Crisis de 1929 en Chile

 

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Obreros durante la crisis.

Culminada la Primera Guerra Mundial, los Estados Unidos de Norteamérica  surgen como la principal potencia económica y militar del mundo.

Un gran desarrollo industrial, en un territorio no dañado por el conflicto bélico, permitió a sus empresarios acumular grandes capitales, convirtiendo al dólar en la divisa más importante de todas.

Estos capitales se distribuyeron por todo el mundo en forma de inversiones directas o de préstamos.

En Chile, por ejemplo, la mayor parte de las políticas económicas de la administración Ibáñez fueron financiadas con préstamos norteamericanos, otorgados con grandes facilidades de pago.

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La clase obrera acusó el golpe.

Esta situación supeditó a la economía de Chile a los vaivenes del comercio internacional y a las variaciones del valor del dólar, amenazado constantemente por las tensas relaciones europeas de la posguerra.

El panorama económico chileno se complementaba con una industria del salitre cuyo principal cliente era los Estados Unidos, lo cual profundizaba la dependencia chilena de la economía mundial y de los mercados globales, amén de los estragos que produjo la aparición del salitre sintético, disminuyendo brusca y drásticamente la venta de la principal fuente de riqueza del país en esos tiempos.

La crisis económica mundial de 1929 hizo remecer a la economía chilena, ya que resintió a todas las actividades productivas,  afectando los ingresos fiscales y las divisas.

Chile fue uno de los países más golpeados por esta crisis, sobreviniendo entonces la paralización de faenas, la cesantía y las quiebras. Se produjo una intensa agitación política y social contra el Presidente Ibáñez, quien renunció en julio de 1931, sumiendo de paso al país en un período de gran anarquía nacional.

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Familias completas víctimas de la cesantía en 1930.

Así como Alessandri había tenido una fuerte ligazón con los inversionistas ingleses, Ibáñez se convirtió en aliado de los norteamericanos. A éstos les aseguró los monopolios del cobre, de la energía eléctrica, del salitre, de los tranvías y del comercio.

El caso de la Compañía Salitrera de Chile (Cosach), es un ejemplo típico: fue formada en julio de 1930, entregándole el 50 por ciento de las utilidades salitreras a los capitalistas norteamericanos, además de asegurarles gran parte de las reservas, suprimiendo los pagos por derechos de exportación (entre 1929 y 1930 se exportaron 2.898.141 toneladas métricas).

Se calcula que, en 1930, las inversiones directas del capitales norteamericanos en Chile sumaban 729 millones de dólares, seguidos por los ingleses, que tenían inversiones por 330 millones, y los alemanes, con 125 millones de dólares.

El balance del ejercicio del comercio exterior chileno, entre 1927 y 1933, arroja un resultado bastante expresivo: un superávit de 2.853.776 pesos de 6 peniques. Ese superávit, sin embargo, jamás ingresó al país, debido a que eran utilidades de las empresas de comercio exterior de propiedad extranjera, tales como la Duncan Fox, la Grace & Cía, la Weir Scott, etc.

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Ollas comunes en 1932.

Los primeros años de Ibáñez mostraron una notable bonanza, que permitió emprender algunas reformas de carácter económico, dándose paso al Instituto del Crédito Industrial, con el fin de estimular la inversión hacia la industria liviana. Se crearon cooperativas agrícolas, se incentivó el crédito hacia los pequeños propietarios agrícolas, además de establecer varias barreras tarifarias.

Para estimular el empleo, se solicitaron varios empréstitos a la banca extranjera, para desarrollar un gran plan de obras públicas. El gobierno recibió nueve empréstitos, que provocaron una mayor subordinación de la economía chilena.

Todas estas medidas crearon una sensación de progreso y optimismo, que favoreció la estabilidad del gobierno durante los primeros dos años.

Sin embargo, todo ello se desplomó abruptamente, a partir del 29 de octubre de 1929, cuando se produce el desplome en la Bolsa de Valores de Nueva York, dando paso a la Gran Depresión, que afectó profundamente la economía mundial, durante los años siguientes.

La doble dependencia que la economía chilena tenía del mercado mundial (los préstamos foráneos y la venta del salitre) causó que nuestro país se viera fuertemente remecido por la crisis de 1929, puesto que el brusco descenso de la demanda de salitre generó una escasez de fondos que impidió a Hacienda pagar las cuotas relativas a los empréstitos comprometidos en el extranjero.

Ver: PSU: Historia y Ciencias Sociales; Pregunta 44

Se calcula que más del 25 por ciento  de la población quedó en la extrema miseria. Informes de organismos internacionales señalan que durante la Gran Crisis Chile tuvo los índices de mortalidad infantil y de tuberculosis más altos del mundo.

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Chile en el mundial de fútbol de Uruguay en 1930.

La paralización de las fuentes productivas mineras y agrícolas provocaron la emigración hacia las ciudades, que se vieron invadidas de personas deambulando, en busca de comida y un lugar de abrigo, que incluso morían en los sitios públicos de frío y hambre.

Toda la estructura económica y social del país se vio convulsionada, lo que traería consecuencias políticas e inestabilidad social. El gobierno ya había tenido sus primeros problemas, enfrentando las conspiraciones de sus opositores.

