Juan Mauricio Rugendas

 

De Rugendas se ha dicho que "fue uno de los espíritus más inquietos, más polifacéticos, que han pisado nuestra tierra. Su carácter aventurero, su profunda actitud sobrecargada de curiosidad, han quedado representados en su extensa obra".

De origen bávaro, nacido en 1802, Rugendas se destacó como dibujante, pintor y grabador. Su padre Johann Lorenz -quien fuera su primer profesor- fue Director de la Academia de Bellas Artes de München.

Numerosos óleos, bocetos, acuarelas y dibujos en los que retrató a araucanos, huasos y paisajes del sur de Chile, son el importante legado costumbristas de este pintor.

"El huaso y la lavandera"

Antes de llegar a Chile, participó, en 1821, en una expedición científica por Brasil en calidad de dibujante, permaneciendo allí por espacio de tres años. Su paso por este país fue para Rugendas sumamente fructífero. Toma apuntes de paisajes, plantas y animales.

En su regreso al continente europeo tuvo una breve estadía en París donde conoció y compartió con Delacroix, Vernet, David y Sheffer.

En 1831 realizó su segundo viaje a América, pasa por Haití y trabaja durante varios años en México, desde donde es desterrado a Chile por ocultar a dos fugitivos conspiradores contra el general Anastasio Bustamante.

Llega a Valparaíso el 1 de Julio de 1834. En su estadía en Chile durante once años tiene una fructífera labor artística, científica y social, incorporándose a la sociedad de la época, incluso vivió en la Araucanía donde capto las escenas familiares y costumbres de los mapuches, también se estableció por un tiempo en Lima recorriendo gran parte de lo que es hoy Perú, Bolivia y Uruguay y finalmente volvería a Brasil.

Las expediciones, tan comunes por esos años, tenían un carácter esencialmente científico. El conocimiento de la naturaleza constituía la columna vertebral de todas las empresas que de Europa se enviaban a América.

El desconocimiento del continente americano, su apariencia exótica, que excitaba la curiosidad del europeo, su inimaginable riqueza animal, vegetal y mineral, obligaban a un equipamiento completo. En este sentido, los servicios de un dibujante eran tan fundamentales como los del más reputado científico, quizás como hoy en día lo son los fotógrafos o los cama­rógrafos en una expedición.

Pero Rugendas no sólo tenía su mente y sus aspiraciones orientadas hacia lo científico. Según Ivelic y Galaz ("La pintura en Chile"), una vez de regreso en Europa, después de su primer viaje a América, se sucedieron fructíferos años: "Conoce a Delacroix y lo visita asiduamente; se empapa del ambiente artístico francés en el Banco Latino y no olvida mantener estrecho  contacto con los circuitos científicos, visitando a Von Humboldt y a otros destacados".

Mientras tanto, en Chile se asiste a un auge de la economía. La marcha exitosa de la minería -plata- y de la agricultura -trigo- le dan a la nación una estabilidad que rendirá sus frutos en el aspecto cultural.

De regreso en Chile, Rugendas participó activamente en la vida social. Se codea con Isidora Zegers, Gregorio Las Heras y Andrés Bello.

"Llegada del presidente Prieto a La Pampilla"

Al igual que lo sucedido con Wood, Rugendas ha debido sufrir, por parte de los estudiosos, la sospecha de si su obra es más importante desde el punto de vista científico o plástico.

A este respecto la opinión de Ivelic y Galaz parece clarificadora:

"Pero si es cierto que en sus primeros contactos con América su espíritu de observación científica fue predominante, su ciclo brasileño -fruto de su primera estada- muestra al dibujante que recoge en sus apuntes las características de las especies nativas: reúne una verdadera enciclopedia gráfica visual y descriptiva. Sin embargo, ese país lo impresionó también en su sensibilidad artística y no sólo en su curiosidad de hombre de ciencia. Su exploración de lo americano lo lleva a un camino personal, libre y sin sujeciones de contrato o compromiso que coarten su espontaneidad creadora. Su dibujo no está necesariamente al servicio de un fin científico, sino que posee valor por sí mismo: la visión artística termina por imponerse a la visión científica".

Esta libertad de lo ilustrativo, de lo subordinado, de la sujeción de lo científico, le permitirá a Rugendas desarrollarse y manifestar, por medio de lo pictórico, sus preferencias románticas y expresivas. En el dibujo, junto a una línea certera, afincada en la tradición académica, se percibe una soltura en el tratamiento de los temas.

En sus cuadros también la libertad se hace patente al utilizar la línea-color, es decir, dibujando con el pincel. En su pintura, además, el respeto por el color-valor le permite representar el espacio nacional de una manera más fidedigna.

Pero Rugendas no sólo sobresale en el paisaje, sino también en el retrato. Aunque en este género su producción fue más bien escasa, se destaca nítidamente, ocupando un lugar importante en la historia de la pintura local en este género. Sus retratos se caracterizan por su línea certera. El color adquiere aquí una connotación íntima.

Dentro de la extensa producción de Rugendas -en la que destacan una cantidad importante de dibujos, bocetos y apuntes- sobresalen las obras El huaso y la lavandera (Museo Nacional de Bellas Artes) y el Retrato de Carmen Arriagada (colección particular).

En 1847 Rugendas vuelve a Europa, retornando a Baviera, donde fue pintor de la corte de los Reyes Luis I y Maximiliano II. Más tarde, en 1854, recibió la condecoración de la orden del Águila Roja, gracias a su amigo Von Humbolt.

Falleció repentinamente de un ataque al corazón, en 1858, a un mes de haber contraído matrimonio.

 

Galería de obras de Rugendas:

"Llegada de Prieto a la Pampilla"

"Alameda en Ciudad de México" (México)

"Vista del nevado de Colina desde el mar" (México)

"Vida en el patio de una mansión en Veracruz" (México)

"El regreso de la cautiva" (Buenos aires, 1845)

"Puerto de Valparaíso"

"La pampa de Amaucaes" (Perú, 1843)

"Araucano con una cautiva en el bosque" (boceto, 1836)

"Parlamento para intercambio de prisioneros" (boceto)

"Batalla campal" (boceto)

"Asalto al poblado" (boceto)

"El rapto" (boceto)

"Busto de una araucana" (boceto)

"Indio patagónico" (boceto)

"Llanto fúnebre entre los araucanos"

"Los fugitivos, araucano y cautiva"

"Peñasco en Constitución"

"Velero frente al litoral chileno"

"Desembarco de Colón en América"

"Alegoría de la revolución"

"El rapto" (óleo)

Fuentes:

BINDIS, RICARDO. "La Pintura Chilena desde Gil de Castro hasta nuestros días". Phillips Chilena. S.A. Santiago, 1984.

IVELIC, MILAN / GALAZ, GASPAR. "La Pintura en Chile: desde la colonia hasta 1981. Ediciones Universidad Católica de Valparaíso.

PEREIRA SALAS, EUGENIO. "Estudios sobre la historia del arte en Chile Republicano". Ediciones Universidad de Chile, Santiago 1992.

ROJAS ABRIGO, ALICIA. "Historia de la Pintura en Chile". Libro Audio Visión, tomo I. Banco Español Chile. Santiago, 1981.

ROMERA, ANTONIO. "Historia de la Pintura Chilena". Editorial Andrés Bello, Santiago-Chile, 1976. Cuarta edición.

Archivo Documental Biblioteca Museo Nacional de Bellas Artes.

 

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