Antecedentes históricos para la comprensión del orden mundial actual

 

Cuarto medio: Historia y Ciencias Sociales. Unidad 1

El ascenso del neoliberalismo en la década de 1980: Estados Unidos, Inglaterra y América Latina.

Antecedentes

Esta corriente liberal extrema comenzó a tomar fuerza (particularmente en el aspecto monetarista) tras las sucesivas crisis de inflación que sacudieron a la economía occidental en los años setenta, y que no encontraban solución en las habituales políticas keynesianas del período.

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Keynes.

El keynesianismo, llamado así en honor de su principal impulsor John Maynard Keynes, propugnaba la temporal intervención del Estado como motor para resolver los problemas de recesión y desempleo que comenzaron a sucederse tras la Primera Guerra Mundial y que desembocaron en la Gran Depresión.

A medida que se hacía más y más evidente que los mecanismos de la "mano invisible" que constituían la base teórica del liberalismo clásico no estaban funcionando, y que el retorno a un equilibrio aceptable no parecía probable en el mediano plazo, las sociedades de los países más afectados comenzaron a interesarse por alternativas al capitalismo laissez faire.

Hubo quienes centraron su atención en los fascismos, que proponían un fuerte intervencionismo en la economía. Otros se sintieron atraídos por los postulados del comunismo; argumentaban que Rusia no era tan afectada por la crisis debido a que mantenía un régimen de economía centralizada.

La burguesía que se sustentaba ideológicamente en el liberalismo y el librecambismo en seguida vio con buenos ojos la solución fascista al problema liberal ya que parecía ser la única alternativa para preservar sus privilegios ante el avance de los socialismos: el fascismo no es anticapitalista y defiende férreamente la división clasista de la sociedad.

En el mundo obrero el acogimiento estuvo más repartido entre ambas corrientes, siendo Alemania un caso único al desaparecer de ella casi toda la conflictividad obrera y volcarse su ciudadanía completamente en torno a las premisas del nacional socialismo.

El delicado equilibrio de fuerzas entre los dos bloques antagónicos, fascismo y comunismo, acabó por estallar durante la segunda guerra mundial. El resultado de la invasión nazi a la Rusia soviética supuso el descrédito final y definitivo del fascismo germano desde el momento en que empezó a sufrir derrotas militares de manos de quienes ellos suponían inferiores.

De los múltiples economistas teóricos que intentaron explicar las caóticas circunstancias reinantes y organizar acciones correctivas a futuro sobresalió Keynes, cuya tesis propuso una serie de medidas para "salvar al capitalismo desde el capitalismo": contrariamente a las recetas de los clásicos, que insistían en la disminución del gasto publico, Keynes propuso favorecer el rol anticíclico del Estado mediante el aumento del gasto público incluso a niveles sostenidamente deficitarios para favorecer la creación de empleo, el incremento de precios para hacer frente a la deflación; o la disminución de la inversión gubernamental y el incremento de la presión impositiva para domar las escaladas inflacionarias.

Las políticas keynesianas tuvieron una actuación fundamental en el llamado New Deal —no reconocida por los liberales clásicos sino hasta fechas relativamente recientes— y en la serie de medidas implementadas para afrontar la gran recesión de 1937.

Al iniciarse la Segunda Guerra Mundial el rol del Estado como promotor de empleo llegó a su punto máximo: la desocupación, que la conjunción de políticas activas (entre ellas el New Deal) había logrado disminuir desde el  25 por ciento (1933) hasta el 14 por ciento (1940), se desbarrancó al 2 por ciento en 1943. La distribución del ingreso alcanzó niveles casi óptimos

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Friedman.

El grado de implementación de políticas contracíclicas continuó ascendiendo en los años 50 y alcanzó su punto cúlmine en los 60. En este punto vastos sectores de la economía consideraban que se había encontrado la receta definitiva para enfrentar procesos recesivos, y que éstos eran ya cosa del pasado; muchos economistas de formación liberal clásica pasaron a engrosar las filas del keynesianismo.

La crisis del petróleo de 1973 fue el primero de los cimbronazos que condujeron a un progresivo deterioro de las condiciones económicas reinantes: el desempleo fue creciendo pero acompañado de un aumento incontenible de la inflación, lo que contradecía la hipótesis de Phillips.

El nuevo escenario estanflacionario desafiaba los postulados keynesianos: para enfrentarlo se deberían efectivizar al mismo tiempo acciones antirrecesivas y antiinflacionarias, algo nunca previsto en la nueva teoría.

