Guerra del Pacífico

 

El Pacto Secreto

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La ocupación de Antofagasta por tropas chilenas dio a entender al Perú que el conflicto lo incluía también. (Ver Génesis del conflicto). Pero con el fin de ganar tiempo, envió a Chile un diplomático encargado de proponer su mediación. Solicitaba que se retiraran las tropas chilenas de Antofagasta y se solucionaría de forma pacífica. Mientras tanto, el Perú movilizaba su ejército rápidamente.

Bolivia declaraba la guerra a Chile, y la prensa de aquellos países señalaba la existencia de un tratado de alianza peruano-boliviano. La legación de Chile en Lima obtuvo la confirmación de la existencia de la alianza. Ello provocó que el Gobierno chileno declarara la guerra al Perú y Bolivia en abril de 1879.

Las fuerzas de los combatientes eran muy disímiles: Chile, con una población de dos millones y medio de habitantes, poseía un ejército de 2.500 hombres, en tanto que el Perú, con una población de tres millones, mantenía uno de 8.000, y Bolivia, con dos millones, otro cercano a los 3.000.  Los aliados disponían, pues, de un ejército permanente de 11.000 individuos. En  cuanto a escuadra, su superioridad era también clara. Bolivia no tenía ningún buque, en cambio, Perú contaba con cuatro acorazados, varios transportes y corbetas. Chile contaba sólo con dos acorazados y algunas fragatas y corbetas de precario valor.

Sin embargo, la Guerra del Pacifico fue desde el comienzo propicia a Chile. En poco tiempo, sus tropas dominaron todo el desierto boliviano, hasta llegar al límite con Perú. La campaña de Antofagasta fue triunfal para las tropas chilenas.

Campaña marítima (1879)

Tanto los gobiernos de Chile y Perú sabían que logrando el dominio del mar estaba asegurada, en gran parte, la victoria del conflicto (Ver Combate de Chipana), al ser este la principal ruta de transporte existente en aquella época. El gobierno chileno designó al vicealmirante Juan Williams Rebolledo Comandante en Jefe de la Escuadra para obtener el triunfo marítimo. Rebolledo, entonces,  determinó un bloqueo al puerto de Iquique para provocar a la Escuadra peruana, y en especial al "Huáscar" y la "Independencia", los dos principales acorazados peruanos. Chile, en tanto, poseía una corbeta de madera, la "Esmeralda", al mando de Arturo Prat, y una goleta, la "Covadonga", con el capitán Carlos Cóndell.

El "Monitor Huáscar" en la actualidad
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Las dos fuerzas dispares se enfrentaron el 21 de mayo de 1879, en el llamado Combate Naval de Iquique, frente al puerto del mismo nombre. Al cabo de cuatro horas de lucha, la "Esmeralda" se hundió con su bandera al tope, luego de que Arturo Prat abordara al "Huáscar" y muriera en el barco. En el mismo momento en que se producen los hechos en Iquique, la "Covadonga" es perseguida por la "Independencia";. En un momento determinado, el acorazado peruano encalla en un lugar llamado Punta Gruesa, lo cual sirve para que la "Covadonga" realice sistemáticos disparos de cañón que provocaron serios daños a la "Independencia", y su posterior rendición.

Pero el "Huáscar" seguía siendo la principal preocupación chilena, por lo cual se decidió que la Escuadra zarpara al norte para enfrentar al poderoso blindado y a la "Unión". Tras una persecución, y frente a la Punta de Angamos, el blindado nacional "Cochrane", al mando de Juan José Latorre, produjo grandes daños a la estructura del "Huáscar", muriendo en tal combate el almirante peruano Miguel Grau. Esto provocó que el "Huáscar" fuera conducido al puerto de Mejillones, donde tras las reparaciones se incorporó a la Armada Nacional, y hoy en día es exhibido en el puerto de Talcahuano, como testimonio de la heroica gesta.

