"

Es laureado en París y Madrid.

En España encontraría con posterioridad una mayor libertad con el color.  Ejemplo de esta soltura es su óleo La sevillana.

Valenzuela Puelma regresa a Chile en 1890 y se quedará hasta 1907.  En estos años comienza a sufrir alteraciones mentales, trastornos que, aparentemente, no se tradujeron en su obra.

En su última etapa, el pintor entró en una fase en la que lo pictórico es lo preponderante.  Durante el periodo en que Valenzuela Puelma permanece en Chile, su pintura adquiere una independencia que lo aleja de la tradición pictórica nacional.

La subordinación al tema que había caracterizado a su producción original es reemplazada por una maduración tendente a privilegiar los valores plásticos en sí. Tanto es así que el Retrato de Juan Mochi (Museo Nacional de Bellas Artes) como el Retrato de Niño y Avenida Los Álamos coinciden en patentar una preferencia por lo pictórico en contraposición con la influencia academicista de corte formal.

Pero uno de los aspectos pictóricos en los que el maestro pudo dar rienda suelta a su talento lo constituye el desnudo.  Al decir de Ricardo Bindis, refiriéndose a una de sus telas de este género: "La atracción por el desnudo de este artista porteño brilla con sus máximos fulgores en su gran cuadro de composición La perla del mercader, que recibió elogios del salón de París en 1885. El aire oriental, la sutileza de los dorados y los admirables rosas de la piel de la mujer, lo han transformado en el cuadro más popular del artista, a pesar de que la actitud de pudor contenida en la esclava es muy teatral, demasiado sobreactuado, pero para los rigores académicos de la época, para los entusiasmos que despertaban los salones, es una obra muy cuidadosa y clásica en nuestra pintura".

Otro desnudo admirable lo constituye Ninfa con cerezas.

De vuelta a París, en 1907, envejecido y pobre, su salud mental termina por ceder.  Por un tiempo breve se emplea en una farmacia, de donde finalmente fue despedido por loco.

Su equilibrio mental alterado obliga a internarlo en la casa de orates de Villejuif, un pueblo cercano a París, en Francia, donde muere el 27 de octubre de 1909 sin recobrar la razón.

Tuvo dos hijos hombres y una niña, pero la pequeña muere a los seis meses de vida.

Se dice que es su hijo menor, Alfredo, quien fue su modelo para "La Lección de Geografía", una de sus obras más conocidas

Sintetizando el espacio de tiempo que duró su vida en relación con los acontecimientos que ocurrían en Chile: Cuando el pintor tenía 23 años, la Esmeralda se hundía en Iquique. A sus 26 años concluía la Guerra del Pacífico. A sus 35 años, se suicidaba el Presidente don José Manuel Balmaceda, quien lo había becado en dos oportunidades.

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