El resurgimiento del modelo

Ante el nuevo mapa político que se dibuja, tras la toma de Berlín a manos del Ejército Rojo, empieza a resurgir la idea de oponerse de forma clara y visceral a la planificación económica del Gosplan soviético. Empieza la guerra fría y en ese contexto se traza el mapa del Nuevo Orden.

Asimismo, tras la guerra mundial se reinstaura el libre mercado y las reglas del cambio monetario. Amparado por la primera potencia mundial el plan neoliberal se irá imponiendo progresivamente hasta el dominio actual.

El neoliberalismo empieza a construirse en los años cuarenta con importantes ideólogos, como Friedrich Hayek o Milton Friedman, partidarios de las escuelas Austríaca y de Chicago, respectivamente, que revitalizan la ideología liberal con los nuevos ingredientes de la lucha contra el comunismo y cualquier movimiento de izquierda amparándose en la lucha contra la intervención tanto del Estado como de cualquier estamento de sociedad en el mercado capitalista.

Pero no logra expresarse hasta las crisis de los años 70 desencadenadas, fundamentalmente, por la crisis del petróleo del año 1973.

Se dice que el estado es el problema, no la solución. Durante esa década EE.UU. pondrá su cuota para abortar los intentos socialistas de Allende en Chile apoyando el pronunciamiento de los militares en 1973. Siguiendo la máxima neoliberal de que ningún estado debe anteponerse a los intereses empresariales Kissinger, en 1973, dirá: "No podemos dejar que Chile se vuelva marxista porque su pueblo será irresponsable".

Esta nueva doctrina liberal alcanzará su plenitud durante los años 1980 con la llegada de Ronald Reagan y Margaret Thatcher al poder en EE.UU. y el Reino Unido, respectivamente. Ambos se centraron en la única piedra que detenía el avance de sus ideas, el Bloque soviético. El avance del neoliberalismo en Europa se detenía en el Atlántico propiciado, sobre todo, por la siempre presente espada de Damocles del comunismo.

Es en esos años cuando Francis Fukuyama lanzará su famosa cita del fin de la historia.

Pero no será hasta la década de los 90, con el desmantelamiento de la URSS, cuando, por fin, esta ideología observe su máxima expansión a lo largo de todo el globo.

Las socialdemocracias europeas instaladas, hasta entonces, como contrapeso social, pero liberal a la vez, sufrirán retrocesos en el estado del bienestar una vez que la amenaza comunista ha desaparecido.

Se preconiza que el neoliberalismo es la solución a todos los problemas pero pronto surgen las primeras dificultades.

La era de la información

El siglo XXI amanece con lo que muchos analistas de mercado denominan como la Nueva Economía. Los sociólogos lo llamarán globalización.

 

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Francis Fukuyama.

En realidad, se trata de la irrupción de las nuevas tecnologías de la información (Internet, telefonía móvil, etc.). El resultado es que las transacciones ya no se realizan a mano sino que todo ocurre y sucede a través de kilométricas y extensas redes de cables y satélites.

Ello propicia el engaño digital, el maquillaje de las cuentas, la ocultación de las pérdidas y la ingeniería fiscal para vender falsos beneficios a los nuevos accionistas, más inexpertos e impulsivos. También es ahora más fácil la evasión de impuestos y la ocultación de capitales bajo el amparo de los nuevos paraísos fiscales.

Asimismo, también surgen multitud de empresas que hacen negocios enteramente por la red. Son las llamadas empresas punto com. Sus salidas a la bolsa son, muchas veces, espectaculares, a pesar de sus grandes pérdidas, basándose en la promesa de futuros beneficios.

Pero la globalización afecta no solo en el plano económico sino también a todos los niveles. El conocimiento se difunde con mayor fluidez y las relaciones entre diferentes culturas se aceleran tendiéndose a una homogeneización de las sociedades. Las críticas surgen en las prisas de unos por globalizar el libre mercado y la lentitud en hacer lo mismo con los derechos humanos.

Desde los ámbitos más liberales se alega que los derechos humanos vienen después, una vez la sociedad entra en el libre mercado y que no hace falta, por tanto, adoptar mayores medidas al respecto que coarten la libertad empresarial en esos países.

La globalización del conocimiento tendrá también efectos positivos para los movimientos antiliberales ya que les permitirá, en adelante, globalizar sus protestas. Así es como surgirá paralelamente el movimiento antiglobalización.

Crisis del modelo y movimientos antiglobalización

En Asia y América Latina se prueban experimentos desastrosos. El caso argentino o el de Malasia y Corea son buenos ejemplos pues en todos ellos el estado se ve obligado a volver a políticas más intervencionistas para salvar sus economías interiores.

