La Colonización Griega

 

El movimiento de colonización del Mediterráneo, que había de transformar en todos sus aspectos la vida griega, se produjo en el correr de los siglos VIII, VII y VI a.C.

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Restos de la ciudad de Olinto, hacia el norte del mar Egeo.

Una de las causas más importantes del movimiento colonial fue la densidad excesiva de la población, que habitaba en un suelo sumamente pobre.

Otra causa que influyó sensiblemente en la colonización fue la situación política dentro de las ciudades, cuyo gobierno en este periodo estaba monopolizado por la nobleza. Había luchas constantes, sangrientas y crueles que impulsaron a los vencidos a alejarse de su país para fundar, en otra parte, una nueva patria que les fuera más generosa y más propicia.

Una de las primeras zonas colonizadas por los griegos fueron las costas de Macedonia y el norte del mar Egeo, donde fundaron numerosas colonias como Olinto y Potidea. Después colonizaron la ruta de los estrechos que, a través del mar de Mármara, conducen al mar Negro o Ponto Euxino, el cual se transformó en el granero del mundo griego.

Los griegos, además, colonizaron parte de la isla de Chipre y parte de la región del delta del Nilo. En el norte de África, la principal colonia fue Cirene, en la región que hoy conocemos como Libia. El número de colonias fundadas en el sur de Italia datan del 750 a.C. Un siglo después se extendían desde el golfo de Tarento al golfo de Nápoles. Allí fundaron infinidad de ciudades. Entre las más importantes estaban Nápoles; Mesina y Siracusa en Sicilia. El sur de la península italiana y Sicilia se convirtieron, así, en una nueva Grecia, a la que se llamó más tarde Magna Grecia.

En lo que ahora es la Riviera francesa, se establecieron las antiguas colonias griegas de Nicea, Heracles Monecus y Antipolis (en la actualidad Niza, Mónaco y Antibes, respectivamente). En España se fundaron Ampurias, Sagunto y Málaga.

Consecuencias de la Colonización

Estimuló el comercio de modo extraordinario y, como necesaria consecuencia, la industria progresó considerablemente. La cerámica fue una de las producciones mejor cotizadas de la industria artística griega de esta época.

El progreso económico del mundo griego se aceleró al aparecer la moneda. Las primeras monedas empezaron a usarse en el reino de Lidia, en el Asia Menor, a principios del siglo VI a.C. Las más importantes monedas conocidas son los dracmas. Un dracma era una pequeña moneda de plata; una oveja costaba un dracma; un buey, 5 dracmas. Otra moneda era el talento, que valía 60 minas; a su vez el dracma se subdividía en 6 óbolos. Había monedas de medio y de un óbolo.

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Templo de Apolo, en la ciudad Jónica de Mileto, costa asiática.

La colonización amplió, de modo extraordinario, la extensión del mundo griego, multiplicando a lo largo de las costas del Mediterráneo el número de pequeños estados independientes. Pero, en cambio, consolidó los lazos espirituales de unión entre todos los griegos.

Su religión, sus costumbres, sus ideas siguieron siendo siempre esencial y profundamente helénicas. Un griego de Masilia o de Cirene, en nada se diferenciaba de uno de Atenas o de Corinto. Una íntima unión cultural, un sentimiento poderoso de helenismo existió, pues, por sobre las diferencias políticas que separaron a las ciudades griegas.

Muchos aqueos buscaron refugio al norte del Peloponeso, zona que más tarde se llamó Aquea. Los que lograron huir se refugiaron en el Peloponeso, se reunieron con sus parientes en Ática y en la isla de Eubea, pero después emigraron al igual que los eolios a las costas de Asia Menor.

La expansión comercial, el continuo crecimiento demográfico y el endeudamiento del campesinado, entre otros motivos, obligaron a los griegos a continuar su proceso de colonización.

Se instalaron tanto en Oriente como en Occidente y fundaron colonias; hubo dos clases de colonias: las plazas comerciales y las agrarias, que mantenían fuertes lazos culturales con la metrópoli, pero disfrutaban de una total independencia político administrativa.

La expansión por Oriente la realizaron en dos etapas. En la primera colonizaron las islas del Egeo y las costas del Asia menor. En la segunda, tras conquistar el norte del Egeo y el Helesponto, llegaron hasta Crimea y el mar de Asov. Los griegos llegaron incluso hasta el país del Nilo, en cuyo delta instalaron también una factoría. Seguidamente se dirigieron hasta Occidente. Fundaron colonias en Sicilia y en el sur de Italia, en un área que fue conocida con el nombre de Magna Grecia. Llegaron hasta las costas del Mediterráneo español donde entraron en contacto con Tartesos, y las del sur de Francia.

Estas colonias en parte de poblamiento y en parte puramente comerciales, difundieron la técnica y el arte Helénicos

En los siglos posteriores al 1200 a. C. la progresiva colonización de las costas de Asia Menor, primero por los refugiados procedentes de zonas ocupadas por los dorios y más tarde por los mismos dorios, convirtió la región en parte política y cultural de Grecia. Por cada una de las tres divisiones étnicas griegas se creó una gran confederación.

La parte norte de la costa de Asia Menor y la isla de Lesbos formaban la Confederación Eólica. La Confederación Jónica ocupaba el distrito medio, llamado Jonia, y las islas de Quíos y Samos. Al sur de las islas de Rodas y Cos se estableció una Confederación Dórica. Varios siglos después (750-550 a. C.), el rápido aumento de la población, la escasez de alimentos, el florecimiento de la artesanía y el comercio y otros factores conllevaron una nueva oleada colonizadora.