En septiembre de 1930, se había conocido el complot del avión rojo, protagonizado por disidentes en el exilio, encabezados por Alessandri y Grove. Esto como consecuencia de la formación en Buenos Aires, en mayo de 1929, de un Comité Revolucionario, compuesto por exiliados, dirigido por el general en retiro Enrique Bravo.

Entre los conjurados se encontraban Marmaduque Grove, Pedro León Ugalde, Carlos Vicuña Fuentes, etc. Éstos establecieron contactos con la guarnición militar de Concepción, bajo el mando de general José María Barceló. Los conjurados fracasaron. Llegaron a Chile en un avión trimotor Fohher de color rojo, que aterrizó en Concepción. Apresados los pasajeros del avión rojo, algunos fueron relegados a Isla de Pascua y otros deportados a los países vecinos.

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Violeta Gómez Briceño, señorita Chile, en Miami.

Sin embargo, lo que las conjuras no pudieron, lo lograría la crisis económica. El gobierno, al declarar la moratoria de la deuda externa (no pagarla), no hizo más que acelerar la crisis. Junto con ello se redujo drásticamente el gasto público, afectando incluso al personal de las fuerzas armadas, sostén del régimen.

 Los impuestos fueron incrementados en 7 por ciento. El 16 de julio de 1931, el Ministro de Hacienda, Pedro Blanquier, da a conocer el estado de la economía, anticipando que el déficit fiscal de ese año sería de 145 millones de pesos.

Anunció, también, que el servicio de la deuda externa se suspendía por carecer de reservas de oro, por lo cual el pago se haría con moneda nacional. Los agentes económicos reaccionaron con escozor, produciéndose una crisis de gabinete cinco días después.

En las calles de Santiago, comienza la agitación social. Quienes asumen la batalla contra el régimen, son los estudiantes, especialmente de la Universidad de Chile.

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Plaza de Armas de Santiago, 24 de diciembre de 1930.

En el centro de la ciudad se suceden, día tras día, las manifestaciones y los disturbios. El 22 de julio, sendas asambleas en la Universidad de Chile y la Universidad Católica, acordaron suspender las clases hasta conseguir la caída de Ibáñez. Constituida una Unión Civilista, entre miembros de los partidos políticos opositores, ésta convoca a un desfile por las calles del centro de Santiago, que es acogida por los médicos. En la manifestación mueren un estudiante y un profesor. Los docentes secundarios declaran la huelga.

La efervescencia social provocó la muerte de varios policías, los que, literalmente, fueron ajusticiados, haciendo que la función de los carabineros se hiciera tan insegura, que sus mandos resolvieron permanecer con el personal en los cuarteles.

El 26 de julio de 1931, Ibáñez se reunió con sus principales colaboradores, resolviéndose que solicitaría un permiso constitucional. El día siguiente, de madrugada, tomó un tren hacia Argentina, vía Los Andes-Mendoza, marchando hacia el exilio.

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Un Ford T, que circulaba en Chile en 1930.

En las siguientes elecciones presidenciales, en octubre de ese mismo año, triunfó Juan Esteban Montero, quien fue derribado en junio de 1932 por Marmaduke Grove, a través de un golpe armado. Grove instauró lo que se llamó la República Socialista, pero perdió rápidamente el control de la situación.

Hubo una serie de conspiraciones, cuartelazos y juntas militares. Este período ha sido llamado como la Anarquía Política, precisamente por la serie de cambios y conflictos que se sucedieron.

Después de tres años de anarquía, con Arturo Alessandri se restableció en 1932 la paz política. Desde entonces, la República de Chile vivió un largo período de estabilidad económica, democrática y social.

Una vez reelecto Arturo Alessandri se observa una gradual recuperación económica y una estabilización política. Sin embargo se siguieron sucediendo nuevas manifestaciones y levantamientos como el de los nacionalsocialistas chilenos, los cuales fueron fuertemente reprimidos.

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Publiciad en España para el nitrato de Chile, 1930.

Pese a ello se aprecia una gradual legitimación del gobierno civil en el poder, mientras aumentan también diversas representaciones políticas que de alguna manera van haciéndoles perder la hegemonía política a los partidos tradicionales.

De esta forma los partidos de izquierda (socialistas y comunistas), sumados al radical establecen una serie de alianzas políticas que terminan con la conformación del Frente Popular.

Por su parte otro paso muy importante fue la obtención del voto femenino para las elecciones municipales (1934), gracias a la lucha que muchas mujeres fueron sosteniendo en las décadas precedentes. De esta forma se consolida una nueva
institucionalidad.

Desde 1938 a 1952 estuvieron en el poder tres presidentes radicales, Pedro Aguirre Cerda, Juan Antonio Ríos y Gabriel González Videla. Después le sucedieron Carlos Ibáñez del Campo, Jorge Alessandri y Eduardo Frei Montalva.

 

Fuentes Internet:

http://www.turismochile.com/chile.htm

http://www.memoriachilena.cl

http://icarito.tercera.cl/biografias/1925-1958/resumen.htm

http://www.geocities.com/sebastianjans/socialseis2.htm

http://www.periodistadeportivo.cl/?p=1783

Ver, además:

http://www.zonaeconomica.com/crisis-1929

http://www.dibam.cl/upload/i2660-2.pdf

 

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