A pesar de todo, el retroceso social continúa hasta nuestros días. Por su parte, África sigue sumida en un mar de pobreza más profundo cada vez. Todo ello por seguir modelos económicos que pretenden parecerse al neoliberalismo, pero que distan mucho de este; puesto que el ideal de liberalismo sería un sistema totalmente libre, si acaso con una mínima intervención del estado (minarquismo).

Ante este panorama, muchos movimientos sociales alzaron la voz cada vez con más frecuencia. Primero había sido la crisis en Japón, que aún perdura. Luego sufrían los Tigres Asiáticos, Argentina, Venezuela, y otros países latinoamericanos.

Las críticas desde los ámbitos sociales crecían y el año 1999 en la reunión de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Seattle estalla el movimiento antiglobalización, contestatario de las reformas neoliberales. Desde dichos sectores se acusa falsamente al neoliberalismo de ser un modelo ligado a los intereses de la política estadounidense, de no tener en cuenta los derechos humanos y de empobrecer más las economías de los países del tercer mundo.

En el 2000, se produce la denominada Guerra del agua en Cochabamba, Bolivia, contra la gestión corporativa de la multinacional Bechtel. Durante el 2001 el hundimiento de la burbuja tecnológica y los valores de empresas como Amazon o Terra se ve rematado por el atentado de las torres gemelas el 11 de septiembre del 2001. Wall Street cierra durante unos días, algo inaudito que paraliza buena parte de las finanzas mundiales.

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El ciclo de crisis continúa hasta nuestros días con la bancarrota de Enron y el escándalo en Arthur Andersen, la quiebra de Parmalat así como de otras empresas que habían manipulado sus cuentas para hacerse más atractivas en bolsa. Durante esos días se acuña la expresión de manzanas podridas o bad apples para referirse a las empresas que una tras otras van quebrando por cuentas falseadas.

La situación actual

En los Estados Unidos, el nuevo presidente Bush (hijo), amparándose en la llamada "lucha contra el terrorismo", retrae el país hacia una posición mucho más conservadora. Tras las guerras de Afganistán e Irak, Estados Unidos pone nuevas bases en Oriente Medio y en el centro de Asia asegurándose el suministro de los preciados recursos de la zona.

La nueva política no obliga a dejar en paz a países enemigos del modelo neoliberal como Venezuela y, hasta cierto punto, Cuba, siempre y cuando aseguren el suministro de recursos. Debido a esto, a los nuevos ideólogos de este tipo de políticas se les tiende a llamar neocons o neoconservadores en vez de neoliberales. Esto es porque se les acusa de ser, además de liberales, militaristas.

Pros y contras de las propuestas económicas neoliberales

Las políticas macroeconómicas recomendadas por teóricos e ideólogos neoliberales (en principio tantas recomendaciones a países tanto industrializados como en desarrollo) incluyen:

Políticas monetarias restrictivas (aumentar tasas de interés o reducir la oferta de dinero). Con ello disminuye la inflación y se reduce el riesgo de una devaluación. No obstante con ello se inhibe el crecimiento económico y se perpetúa el nivel de deuda interna y externa denominada en monedas extranjeras. Así mismo, se evitan los llamados ciclos del mercado.

Políticas fiscales restrictivas (aumentar los impuestos sobre el consumo y reducir los impuestos sobre la producción y la renta; eliminar regímenes especiales; disminuir el gasto público). Con ello se supone que se incentiva la inversión, se sanean las finanzas públicas y se fortalece la efectividad del Estado.

No obstante no se distingue entre los niveles de ingreso de los contribuyentes, donde unos pueden pagar más impuestos que otros, y se grava a las mayorías mientras que se exime a las minorías, deprimiéndose así la demanda, si bien se busque apoyar la oferta, buscando el bienestar de toda la sociedad.

Tampoco se reconoce que el gasto público es necesario, tanto para el crecimiento como para el desarrollo (comparar históricamente ejemplos de países industrializados); para la protección de sectores vulnerables de la economía y la población; y para la estabilidad social y económica en general. Por otra parte, estas políticas no son aprobadas por muchos neoliberales, ya que el ideal liberal es que no haya estado, y por tanto, tampoco impuestos.

Liberalización. Tanto la liberalización para el comercio como para las inversiones se supone que incentivan tanto el crecimiento como la distribución de la riqueza, al permitir:

1.- una participación más amplia de agentes en el mercado (sin monopolios u oligopolios),

2.- la generación de economías de escala (mayor productividad),

3.- el aprovechamiento de ventajas competitivas relativas (mano de obra barata, por ejemplo),

4.- el abaratamiento de bienes y servicios (al reducirse costos de transportación y del proteccionismo), y

5.- el aumento en los niveles de consumo y el bienestar derivado de ello (en general aumento de la oferta y la demanda en un contexto de “libre” mercado, con situaciones de equilibrio e utilidades marginales).