La derrota del "Huáscar" significó un duro golpe a los peruanos, pero, algo más importante que ello, significó el control del mar y la transformación de Chile en potencia naval en América.

Semblanza del capitán Arturo Prat

Arturo Prat Chacón nació en 1848, en la provincia de Ñuble. En 1873 contrae matrimonio con doña Carmela Carvajal Briones. Ese mismo año es ascendido a capitán de corbeta graduado, y al año siguiente a capitán de corbeta efectivo. Ingresa a la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, y recibe el título de abogado el año 1876. En todo su camino como marino demostró las virtudes de su personalidad. La historia cuenta que al salir la escuadra al norte, el 16 de mayo, el capitán Prat, al despedirse del almirante Williams, en el portalón del "Blanco Encalada", le manifestó resuelto: "Si el "Huáscar", señor, me ataca con un espolón, lo abordo". La Historia resalta y enaltece tal acción. (Ver, biografía de Arturo Prat)

Campañas Terrestres Tarapacá (1879)

Los aliados establecieron su fortín en Iquique, y con la supervisión de los presidentes Prado y Daza, reunieron catorce mil hombres. Pensaban que Chile no se atrevería a invadir al Perú por  los tórridos desiertos. Sin embargo, a comienzos de noviembre de 1879, desembarcaban en Pisagua 10.000 soldados chilenos (aumentados con mineros de la pampa), dirigidos por el general Erasmo Escala.

El coronel Emilio Sotomayor avanzó con 6.000 hombres desde Pisagua a tomar posesión de la pampa de Dolores situada hacia el sureste. Una avanzada de ese contingente sostuve el combate de Pampa Germania (o Agua Santa) el 6 de noviembre, y más tarde, el 19 de noviembre de 1879 se apoderaba de la zona de Dolores. En pocos días, la zona de Tarapacá fue ocupada por las tropas chilenas, y trajo como consecuencia que Prado era obligado a renunciar en Perú, con lo que Nicolás de Piérola toma el control del gobierno, asumiendo como dictador. Bolivia, por su parte no era en menos y Daza fue reemplazado por el general Narciso Campero.

Terminaba así el año 1879 con la completa desorganización de los aliados y el sometimiento incondicional de Antofagasta y Tarapacá a Chile.

Tacna y Arica: Toma del Morro (1880)

Al comenzar 1880, Chile invadió y tomó Moquegua, dando inicio a la campaña de Tacna y Arica. El general Manuel Baquedano dirigió las acciones y logró llegar a Tacna. El general Baquedano ordenó el ataque y la batalla de Tacna se produjo. Cerca de 5.000 hombres quedaron sobre el campo de batalla, de los cuales 2.000 eran chilenos, pero con el triunfo: la ciudad fue ocupada el 26 de mayo de 1880.

Quedaba por tomar a Arica, puerto defendido por el blindado "Manco Cápac", y por una fuerza militar numerosa al mando del coronel Francisco Bolognesi. Esta división estaba atrincherada en El Morro. El asalto de esta fortaleza estuvo a cargo del coronel Pedro Lagos. El coronel Bolognesi murió en la acción, los marinos del "Manco Cápac" hundieron el buque y se rindieron a los chilenos. De esta forma, terminaba la campaña de Tacna y Arica, como la de Antofagasta y la de Tarapacá, con la dominación completa de las dos provincias.

Mientras tanto, el capitán de navío Patricio Lynch, a cargo de una división naval y militar,  recorrió las costas del norte del Perú; Inglaterra ofreció su mediación para obtener la paz. Chile la aceptó, Perú la rechazó. Los Estados Unidos intervinieron y los enemigos aceptaron la mediación, al igual que Chile.

En la Conferencia de Arica, el representante chileno, Eulogio Altamirano, expresó las condiciones para pactar un acuerdo: la cesión categórica de Antofagasta y Tarapacá al vencedor. Los aliados rechazaron esta condición, y las negociaciones finalizaron.