Durante el proceso de la formación de Grecia se distinguen una Grecia Continental y una Grecia Marítima.

Grecia Continental

También denominada Hélade, comprendía la parte inferior de la península de los Balcanes, región caracterizada por ser la más montañosa de las tres penínsulas mediterráneas de Europa, ésta se unía con la península del Peloponeso (hoy Morea) por el istmo de Corinto. El territorio griego se hallaba entre los mares Egeo y Jónico, hacia el norte no se conocía una frontera natural pero según Estrabon (geógrafo griego), esta podía marcarse con una línea que iba desde el golfo de Arta hasta el golfo de Salónica.

El territorio de Grecia se caracterizó por presentar un conglomerado de montañas de rocas calcáreas y frecuentemente desnudas, las cuales se hallan separadas por valles estrechos y profundos o por llanuras, verdaderas cuencas de antiguos lagos donde abundan los olivares; entre tales llanuras podemos nombrar las de Tesalia, Tebas, Atenas, Argos y la Esparta.

Entre las montañas más celebres podemos nombrar el Pindo, el Olimpo, el Osa, el Pelión, el Parnaso, el Helicón, el Himeto y el Pentélico.

En Peloponeso se alza la alta planicie de Arcadio terminada hacia el sur por la poderosa cadena del Taigeto.

Grecia marítima

Grecia tenía una posición marítima privilegiada pues presentaba posibilidades de comunicación marítima a lo largo de todo el territorio gracias a sus golfos, entre los cuales los más relevantes son de Corinto y de Egina, que apenas estaban separados por una lengua de tierra de cinco kilómetros. Grecia poseía más de dos mil kilómetros de costa, de manera que no existía cantón o república que no tuviese bahías y promontorios bañados por el mediterráneo.

Grecia estaba envuelta por las islas, algunas tan próximas del continente que parecen su prolongación, lo cual sucede con la Eubea, y las Cícladas esparcidas por el mar Egeo las que señalaban el paso entre Europa y la Costa de Asia, donde otros griegos poblaban las grandes islas de Lesbos, Quío, Samos, y Rodas.

El mar formó marinos y comerciantes poniendo a los griegos en contacto con todos los pueblos de oriente de quienes tomó los primeros elementos de civilización. El mar fue el que les dio riquezas e hizo que estados de muy corta extensión, reducidos casi a una ciudad, fueran el centro de verdaderos imperios mediterráneos.

La Cultura en la Colonización

La colonización, que provocó tan grande transformación en la vida económica y en la estructura de la sociedad griega, influyó también en la evolución espiritual del pueblo heleno. En el terreno intelectual se produjo el despertar maravilloso de nuevas ideas. Hasta entonces los griegos lo habían explicado todo por la mitología. Ahora surgió una serie de inquietos pensadores, a quienes aquellas explicaciones parecieron insuficientes, y pusieron en juego su razón para buscar soluciones que se adaptaran mejor a las exigencias de sus espíritus curiosos. Así nacieron la Ciencia y la Filosofía.

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Tales de Mileto.

Una de las figuras de este movimiento fue Tales de Mileto, que vivió en esta próspera ciudad de Jonia a fines del siglo VII a.C. Tales había observado y estudiado atentamente el movimiento de los astros. Validó de sus conocimientos, logró predecir un eclipse solar, aclarando así la naturaleza de un fenómeno cuya misteriosa producción había dado asidero, durante siglos, a toda clase de supersticiones.

Muchos otros pensadores deben ser mencionados, además de Tales. Pitágoras de Samos que enseñó en la Magna Grecia y es reconocido como uno de los grandes matemáticos de la antigüedad; Anaximandro y Anaxímenes de Mileto, Xenófanes o Jenófanes, Hecateo. Este último fue geógrafo que hizo una descripción completa de la Tierra o, por lo menos, del mundo conocido en su época.

En la literatura, las obras de Homero eran relatos en los que el poeta no ponía en juego nunca sus propios sentimientos ni hablaba de sí mismo. Esta poesía personal es conocida con el nombre de poesía lírica y los poemas se cantaban con acompañamiento de flauta o de lira. La poesía lírica tenía varias aplicaciones y adoptó varias formas.

Las artes plásticas nacieron durante la época de la colonización. En la escultura, el proceso fue muy lento: las estatuas anteriores al siglo VI a.C son de una ejecución realmente primitiva. El cuerpo humano aparece rígido. Y es en el curso de dicho siglo que se advierten los primeros progresos, todavía muy leves, pero que preludian ya la perfección acabada que la estatuaria griega habría de alcanzar un siglo más tarde.

La arquitectura adelantó más rápidamente que la estatuaria. Hasta fines del siglo VII a.C los edificios religiosos fueron construidos con madera y ladrillos. En el curso de los dos siglos siguientes, la piedra sustituyó a los primitivos elementos y se modificaron las formas arquitectónicas. Estos templos de piedra adquieren ya, en el siglo VI a.C las características que habrían de ser definitivas en la arquitectura religiosa griega. Poco faltaba para llegar a los templos de mármol del siglo V a.C majestuosos y perfectos en su simplicidad. En la cerámica es donde se manifestó, primeramente, el genio artístico de los griegos. A partir del siglo VI a.C adquiere tal perfección que puede ser comparada con ventaja a la de la época cretense.

 

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