Privatización. Se considera que los agentes privados tienden a ser más productivos y eficientes que los públicos y que el Estado debe adelgazarse para ser más eficiente y permitir que el sector privado sea el encargado de la generación de riqueza, hecho que ha quedado ampliamente demostrado.

Desregulación. Se considera que demasiadas reglas y leyes inhiben la actividad económica y que su reducción a un mínimo necesario (sobre todo la garantización del régimen de propiedad y de la seguridad) propician un mayor dinamismo de los agentes económicos.

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Guerra del agua en Bolivia, Cochabamba.

En todos los casos, los teóricos neoliberales afirman que la mejor manera de alcanzar la distribución de la riqueza y el bienestar de los individuos es mediante un crecimiento total del producto, que por su propia dinámica permea al total de los integrantes de la sociedad (la llamada trickle down policy); los liberales promueven "mediante el beneficio individual, alcanzar el beneficio de toda la sociedad".

Pros y contras del neoliberalismo en la práctica

Posibles pros

Aumento de nivel de vida de ciertos sectores de la población. Muchos productos destinados para la clase alta ahora pueden ser obtenidos por la clase media.

El aumento de la tecnología; el que existan empresas transnacionales compitiendo, obliga a sacar productos más novedosos. Productos como el automóvil, el teléfono móvil (celular), y la computadora le han hecho más fácil la vida a la sociedad, además de poder hacer el trabajo con más eficiencia, que si no se tuvieran estos recursos. Aunque teniendo en cuenta la facultad del capitalismo neoliberal de vendernos soluciones a problemas provocados por él mismo.

La libertad de hacer negocios, al no haber un intervencionismo (esto se puede volver un defecto cuando los negocios no se hacen legítimamente) como en el socialista, cualquier persona podría poner un negocio propio para subsistir, al menos en teoría.

Oferta diversificada de "productos" culturales. A pesar de que mediáticamente tiende a imponerse por razones mercantiles la "estandarización", las libertades de expresión, permiten un sin fin de tipos de expresiones y el rescate y divulgación de señas de identidad regionalistas y/o localistas.

Posibles contras

Las empresas multinacionales buscan minimizar sus gastos en mano de obra instalando sus empresas en países de salarios proporcionalmente bajos, como Malasia, Tailandia, China y Honduras. De acuerdo con las experiencias recientes, la gran demanda y la baja oferta de trabajo en esos países hace que los salarios disminuyan aún más cuando se instalan estas empresas. Ésto tiende a aumentar la diferencia de ingresos entre ricos y pobres en esos países. Al mismo tiempo, disminuye la demanda de mano de obra en los países industrializados, donde no genera disminución de salarios sino aumento de la desocupación.

Crisis económicas. El mantenimiento artificial de los bajos precios de las divisas y tipos de cambio fijos suele ser insostenible a mediano plazo, y provocar estallidos económicos como la crisis asiática de 1997 o la crisis argentina de 2001, asociados a devaluaciones inevitables.

La globalización y la falta de regulaciones suelen provocar crecimientos especulativos, desmesurados e inestables (popularmente llamados "Burbujas") en ciertos sectores de la economía, que tarde o temprano pueden acabar en estallidos estrepitosos.

Condicionamiento conductual. En el neoliberalismo, al haber competencia entre transnacionales y empresas, buscan diferenciar sus productos, usando técnicas de publicidad y psicología, donde al consumidor se le incite el producto, hasta aquí no hay nada malo; el problema empieza cuando se utilizan sentimientos y sentimientos de pertenencia, lo cual enajena a la persona, y lo incita al consumismo, consumir en exceso, para sentirse satisfecho. Lo cual ha provocado una tasa alta de suicidios, obesidad en la población y mujeres con problemas de anorexia y bulimia.

Estandarización de las masas y formas de pensamiento. Por el mismo concepto anterior, los objetivos de vida de las personas, se enfocan hacia la recolección de bienes. Se busca la poca crítica al sistema (como en la mayoría de los sistemas que han existido) exponiéndolo a métodos como programas de televisión sin mucho contenido, y demás cosas superfluas, que hacen que tengan poca crítica hacia algunas cosas más profundas de la vida.

 

Fuentes Internet:

http://es.wikipedia.org/wiki/Neoliberalismo#La_situaci.C3.B3n_actual

http://www.monografias.com/trabajos/caplibneo/caplibneo.shtml

 

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