Campaña de Lima (1881)

Para finiquitar la guerra, el Gobierno decidió la campaña de Lima, a las órdenes del general Baquedano. En Perú, Piérola organizaba 30.000 hombres para resistir. El 13 de enero, las tropas chilenas derrotaron las fortificaciones de Chorrillos. Dos días más tarde el 15 de enero, caía sobre Miraflores. Tras estas batallas, Baquedano obtuvo la rendición incondicional de Lima, y el último acorazado peruano, el "Atahualpa", se hundía como la capital peruana.

Campaña de La Sierra (1881-1883)

Chorrillos y Miraflores no significaron el término de la guerra. Se tuvo que pelear contra un grupo de montoneos (Ver Combate de Sangra) atrincherados en la sierra peruana. Aquí, en el pueblo de La Concepción, los días 9 y 10 de julio de 1882, un pelotón de 77 hombres al mando del capitán Ignacio Carrera Pinto, fue rodeado por fuerzas peruanas que llegaban a 1.800 individuos (entre indios y tropas de línea). Tras veinte horas de combate, los chilenos fallecieron bajo la bandera que juraron defender.

Poco tiempo después de la ocupación de Lima, el capitán Patricio Lynch, conocido como “el último virrey” entregó al general Miguel Iglesias el gobierno del Perú. Se establecieron con él las conversaciones de paz, en la ciudad de Ancón, al norte de Lima, firmándose en 1883 el tratado con el Perú.

Por el Tratado de Ancón, Perú entregaba a perpetuidad la provincia de Tarapacá y la soberanía de las provincias de Tacna y Arica durante diez años a Chile. Finalizando el plazo, un plebiscito de sus habitantes decidiría a cuál de los dos países desearían pertenecer. El país que resultara vencedor, cancelaría al otro diez millones de pesos.

En abril de 1884, se firmó en Valparaíso un tratado de paz con Bolivia, mediante el cual se entregaba indefinidamente a Chile la actual Segunda Región, otrora provincia de Antofagasta.

Consecuencias de la Guerra del Pacífico

• Chile se transforma en la potencia militar de América del Sur.

• Nuestro país aumenta su territorio en más de un tercio, con la anexión de  las provincias de Tarapacá y Antofagasta (actuales primera y segunda región), agregando al territorio más de 190.000 km2.

• Las exportaciones del salitre aumentaron en más del 70% en el período 1879 - 1889, transformando a Chile en uno de los principales exportadores de este mineral.

• Los consorcios capitalistas ingleses se apoderaron de las salitreras. Uno de estos ingleses llegó a ser conocido como el “El Rey del Salitre”: John Thomas North.

El Rey del Salitre

John T. North, de origen británico, formó varias empresas salitreras, mereciéndose el apelativo de "rey del salitre" al poseer el control casi total de las actividades en torno a esta industria. Su influencia era tanta, que hasta el Presidente Balmaceda manifestó su preocupación por el peligro de un monopolio industrial en manos una nación extranjera. Lo anterior se sustenta en el hecho de que el Gobierno chileno prefirió obtener ganancias en la comercialización del salitre por la vía del impuesto, lo que derivó en  ingresos que permitieron el desarrollo de grandes obras públicas, gracias al aumento de quince millones a más de treinta y seis millones por concepto de explotación.

Beneficios del Salitre

Gracias al salitre se recompensó a las familias de los muertos en la guerra y a los inválidos de esta; se restituyeron los sueldos de los empleados fiscales y se crearon nuevos servicios administrativos; se continuaron diversas obras públicas; aumentó la inmigración extranjera, y se ayudó al desarrollo de la agricultura y de la minería, gracias a  la construcción de caminos, puentes y el mejoramiento de la enseñanza técnica realizada por profesores europeos.

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Fuente Internet :

http://www.ejercito.cl/

Compilación: Profesor en Línea